Desfile de candidatos: Daniel Scioli y Francisco De Narváez

En este espacio presentamos habitualmente a nuestros lectores un desfile de los principales burócratas sindicales. En este contexto electoral, teniendo en cuenta que los referentes de los partidos patronales tienen también sus importantes prontuarios, abrimos la sección para que desfilen sus candidatos. En esta oportunidad, presentamos a dos políticos-empresarios, que aunque hoy diputan en bandos contrarios tienen grandes parecidos. Incursionaron en política como una forma más de hacer negocios. Compiten entre sí como adalides de la “lucha contra la inseguridad”, y son dos exponentes del oportunismo peronista.



Daniel Scioli

Se educó en el exclusivo Colegio Ward de Ramos Mejía, y en el Carlos Pellegrini. Luego estudió una diplomatura en Marketing en la UADE (Universidad Argentina de la Empresa).

Comenzó a competir en motonáutica, y en un accidente perdió el brazo derecho. Su popularidad creció cuando siguió corriendo con una prótesis y ganó varios títulos de campeón mundial, a pesar de los periodistas Lanata y Bonadeo denunciaron que muchos de sus “éxitos” fueron arreglados con los organizadores de las competencias.

Convirtió Casa Scioli, fundada por su abuelo, en “Scioli Internacional”, cuando la empresa sueca Electrolux lo nombró director de la filial argentina. En 1997, tras una escandalosa quiebra, dejó en la calle y sin indemnización a sus empleados. Le echó la culpa a la mala administración de su padre, para entonces convenientemente fallecido, se declaró insolvente, y nadie pudo cobrar un solo peso.

El mismo año, irrumpió en la política, de la mano de su amigo, Carlos Menem. Fue diputado nacional y reelecto en 2001. Luego, apoyó el gobierno de Duhalde, que lo nombró Secretario de Turismo y Deportes, y lo puso como vicepresidente de Kirchner en 2003. En 2007, devenido kirchnerista, asumió como gobernador de Buenos Aires. En su primer discurso aseguró: “Vengo a apoyar a la policía”, y cumplió. El ex contador de Casa Scioli, el que dibujó la quiebra, fue su ministro de economía y jefe del ARBA. Se alineó con Kirchner en 2009, con su candidatura “testimonial”, cuando perdieron frente al PJ-PRO.

Aunque sus bienes están bien ocultos, se sabe que Scioli es dueño de dos inmobiliarias, Capanone SA y Alero SA. Sus declaraciones juradas omitieron, por cuatro años, incluir a su mujer, Karina Rabolini, ex modelo y hoy empresaria de cosméticos, que factura 7 millones de pesos al año. Ella fue varias veces denunciada por usar recursos de la provincia para sus negocios, y por el “licuado” de deudas con el estado, como ocurrió con un crédito de u$s 2 millones del Banco Provincia que fue declarado “incobrable”.

Prototipo de político-empresario peronista, Scioli muestra, ante todo, cómo se disciplina con el que manda, sea el turno de Menem, Duhalde, Néstor o Cristina Kirchner, mientras garantiza sus propios negocios.



Francisco De Narváez

Su madre era la hija del dueño de Casa Tía. Su padre, empresario de café colombiano, era bisnieto de un ex presidente de su país. Nació en Colombia, pero a los 3 años su familia regresó al país. Igual que Macri, fue alumno del colegio Cardenal Newman, luego estuvo pupilo en Canadá, y terminó el secundario en el Juan XXIII.

Se dedicó a la consignación y engorde de ganado y a la compraventa de campos, hasta que resolvió, a fines de los ’80, iniciar “un proceso de renovación comercial y tecnológica” en Casa Tía, cuyo primer paso fue el despido de 3.500 de sus 5.000 empleados. Él lo puso en estos términos: “Mucha gente que despedí tenía 25 años de experiencia. Despedí a todos, desde los cajeros hasta las secretarias de los gerentes, personas que en el pasado habían dirigido la compañía. Fue una decisión difícil, que todavía me pesa. Es una tontería pensar en ella en términos de justicia. No hay justicia”.

Vendió Casa Tía y se dedicó a las finanzas y las inversiones en empresas como la Rural S.A., que administra el predio de Palermo, el canal América TV, los diarios Ámbito Financiero y El Cronista. Hizo negocios con José Luis Manzano y Daniel Vila, también en el terreno de la energía (Empresa de Energía de Mendoza S.A.) y el petróleo.

Gran saltimbanqui, empezó en política con Carlos Menem en 2003. En 2005 fue electo diputado en la lista del PJ que encabezaba “Chiche” Duhalde. En 2007 saltó al macrismo y fue candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. En 2009 promovió la alianza PJ-PRO, con Macri y Solá, y ahora se candidatea de nuevo en el PJ.

Místico creyente en el horóscopo chino, tiene dos tatuajes orientales. En 5 años como diputado, sólo habló 4 veces en el recinto. Menos mudo para hacer negocios, se lo vincula con operaciones de lavado de dinero, junto con su socio de siempre, Gustavo Deutsch, presidente de la quebrada LAPA, y con el narcotráfico, en causas como la de la efedrina. Tiene varios procesos por evasión millonaria de impuestos y por haber gastado 50 millones de pesos, mucho más de lo permitido, en la campaña electoral. Su caballito de batalla proselitista es la “inseguridad”, aunque queda claro que la única seguridad que le interesa, es la de su patrimonio.