El VI congreso del PCC y la situación actual de Cuba

En el VI congreso del PCC, con las propuestas para el crecimiento del sector privado y la legislación de la explotación de la mano de obra, se profundiza una orientación de apertura hacia el capitalismo iniciada con anterioridad.


Aprovechando la carga simbólica del 50º aniversario de la declaración del socialismo en la isla, el Partido Comunista de Cuba (PCC) realizará su VI congreso entre el 16 y el 19 de abril próximos, para el cual recientemente fueron elegidos sus mil delegados. Los “lineamientos” propuestos por el PCC como documento oficial, marcan su orientación: profundizar la apertura hacia el capitalismo a partir del fortalecimiento del sector privado de la economía y la legislación para la explotación de mano de obra asalariada (1). Si bien el marco del congreso dio lugar a ciertas posiciones que, por fuera de las instancias oficiales, plantearon críticas desde posiciones de izquierda a la propuesta aperturista oficial, lo cierto es que a 15 días del congreso, éste sigue claramente orientado a ratificar sin más los lineamientos propuestos por el PCC.

Lo que aparece ahora drásticamente planteado en el esquema del gobierno (que ya inició el despido de una primera tanda de 500.000 empleados públicos) no es un giro de timón repentino, sino la profundización de una tendencia que, aunque con contradicciones y contramarchas, está marcada por el repliegue de grandes conquistas de la revolución.

A principios de los años ’60, tenían gran peso las concepciones y la práctica que se orientaban a la extensión de la revolución socialista más allá de Cuba, proceso fundamental para poder sostener y profundizar su propia revolución. Fue un período en que, al compás del desarrollo de las luchas en el mundo, se explicitaron parte de esas posiciones en la primera y segunda declaración de La Habana y en la afirmación de que la cordillera de los andes debía ser la sierra maestra de América Latina y se tomaron iniciativas para el impulso revolucionario global como la OLAS y la Tricontinental. La intervención del Che Guevara, tanto práctica (primero en Cuba y luego en el Congo y en Bolivia) como política (señalando que el cambio social debe darse indefectiblemente por una revolución violenta de carácter socialista) es el ejemplo más claro de esta concepción. En este marco, el Che Guevara fue también la figura más destacada en la defensa de los principios socialistas en el plano político, económico y moral. En contraposición con tendencias que ya comenzaban a expresarse, muchas veces vinculadas con las concepciones soviéticas, el Che batalló contra la burocratización, difundió el trabajo voluntario, hizo hincapié en los incentivos morales y no materiales, vivió de la forma más humilde, estimuló la participación activa de la base, y disputó, a su vez, un modelo de desarrollo económico de industrialización que le permitiera a Cuba mantener su independencia frente a la URSS, su socio económico principal.

A fines de los años ’60 (para entonces el Che ya había caído en combate en Bolivia), Cuba se orientó cada vez más claramente hacia la URSS. Apoyó la invasión sobre Checoslovaquia y se respaldó en la potencia soviética a partir del fracaso de la zafra del fin de la década. Esto, en el marco de un duro bloqueo norteamericano. Esta tendencia se agudizó al quedar abortados los intentos revolucionarios de gran parte de América Latina con la extensión de las dictaduras militares. La economía cubana se recompuso con un esquema de aguda dependencia de la URSS y se reprodujeron los modelos de gestión soviéticos centrados en el estímulo material. Se hizo entonces evidente la limitación de la participación política de base, al tiempo que crecían las diferencias sociales y las prácticas burocráticas a imagen soviética, con ingresos diferenciados y gastos exorbitantes de algunos funcionarios. En su política exterior Cuba se comprometió con las luchas de liberación africanas, pero al mismo tiempo tomó una posición política afín al planteo soviético de revolución democrática o por etapas. Así en Nicaragua, bajo la consigna de que no sea una nueva Cuba, fomentó el sistema mixto con participación de la burguesía, y en los años siguientes apoyó al grupo Contadora de mediación internacional que reclamaba no sólo al estado salvadoreño sino también al FMLN que abandone las armas.

Con la caída del bloque soviético se evidenció la decisión de un pueblo que sostuvo la revolución con un enorme esfuerzo, pero también la fragilidad de una economía desarrollada a la sombra de la URSS, que en el “período especial” debió mantenerse en base al ajuste interno. Se pagó entonces el altísimo costo de abrir circuitos al capitalismo (principalmente el turismo), aunque en un principio se los señaló como una inevitable y negativa concesión al enemigo. Sin embargo, sorteado el “período especial” se siguió planteando la opción de la apertura. Se difundió una versión resignificada del socialismo, al que no se lo tomaba ya como un sistema sin explotación del hombre por el hombre, sino como una forma de democracia social, y se empezó a poner como ejemplo a países capitalistas con regímenes de propiedad privada y explotación acompañados por políticas sociales como el venezolano, y en términos más generales los países del ALBA. En este marco, las tendencias más importantes de la dirección cubana (porque los sectores que plantean el combate contra la penetración capitalista son minoritarios en el PCC), se vienen disputando entre un inmovilismo que lleva al suicidio en el marco de una situación de crisis, o la profundización del proceso de apertura hacia el capitalismo, preferentemente por la vía china de privatización y mercantilización con control monopólico del estado por el PCC. Estas tendencias son las que llevaron a la dirección cubana actual a proponer como opción a seguir las medidas de ajuste y desarrollo de la propiedad privada y la explotación que se expresan en los “lineamientos”, a las que, para darles sostén político, señalan como “avances del socialismo”, cuando son en realidad un franco retroceso.


NOTAS:

1) Ver “Cuba: Ante el VI Congreso del Partido Comunista” y “Lineamientos del PCC” en ER Nº65 de febrero de 2011; y “Cuba: revolución que no avanza, retrocede”, en ER Nº63 de noviembre de 2010. Disponible en http://blog-otr.blogspot.com