Cristina Fernández le hizo un guiño a los sectores que más reclaman la imputación de los menores a partir de los 14 años, ubicándose así en sintonía con el PJ Federal, el radicalismo y la Coalición Cívica.
En un acto de inauguración junto al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, quien hizo reclamos al gobierno para la aprobación de la baja de imputabilidad a los 14 años, la presidenta dijo que le “parece lógico hacer una reducción de 16 a 14 años” y así concilió posiciones con el gobernador.
Lo cierto es que el debate sobre la reforma de la Ley Penal Juvenil parece estar saldándose entre ellos. Pues realmente es poco creíble que la disputa sea por diferencia de dos años. Más bien, otra vez puede verse como el kirchnerismo va avanzando en materia represiva, intentando no descuidar su discurso progresista.
Mientras el año pasado discutían si se aprobaba o no la baja de imputabilidad, ahora ninguno de ellos lo cuestiona seriamente, sólo discuten si se condena a los menores a los 16 o a los 14 años. En la condena, están todos de acuerdo. También lo están en juzgar a niños que, en lugar de tener la garantía de un hogar, ir a la escuela, la comida diaria y la salud; el estado los mata condenándolos al hambre, a la drogadicción, al encierro en los nefastos institutos de menores, etc. A estos niños es a los que se les quiere atribuir “una responsabilidad penal ante hechos delictivos”, cuando a diario, en su estado de vulnerabilidad la policía los utiliza para robar para ellos y si estos no aceptan, simplemente los matan o los hacen desaparecer, como pasó con Luciano Arruga.
Todas las posiciones son escandalosas y denotan la voluntad cada vez mayor de los capitalistas y sus políticos de criminalizar a los jóvenes y a los pobres.
Hay quienes ven como una necesidad que los chicos de 14 años tengan “la posibilidad” de ser juzgados y llevados a una cárcel exclusiva para menores que haría falta construir. Eso sí, sin hablar de que los jueces siempre fallarán defendiendo intereses que no serán los de los pibes pobres y que las cárceles seguirán siendo lugares donde se denigra la condición humana.
Preocupaciones como ésta tiene el diputado peronista Gustavo Ferrari que dijo a Clarín.com que “la creciente cantidad de jóvenes involucrados en delitos cada vez más graves y más violentos, torna urgente el impulso de un régimen especial para menores que prevea la baja de edad de punibilidad a los 14 años, aplicando el criterio de que aquel que es “capaz” de empuñar un arma también debe de serlo al momento de asumir la responsabilidad de sus actos”.
Al “socialista” Hermes Binner, no le importa la edad, le importa que se los juzgue: "No es problema bajar la edad de imputabilidad. El problema es que tiene que haber justicia, porque si a usted le mataron un familiar no le preocupa cuántos años tenía quien lo mató".
De esta forma, queda claro que la burguesía y todos sus representantes en el gobierno y los partidos patronales acuerdan, más allá de sus matices, con la condena a uno de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad, los chicos pobres; los hijos de los explotados que sin ninguna oportunidad son arrastrados por el sistema hacia la droga, el robo, la prostitución, el abandono.
Ya no les alcanza con encerrarlos en los institutos de menores donde la droga, los golpes y las violaciones son moneda corriente. Ahora también se proponen condenarlos, someterlos a un juicio cuyo resultado siempre será declararlos culpables y hacerlos padecer una vida de encarcelamiento y maltrato.
Decíamos que la política del gobierno cierra con más represión. Y así también abre su campaña electoral.
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