PARITARIAS: Organicemos la lucha por salario

Con una inflación sostenida como telón de fondo, este año se abrirá, nuevamente, la ronda de negociaciones paritarias. Sin convocatorias definidas aún, empresarios, burócratas y funcionarios se apuran a ponerle un techo a las aspiraciones y a las demandas de la clase trabajadora.
El costo de vida se encarece todos los días degradando el poder de compra de los salarios. Paulatinamente, continúan aumentando todos los precios, sobre todo, los que conforman la canasta familiar, es decir los que representan prácticamente el 100% de los gastos de una familia trabajadora. Frente a la necesidad urgente de equiparar los sueldos con la canasta familiar, que sobrepasa con creces los $4.000, la triple alianza antiobrera, empresariado, gobierno y burocracia sindical, se propone, como cada año, ponerle un cepo a los salarios

El empresariado ya está lanzando su amenaza, explicando que tiene presupuestado sólo un 25% más de costos laborales, en promedio, y que cualquier acuerdo salarial por encima de ese porcentaje será trasladado a los precios. El gobierno, por su parte, está llamando a la “racionalidad”, es decir, a no pedir más de lo que los empresarios dicen que pueden conceder, argumentando que, de lo contrario, la economía va a “volar por los aires”. La burocracia de la CGT oficialista está cumpliendo con su rol y, en boca de Moyano, plantea aumentos entre “un veinte y veintipico por ciento”. Mientras tanto, la CTA de Yasky en poco y nada se diferencia de los planteos de la CGT. Mientras Yasky dice que “la discusión de aumento salarial para el 2011 no podrá estar por debajo del 25 por ciento de aumento”; Juan Carlos Shmid, miembro del consejo directivo de la CGT, declaró exactamente lo mismo: “los incrementos no deberían ser inferiores al 25 por ciento”. Como primer ensayo en las negociaciones para este año, el gobierno ya ha rubricado el primer acuerdo salarial de 2011, que establece un escaso aumento del 22% para los trabajadores frutículas de Río Negro.

Un párrafo aparte merece la burocracia de la CGT Azul y Blanca liderada por el duhaldista Barrionuevo y la de la CTA que responde a Micheli, alineado con “Pino” Solanas. Ambos se están pronunciando por aumentos de entre 30% y 35%, lo que no deja de ser una pose motivada por su enfrentamiento coyuntural con el kirchnerismo y no por las necesidades de la clase trabajadora. De hecho, ninguno de los dos sectores está dispuesto a encarar plan de lucha alguno para torcerle el brazo a la patronal en esta pulseada salarial.

El objetivo central del empresariado, el gobierno y la burocracia es ponerle un tope al salario, como pretenden hacerlo cada año. Además, se proponen garantizar el cumplimiento de dos cláusulas hechas para satisfacción exclusiva de los capitalistas: el pago en cómodas cuotas y la paz social. De hecho, no descartan la posibilidad de reabrir la discusión en la segunda mitad del año con el objetivo de alentar expectativas entre los trabajadores para que no luchen y esperen a una eventual segunda ronda de negociaciones, con la ya conocida política del palo y la zanahoria.

Sin embargo, los trabajadores venimos de una experiencia aleccionadora en este sentido. El año pasado, un importante sector de la clase trabajadora argentina logró romper el techo salarial. Para esto fue fundamental desarrollar la organización independiente de la burocracia sindical y llevar la lucha hasta garantizar las reivindicaciones más sentidas.

Pese a que el ministro Boudou mienta abiertamente diciendo que “en todos los últimos años se llegaron a acuerdos con bajo nivel de conflictividad y este año va a pasar lo mismo”, lo cierto es que en 2010, los obreros de la alimentación dieron el ejemplo desbordando el dique impuesto por la burocracia y conquistando un aumento salarial superior al 35%, cuando las cúpulas sindicales firmaban acuerdos que promediaban el 25%. En este proceso, se impuso la organización independiente de la burocracia verde de Daer, y la lucha desafiando al gobierno al desconocer la conciliación obligatoria y a la patronal paralizando la producción.

Este año, una de las tareas fundamentales consiste en preparar esta lucha para romper el techo salarial que quieran imponer y para conquistar un salario igual a la canasta familiar. En este sentido, los trabajadores solo podemos depositar confianza en nuestra propia fuerza como clase.