El pueblo trabajador repudió masivamente el asesinato de Mariano Ferreyra a manos de la burocracia ferroviaria comandada por José Pedraza.
En estas jornadas de lucha, la clase obrera, organizada a través de Cuerpos de Delegados, Comisiones Internas y de agrupaciones sindicales antiburocráticas, fue la gran protagonista del repudio a la burocracia asesina y a sus cómplices del gobierno y el empresariado, haciendo una importante demostración de la potencialidad de sus fuerzas para enfrentarlos.
El paro y la movilización fueron los métodos por excelencia. Con distintas modalidades, pararon los obreros de Fate, Metrovías, Kraft, Pepsico Snacks, de la Línea 60, de LAN y del ferrocarril Sarmiento, entre otros tantos. La Cuidad de Buenos Aires fue el epicentro de las protestas, contando con importantes nucleamientos obreros en las movilizaciones. Sin dudas, durante esos días, la bronca de la clase obrera se hizo sentir. Asimismo, se realizaron actos, cortes y marchas en varios puntos del país, como en la Panamericana , La Plata , Rosario, Córdoba, Neuquén, La Pampa y Mar del Plata.
Pese al control que ejerce la burocracia sindical sobre la gran mayoría del movimiento obrero, estas experiencias de lucha son demostrativas de la capacidad y la fuerza que puede desarrollar la clase obrera si se despoja de la tutela de la burocracia sindical, al tiempo que marcan un camino a seguir para el conjunto de los trabajadores.