La lucha para hacer efectivas las reincorporaciones y contra la precarización laboral en el ferrocarril se mantiene en pie, ante la falta de soluciones por parte del gobierno y las empresas.
Los trabajadores ferroviarios tercerizados en el Roca hace mucho tiempo vienen librando una dura lucha contra la precarización laboral desatada a gran escala bajo el gobierno de Menem, sostenida por el de los Kirchner y avalada por la burocracia de la Unión Ferroviaria.
Como resultado de esta lucha, en el año 2007, lograron desplazar a varias empresas tercerizadas del ferrocarril, como Catering World, que realizaba tareas de limpieza. Además, conquistaron el pase a planta de sus trabajadores.
Actualmente, el ferrocarril “intervenido” por el estado kirchnerista es administrado por la UGOFE, un consorcio que nuclea a Ferrovías, a Metrovías y a Trenes de Buenos Aires. En el Roca, unos 1.500 trabajadores se encuentran tercerizados. Si bien realizan tareas como el mantenimiento de vías e infraestructura, limpieza o evasión, perciben un salario mucho menor al estipulado por el convenio colectivo ferroviario y padecen pésimas condiciones laborales y despidos persecutorios.
Esta situación de extrema precariedad laboral ha llevado a los trabajadores a organizarse en asambleas para desatar la lucha por la reincorporación de los despedidos y el pase a planta permanente de todos los tercerizados, que ya lleva más de ocho meses. Desde entonces, el plan de lucha incluyó una importante campaña de difusión del conflicto, actos de denuncia en el hall de la estación Constitución, varias movilizaciones, y alcanzó su pico más alto con el corte de vías realizado en el mes de julio, que obligó a gobierno y a las empresas a abrir un canal de negociación hasta entonces negado.
A partir de ese momento, ante la demostración de fuerza de los trabajadores que bloquearon las vías, el gobierno, las empresas y la burocracia, comenzaron a actuar más decididamente para desarticular la lucha. El gobierno, con promesas a cambio de la “paz social”; las empresas, dividiendo y dilatando las negociaciones; y la burocracia, desplegando una campaña de desprestigio y persecución hacia los trabajadores.
Ante la falta de respuestas concretas, los trabajadores decidieron volver a la lucha y la burocracia se dispuso a actuar abiertamente como fuerza de choque. La patota evitó la realización de un acto en Constitución y, unas semanas después, desencadenó la represión a los trabajadores que intentaban cortar las vías, asesinando a Mariano Ferreyra, e hiriendo a otros tres compañeros, uno de ellos de extrema gravedad. Pese a esto, al otro día se realizó un importante corte de vías, como antesala de la multitudinaria movilización a Plaza de Mayo.
Hoy, los ferroviarios del Roca se mantienen en pie de lucha y movilizados para exigir el cumplimiento del acta acuerdo firmada la noche del 21: la efectivización de las reincorporaciones y el posterior pase a planta permanente de todos los tercerizados, bajo convenio ferroviario.
Los trabajadores no podemos depositar ninguna expectativa en la burocracia de la CGT que declaró que se iba a poner al frente de la lucha contra la tercerización, ya que son los principales cómplices de las patronales para avalar la flexibilización laboral. Las promesas del gobierno son sólo promesas. Para hacerlas reales, es decir para conseguir la reincorporación de los despedidos y el reconocimiento de los trabajadores como ferroviarios, es necesario no abandonar la lucha ni la movilización. Es el mejor homenaje que le podemos hacer a Mariano Ferreyra.