Uruguay: Las cárceles del Frente Amplio

Los recientes muertos en el penal de Rocha dan cuenta de la política represiva que lleva adelante el gobierno del Frente Amplio en Uruguay, hoy comandado por José Mujica.

El uruguayo penal de Rocha, a doscientos kilómetros de Montevideo, fue en los últimos tiempos, escenario de diferentes ejemplos de cómo este sistema castiga a los más pobres a la tortura del encierro en condiciones infrahumanas y a la muerte.
Meses atrás, los 113 internos debieron asumir el riesgo de realizar un motín, para que los guardiacárceles asistieran a uno de los presos, que intentó suicidarse al enterarse de la muerte de su mujer. El hombre estuvo colgado 40 minutos, en los que la única ayuda que recibió eran los gritos desesperados de sus compañeros de encierro, reclamando a los guardiacárceles que lo sacaran de esa situación. A tal punto se manifestó el abandono por parte de los perros guardianes del sistema, que la bronca estalló en motín y finalmente, al tomar el control del penal, los presos pudieron salvar la vida de su compañero. Para dar por finalizada la medida, los manifestantes exigieron la presencia de los medios de prensa, gracias a lo cual, la versión que trascendió fue la verdadera. En una improvisada conferencia de prensa, reja de por medio, en la puerta del penal, denunciaron, además del motivo del motín, que los represores dispararon hacia ellos en el momento en el que estaban trasladando para poner a salvo a los niños que viven allí con sus madres presas. El testimonio del jefe del operativo fue clarificador: “Hubo algunos disparos… no fueron muchos”.
Allí mismo, durante el crudo invierno de julio, las condiciones infrahumanas de encierro se expresan en un frío devastador, al que los reclusos no tienen más remedio que hacer frente improvisando calentadores en el interior de las celdas. Un calentador tomó contacto con una de las tantas frazadas que se utilizaban como paredes o mamparas para separar un bloque de otro, y provocó un incendio que, debido a la demora de los carceleros para abrir las puertas, mató a doce presos y dejó a otros ocho en estado grave.
El mismo subjefe de policía de Rocha, inspector mayor Celso Sosa Lemos, dijo que la cárcel estaba desbordada ya que tiene capacidad de alojar a no más de 60 personas. "Pero en la cárcel son 112 hombres y 21 mujeres".
Esas son las condiciones de detención no solo en este penal, sino en todo Uruguay, unas de las más hacinadas de toda Latinoamérica.
Ésta es la política del “progresista” Frente Amplio que, luego de seis años de gobierno, continúa dando muestras de cuál es la realidad a la que se condena al pueblo uruguayo: para los pobres, encierro, tortura y muerte.