La burocracia kirchnerista de Yasky va por la reelección al frente de la CTA. La división con el sector burocrático liderado por De Gennaro se concretó. Ante este escenario, la única alternativa para los trabajadores es avanzar en el proceso de organización y lucha independiente para recuperar los sindicatos de la CTA en manos de la burocracia que responde a uno u otro bando.
A través de las próximas elecciones que se realizarán el 23 de septiembre, el kirchnerismo se propone continuar ejerciendo el control de la CTA. Para eso, cuenta con la complicidad del sector comandado por el actual secretario general, Hugo Yasky.
No es novedad que desde sus orígenes, las sucesivas direcciones de la CTA se hayan posicionado junto a uno u otro gobierno o junto a uno u otro partido patronal. El apoyo al Frente Grande, que devino en apoyo al gobierno aliancista de Fernando de la Rua, o el apoyo al gobierno kirchnerista, son una muestra más que clara de la orientación política proburguesa, progubernamental, y por eso mismo, antiobrera, que sostiene históricamente la CTA.
La división de la burocracia
Lo novedoso en esta oportunidad es que la conducción burocrática se presenta dividida. La actual división es expresión de la disputa entre el gobierno de los Kirchner contra diferentes agrupamientos políticos, también defensores del capitalismo (como Proyecto Sur, el Partido Socialista, o la Unión Cívica Radical, entre otros), y organizaciones patronales, como la Federación Agraria, que nuclea a una buena parte del empresariado rural.
La división de la burocracia se plasma concretamente en la figura de Hugo Yasky (escoltado por Wasiejko, Baradel, López y “Beto” Pianelli, entre otros) y en la de Pablo Micheli (apoyado por De Gennaro, Lozano y “Cachorro” Godoy, entre otros).
El rol de todos estos burócratas es bien conocido por los trabajadores que se organizan y luchan. Los obreros del neumático padecen las políticas de Wasiejko (SUTNA). Los bajos salarios, las extensas y extenuantes jornadas de trabajo y la precarización laboral, como contraparte de las fabulosas ganancias de empresas como Fate, Pirelli o Firestone, son moneda corriente en el gremio del neumático. Los docentes, por su parte, bastante saben sobre las maniobras de Yasky (CTERA), López (UTE) y Baradel (SUTEBA). Padecen los magros salarios, las malas condiciones de trabajo, el fraude electoral y la represión patoteril. Entre los estatales, abundan los contratos basura y los salarios tampoco alcanzan para llegar a fin de mes. La responsabilidad mayor corre por cuenta de Micheli y Godoy (ATE), que avalan esta situación mansamente. Por si fuera poco, en todos los gremios de la CTA, se desarrolla la persecución hacia los delegados y activistas opositores. Todo esto, y mucho más, da cuenta del carácter claramente antiobrero de los dirigentes de la autoproclamada “central alternativa”.
Además, la división de la burocracia volvió a dejar en evidencia a algunas de las agrupaciones que se reclaman clasistas, pero que se alían con una parte de la burocracia sindical, como lo hace la lista Lila docente (que apoya a Micheli), impulsada, fundamentalmente, por organizaciones como el PCR y el MST, que también se ubicaron con las patronales del campo cuando estalló el conflicto con el gobierno por las retenciones.
Sin dudas, la interna de la CTA se saldará a favor de Yasky, es decir del kirchnerismo, al mejor estilo de una interna del PJ. El clientelismo político está a la orden del día dentro de la central, avalado por sus propios estatutos que permiten la participación plena de punteros del estilo D´Elía (Federación Tierra y Vivienda -ex funcionario kirchnerista), Depetri (Frente Transversal -actual funcionario gubernamental), o Milagro Sala (Tupac Amaru). Contra estos punteros dirigen las críticas los seguidores de Micheli por instrumentar afiliaciones individuales masivas con el fin de extorsionar a los desocupados para que voten al oficialismo. Lo curioso no es que la burocracia recurra a estos mecanismos para imponerse, sino que los que ayer se beneficiaron con ese tipo de voto, hoy sean sus principales impugnadores.
Como hemos explicado en nuestro número anterior “El bando de Yasky y el de De Gennaro hoy se muestran como adversarios y se cruzan acusaciones mutuamente. Sin embargo, comparten la misma concepción del mismo modelo sindical burocratizado, enfrentado a la organización independiente de la clase trabajadora, y de seguidismo hacia los distintos partidos y organizaciones patronales. Lo que se traduce en un profundo respeto, expectativa y defensa del sistema capitalista”.
La división de la oposición
Frente a este escenario, continúa desarrollándose un incipiente proceso de organización y lucha independiente de los trabajadores, que se enfrenta a los dos bandos de esta burocracia sindical. Atestiguan este fenómeno, las experiencias de la seccional San Fernando del SUTNA y el Cuerpo de Delegados de Fate, la Comisión Interna de Crónica, del Hospital Garrahan, la Seccional Sur de ATE Bs. As., la AGD-UBA, varias agrupaciones de docentes, estatales, aeronáuticos y un sinnúmero de delegados y activistas antiburocráticos. Sin embargo, este proceso aún no ha logrado materializarse en un polo que enfrente conjuntamente a la burocracia y todas y cada una de sus maniobras.
En este contexto electoral, las principales organizaciones partidarias que intervienen en la interna de la CTA con una posición independiente, tanto de la burocracia de Yasky como de la de Micheli (PO-PTS-MAS) han evitado por todos los medios acordar una lista única de oposición. Por eso, estos partidos presentaron sus listas por separado, candidateando, en cada caso, a militantes propios, haciendo gala de una actitud mezquina y oportunista en la que priman sus concepciones electoralistas, que buscan imponer y lanzar a uno de sus militantes como posible candidato a algo.
Por eso, muchos trabajadores antiburocráticos ven truncada la posibilidad de conformar un polo antiburocrático dentro de la CTA. Por esta razón, se ven obligados a elegir entre una u otra lista de oposición o, directamente, a abstenerse de participar.
De todos modos, más allá de estas elecciones, en la oposición a la burocracia en cualquiera de sus variantes actuales, contamos con un importante número de agrupamientos antiburocráticos en todos los sindicatos enrolados en la central. Por eso, los trabajadores debemos extender y profundizar estas experiencias de organización y lucha, ya que es la única forma posible de avanzar sobre la burocracia sindical de la CTA, que, con Yasky a la cabeza, se propone llevar adelante un nuevo período de apoyo al gobierno, de complicidad con las patronales y de entrega de los trabajadores.