Sin dudas, los trabajadores de la alimentación vienen protagonizando algunas de las más importantes luchas obreras de los últimos años.
Con la experiencia de la huelga de los trabajadores de Kraft, que enfrentaron a la patronal imperialista estadounidense (la segunda empresa alimenticia más importante del mundo); al gobierno, que ordenó la represión; y a la burocracia, que avaló los despidos; se encendió una de las primeras chispas en el gremio de la industria alimenticia.
Recientemente, los obreros de Arcor-Córdoba, desarrollaron la lucha más importante en lo que va del año. Fueron casi treinta días de huelga, que incluyeron cortes de rutas, movilizaciones y el desconocimiento de la conciliación obligatoria dictada por el gobierno. Estos niveles de lucha fueron posibles debido a la organización independiente que supieron desarrollar los trabajadores, hasta recuperar, en los últimos tres años, tres comisiones internas (Córdoba, Colonia Caroya y Totoral) de las cuatro plantas que Arcor posee en la provincia y lograr extender el conflicto a otras empresas, como Bagley, Georgalos, Nestlé, Orieta y Cebesé, encontrando eco y apoyo en importantes plantas de Buenos Aires, como Kraft, Pepsico, Stani, Bonafide y Felfort.
En esta lucha, que escapó al control del STIA, la burocracia hizo lo imposible por contenerla y encauzarla por los carrilles de la negociación. Promovió medidas insuficientes como paros de dos horas, levantó la huelga en la planta que Arcor tiene en la localidad de Arroyito, hizo la vista gorda a los descuentos compulsivos, no promovió el fondo de huelga, intentó carnerear el paro, y agitó el fantasma del despido frente a los obreros para desmovilizarlos.
Si bien esta importante lucha encuentra un primer momento de reposo con el reciente acuerdo salarial, aún quedan pendientes reclamos tan sentidos como el pago de los días caídos y el salario igual a la canasta familiar. Además, la patronal de Pagani comenzó a tomar represalias despidiendo a seis obreros. Rápidamente, los trabajadores votaron en las asambleas trabajar “al 50%”, en reclamo de la reincorporación de los despedidos. Para que la lucha continúe para satisfacer todas las demandas obreras, es fundamental profundizar y apoyar el proceso de organización independiente para recuperar las Comisiones Internas, hasta destronar a la burocracia verde encabezada por Morán, Morcillo y Daer.