El viaje a EEUU
La presidenta cumplió los objetivos de su viaje a EEUU. Pudo reunirse con el presidente Obama, y le prometió seguir pagando la deuda. Almorzó con 150 empresarios yanquis y les garantizó que podrán hacer sus negocios en Argentina con toda seguridad. De paso, y para no perder la costumbre, paseó, hizo compras y eligió el hotel y los restaurantes más caros.
Esta vez la excusa del viaje fue la Cumbre de Seguridad Nuclear. La comitiva argentina, encabezada por la presidenta, estuvo integrada por los gobernadores José Alperovich, de Tucumán, y Daniel Scioli, de Buenos Aires; el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, varios ministros, como De Vido, Taiana y Boudou, además de muchos diputados y senadores, entre ellos, su marido. Como siempre, el hotel elegido fue de los más caros, el Park Hyatt, en el barrio de Foggy Bottom, y la agenda de reuniones se armó con cuidado para no obstaculizar el programa de paseos, salidas de compras y cenas en lugares exclusivos.
La primera actividad oficial fue un almuerzo en la cámara de comercio de los Estados Unidos con 150 directivos de distintas empresas. Junto con Kirchner, Taiana y Boudou, la presidenta se esforzó por defender el pago de la deuda externa con reservas del Banco Central, y aseguró que la nueva propuesta de canje de deuda a los bonistas “facilitará a las empresas nacionales y extranjeras acceder a mejores condiciones de crédito y financiamiento”.
Después, toda la representación argentina se dedicó a conseguir la tan ansiada entrevista con Barack Obama, que finalmente se hizo en el Centro de Convenciones de Washington. Antes del encuentro, la propia presidenta, y sus voceros, pusieron todo el énfasis en la “confirmación de las relaciones entre ambos países”, como si hiciera falta ratificar el carácter proimperialista de su gobierno. Después de la reunión, que la Casa Blanca resumió en un comunicado de apenas seis renglones, la presidenta argentina destacó ante los periodistas la relación “normal y seria” con EEUU, país con el que, dijo, “compartimos una agenda común”. Grandes titulares, dirigidos a calmar a los “holdouts”, es decir, los bonistas que quedaron fuera del canje de deuda encarado por Néstor Kirchner, anunciaron que el principal tema de la corta conversación fue la promesa de Cristina Kirchner de una nueva propuesta de canje, muy beneficiosa(1). La presidenta también habló con Obama de la deuda con el Club de París, tema sobre el que volvió, seguramente, en su encuentro con la canciller alemana, Ángela Merkel.
Aunque también se reunió con la jueza de la corte suprema de EEUU, Sonia Sotomayor; con el presidente de China, Hu Hintao; el primer ministro de Holanda, Jan Peter Balkenende, el presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, el primer ministro vietnamita, Nguyen Tan Dung y el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon, no hay dudas que el objetivo del viaje se cumplió en aquellas dos primeras citas. En una, prometió a los empresarios yanquis todo el apoyo de su gobierno para proteger sus intereses en Argentina. En la otra, prometió a su jefe seguir pagando la deuda externa y profundizar la dependencia.
Después, hizo unas compras más, fue al spa del fastuoso hotel y volvió a la Argentina , contenta de haber hecho “tan bien sus deberes”.
…
NOTAS:
1) Ver nota Un nuevo canje para seguir pagando la deuda, en este mismo número de ER