La clase capitalista argentina planifica y se debate entre el apoyo y las presiones al kirchnerismo y la búsqueda de un nuevo administrador para su gobierno.
Las distintas cámaras empresarias, que agrupan a los principales exponentes de la clase capitalista de nuestro país, tienen un peso determinante en la política nacional. Qué duda cabe. Son ellos quienes tienen comunicación directa con cualquier ministerio, quienes tienen peso para poder definir u orientar las distintas políticas económicas de los gobiernos de turno, teniendo como único norte la ampliación de sus ganancias. Son los que fogonean o hacen caer candidatos o ministros y quienes impulsan o cajonean distintas medidas en función de sus intereses económicos.
Por estos días, los distintos grupos empresarios planifican con miras al próximo recambio presidencial. Muchos, hace tiempo ya, que se han decido a buscar una alternativa a la administración kirchnerista. Entre éstos, se destacan, por ejemplo, los empresarios rurales nucleados en la Mesa de Enlace. Claro que su apuesta por conseguir un nuevo candidato no implica que los capitalistas del campo no presionen y negocien con el gobierno en busca de seguir mejorando sus negocios. Y, para esto mismo, el kirchnerismo puso como ministro de agricultura a Julián Domínguez, un hombre de muy buena relación con los referentes de las organizaciones patronales del sector. Otros, como algunos sectores al interior de la Unión Industrial (UIA) o de la banca privada, no se han decido aún por romper con el proyecto kirchnerista y lo defienden abiertamente frente a otras alternativas.
Dentro de este marco, en las últimas semanas, se han sucedido las reuniones tanto al interior de cada una de las cámaras empresarias como entre ellas mismas. Expoagro, la feria de los negocios del empresariado rural, fue una oportunidad en la cual los representantes de varias entidades capitalistas se encontraron y se dieron debate sobre el presente y el futuro de la política nacional. Allí, además de los principales referentes de la Mesa de Enlace, Biolcatti, Garetto, Buzzi y Llambías, estuvieron Jaime Campos, de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), y Héctor Méndez y José de Mendiguren por la UIA. También se destacaron Cristiano Ratazzi de Fiat y la delegación que envió Techint, comandada por Luis Betnaza. En esa oportunidad se armaron diferentes grupos de debate y se vio a los empresarios discutiendo amablemente por largo rato. Como demostración de cuál fue unos de los ejes sobre los cuales giró y girará su planificación, en uno de los grupos, según publicó el diario Clarín, se escuchó eufórico al empresario textil José de Mendiguren(1) planteándole al jefe de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi: “ya le dije a Duhalde, vos y yo seremos ministros. Yo en industria, vos en agricultura”.
Desde AEA hicieron trascender que se elaboraría un documento marcando distancias con el gobierno, en conjunto con la Mesa de Enlace y la UIA, en la misma sintonía que el elaborado por la iglesia y la corte suprema, con algunas formalidades, como el respeto a las instituciones y la división de poderes. Sin embargo, el documento conjunto nunca salió debido a las diferencias internas en la entidad industrial.
También hubo reuniones organizadas por empresarios en abierta defensa del gobierno kirchnerista. Es el caso del encuentro convocado por el banquero Jorge Brito de Banco Macro, del cual participaron varios miembros de la UIA. Entre otras cosas, hicieron un llamado para intentar relanzar el pacto social tantas veces anunciado por el kirchnerismo al “invitar otras cámaras gremiales empresarias y a los sectores del trabajo para la próxima reunión”.
Una misma clase
Empresarios rurales o industriales, banqueros o comerciantes, pertenecen a una misma clase: la de los capitalistas. A veces los separan sus distintos intereses económicos que los llevan a preferir medidas encontradas o diferentes prioridades de inversión y desarrollo. Entre muchos de ellos, en cambio, no existen ni siquiera estas diferencias o límites. Diversifican sus negocios en distintas áreas, como el caso de Cristiano Ratazzi, máximo exponente local de la automotriz Fiat que posee, al mismo tiempo, importantes negocios en el campo. O el de la familia Rocca, paradigma del capitalista industrial nacional, dueña de Techint, a quienes se vio celebrar en Expoagro, haciendo cuentas, pensando en las grandes ventas de acero para maquinaria agrícola que se darán gracias al buen momento de los negocios rurales.
Todos ellos, capitalistas, son los principales beneficiarios del sistema actual y tienen acuerdos de fondo para mantener todas las premisas que lo sostienen, como la defensa de la propiedad privada y la explotación de la clase trabajadora. Y, mientras así sea, armarán y desarmaran estos gobiernos, que son, al fin de cuentas, sus gobiernos, para garantizar y mejorar sus negocios.
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NOTAS:
1) José Ignacio de Mendiguren es empresario textil y posee, también, importantes negocios en el campo con grandes extensiones de tierra. Fue Director del Banco Nación y es miembro de la UIA, de la cual fue presidente. Durante la presidencia de Eduardo Duhalde fue ministro de Producción. Posteriormente apoyó al gobierno de Néstor Kirchner y fue impulsor de la candidatura de Cristina Fernández.
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Expoagro y sus millones
Una vez más, se organizó la exposición de los negocios de los empresarios del campo. La muestra fue en Baradero, se montó sobre unas 600 hectáreas y fue visitada por más de 100.000 personas.
Este año, los empresarios del campo volvieron a derrochar optimismo a la hora de hablar de negocios. El alza de precios y las buenas cosechas garantizan jugosas ganancias para los capitalistas rurales. El lujo y los millones que se disputaron en la exposición así lo confirman. Los puestos de tractores, cosechadoras y camionetas 4x4 lucieron a pleno durante los cuatro días de exposición.
Además de los negocios, la política tuvo un lugar central en Expoagro. Asistieron representantes de las más importantes cámaras empresarias del país y los máximos referentes de los partidos patronales. La inauguración estuvo a cargo de los gobernadores Binner y Scioli. Por los pasillos y los brindis se dejaron ver Macri, Carrió, Alfonsín, Cobos, Duhalde, López Murphy y De Narváez, entre los más importantes. Por el kirchnerismo, además del gobernador Scioli, estuvo presente el ministro de agricultura, Julián Domínguez. El gobierno aprovechó la actividad para anunciar la devolución de las retenciones de trigo y maíz a los pequeños y medianos empresarios y la ampliación de la cuota Hilton, que profundiza la disputa existente entre los distintos grupos empresarios por ganar el millonario negocio de la exportación de carne a Europa.
Nada se habló, en cambio, en la gran feria de los negocios rurales, del trabajo infantil, ampliamente extendido en el campo argentino. Ni políticos ni empresarios hicieron mención, tampoco, de la pésima situación en la que trabajan los peones rurales a diario, otro de los factores sobre los cuales sostienen sus millonarias ganancias. De todo eso, ni una palabra.