Con la inflación, crece el ajuste

Las paritarias ocupan el centro de las negociaciones entre la burocracia sindical, el gobierno y los capitalistas. En el actual contexto de inflación permanente, los acuerdos que se sellan en aquellas mesas de negociaciones, pese a los aumentos que se conceden, no hacen más que mantener en caída libre el poder de compra de los salarios de los trabajadores.



Nadie puede decir con algún tipo de precisión a cuánto asciende la inflación en Argentina. Nadie puede y nadie quiere, ya que sobre lo que sí hay certezas es que el aumento generalizado de precios es escandaloso. Particularmente el de los alimentos, rubro que con aumentos que en algunos productos, como la carne, supera el 40% en lo que va del año, golpea con especial violencia a las familias trabajadoras. Con esta realidad sobre la mesa, el gobierno de los Kirchner se empecina en evitar el uso del término “inflación” en sus discursos. En su lugar habla de “reacomodamientos”, “modificaciones” o “tensión” de precios.

En este marco repleto de incertidumbres sobre cuánto costará vivir de aquí a fin de año (las proyecciones van del 20% al 30% más), el archioficialista INDEC ha reconocido que el sueldo promedio de los trabajadores, profesionales y cuentapropistas es de $1.869 mensuales (en este promedio, el 70% gana menos de $2.000) y el de los jubilados, de $1.100 (el 72% cobra el haber mínimo: $895).(1) Cifras por demás pobres a simple vista, pero especialmente insignificantes frente a las estimaciones del valor de la canasta familiar, es decir, del salario mínimo que debería recibir todo trabajador. La oficialista CGT, la ubica en $3.800, mientras la también oficialista CTA, en $4.696.(2)

Sin dudas, mientras el gobierno y la oposición se acusan recíprocamente de ajustadores y cada cual, falsamente, se muestra contrario al ajuste, la realidad es que la clase trabajadora lo padece todos los meses. El ajuste que recae sobre los trabajadores se llama inflación.

Sobre este escenario, la burocracia, el gobierno y el empresariado negocian los salarios de los trabajadores en las reuniones paritarias.

El jefe de la CGT, Hugo Moyano, demarca la posición de la burocracia en las paritarias explicando, una vez más, que “los salarios se vienen discutiendo con normalidad, y con mucha responsabilidad”. Con “normalidad” se refiere a que se discute sin un plan de lucha que fortalezca los reclamos de los trabajadores, con “responsabilidad” quiere decir que no hará “pedidos excesivos” a los empresarios. Pero este burócrata va más lejos aún al explicar, hipócritamente, que la inflación general es “un poco más alta” que la de los alimentos que “es la que tomamos para discutir los salarios”. De este modo, fundamenta su reclamo salarial por debajo de la inflación general, cuando debería ubicarse bien por encima de este índice. Como si fuera poco, este burócrata/empresario que no tiene problemas en llegar a fin de mes, afirma que “la inflación controlada es muchísimo mejor que la pérdida de puestos de trabajo”. Con estas declaraciones, agitando la amenaza de la desocupación junto a los empresarios, anticipa una nueva entrega del salario de los trabajadores.

Los acuerdos firmados hasta el momento, además de representar magros aumentos que no aproximan sustancialmente los salarios al valor de la canasta familiar y que son corroídos por el alza de precios que implementan los empresarios antes de conceder el incremento salarial, pretenden institucionalizar, al menos, dos cláusulas completamente perjudiciales para la clase trabajadora: el pago en cuotas y la paz social.(3)

El pago en cuotas favorece a todos, menos a los trabajadores. El gobierno, el empresariado y la burocracia presentan la concesión de un aumento porcentual equis que se efectiviza, en muchos casos, un año después, como un acto de generosidad. Con esta modalidad, pretenden garantizar también, la paz social, es decir la no conflictividad sindical por mejoras salariales o en las condiciones laborales. Nada mejor para los capitalistas que mantener atados de pies y manos a los trabajadores y explotarlos a más no poder con el viejo truco de la zanahoria. En este plan, la burocracia sindical desempeña un rol clave a favor del empresariado.

Por eso, para que la inflación deje de ser la variable de ajuste del salario es necesario combatir a la burocracia sindical en cada lugar de trabajo y organizarse con plena independencia para luchar por un salario acorde a la canasta familiar.

...

NOTAS:

1) Clarín, 09/03/10.

2) El Sindicato de Trabajadores de la Industria Alimenticia (STIA-CGT) de Rodolfo Daer ha calculado esta cifra para febrero de 2010. Para el mismo período, el Instituto de Estudios y Formación de la CTA ha hecho el relevo para esta central. Entre tanto, el Sindicato de Trabajadores Viales Provinciales del Chubut la ha ubicado en $5.243; la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, en $7.249; el Instituto de Economía del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba, en $3.569 en Villa María, $3.240 en Río Cuarto, $3.439 en San Francisco y $3.418 en la ciudad de Córdoba; y el Centro de Investigaciones Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas de Mendoza, en $3.648. Clarín, 09/03/10.

3) La burocracia sindical de CTERA, La Bancaria, y SUTECBA, entre otras, firmaron acuerdos respetando estas dos cláusulas que satisfacen las necesidades empresarias y no las de los trabajadores que dicen representar.