Negocios y ajustes de cuentas entre barras

Punteros del PJ, fuerza de choque de burócratas e intendentes, aliados de la policía y responsables del negocio de la droga en sus zonas, las barras bravas del fútbol son noticia una vez más.



En las últimas semanas fue noticia en más de una oportunidad lo que los medios suelen llamar genéricamente la “violencia en el fútbol”. En menos de diez días fueron asesinados en distintos enfrentamientos internos jefes o ex caudillos de distintas barras.

Juan “Chaperito” Bustos, jefe de la barra de Rosario Central durante varios años en los ´90, fue fusilado en la puerta de su casa por miembros de la actual conducción.

Marcos Galarza fue apuñalado en un enfrentamiento en Florencio Varela. Su grupo intentaba sacarle el liderazgo de la barra de Defensa y Justicia a Héctor “El vaca” Alarcón, peso pesado también de la barra de Boca.

Roberto “Pimpi” Camino, ex jefe de la barra de Newell´s, mano derecha del ex presidente del club Eduardo López y hombre fuerte en todo Rosario, fue asesinado de cinco balazos en la puerta de un bar. En este caso, la vinculación policial con el crimen es inocultable y las sospechas por el ajuste de cuentas recaen directamente sobre el círculo de confianza del jefe de la policía de Santa Fe, Osvaldo Toledo.

Ésta es la forma en la cual se manejan y se han manejado históricamente las barras en el fútbol, movidos por las disputas por negocios y poder, tanto en los clubes de primera como en el ascenso. Aprietes, traiciones, ajustes de cuentas son los métodos para escalar y sobrevivir de cada uno de estos grupos.

La burocracia sindical, los intendentes y gobernadores de turno y las distintas policías les han dado un lugar, permitiéndoles compartir o quedarse con determinados negocios. Son públicamente conocidos los vínculos de Hugo y Pablo Moyano con la barra de Independiente, así como los Barrionuevo con la gente de Chacarita. Históricamente ha sido famosa la relación del burócrata metalúrgico Lorenzo Miguel con la barra de Chicago, a la que utilizó como su fuerza de choque. También fue pública la participación de miembros de la barra de Estudiantes en los enfrentamientos de la interna peronista en San Vicente, por nombrar sólo algunos ejemplos.

Sus negocios se expandieron hasta ser parte importante de la distribución y comercialización de las drogas que destruyen cada vez más pibes en los barrios. Y en muchas zonas, prácticamente nada escapa al control de estos grupos.

Su único principio es la oportunidad, que los pone siempre a disposición de prestar servicios al mejor postor.