Los capitalistas, para avasallar a la clase trabajadora y erradicar la organización de base en cada lugar de trabajo apelan a todos los métodos que tienen a su alcance. Entre ellos, la persecución judicial. Los casos de TBA, Fate y Metrovías son algunos ejemplos de este plan represivo que recae sobre los trabajadores.
En cada conflicto sindical se pone de manifiesto que los trabajadores debemos enfrentar varios frentes de batalla: contra la patronal, contra el gobierno, contra la burocracia y contra los medios masivos de comunicación. En cada lucha, la patronal se propone avanzar con suspensiones, despidos, bajos salarios y pisoteando nuestras conquistas y nuestros derechos; el gobierno posa de arbitro, pero juega a favor del empresariado y, cuando lo considera necesario, nos reprime; la burocracia pretende atropellarnos con sus maniobras, fraudes, extorsiones y, también, con sus patotas; por su parte, los medios masivos de comunicación ocultan nuestras luchas y, cuando es imposible su silenciamiento, las tergiversan deliberadamente. Todo, es parte integrante de la estrategia de los capitalistas (dueños de las fábricas, la prensa y amos y señores del gobierno de turno y la burocracia sindical) para someter y explotar al máximo posible a la clase trabajadora.
Como si esto fuera poco, en los últimos meses se intensificó la persecución judicial hacia los trabajadores, por iniciativa, claro está, de los propios capitalistas, que son quienes controlan el pretendidamente neutral poder judicial, que, a su vez, mantiene en libertad a los ladrones, estafadores y traficantes de guante blanco.
No es casual que las persecuciones más encarnizadas se ejerzan sobre los delegados antiburocráticos, hacia quienes no se someten ni al gobierno, ni a la burocracia, ni a la empresa. La persecución patronal-judicial se inscribe en el marco de la persecución general hacia el movimiento independiente de los trabajadores.
Así, por ejemplo, 24 trabajadores ferroviarios del ramal Sarmiento de TBA, entre ellos delegados y miembros de la comisión de reclamos, debieron afrontar un juicio acusados de “entorpecimiento del transporte público” promovido por la burocracia de Pedraza y la empresa, tras el desarrollo de una lucha contra un intento de proscripción patronal-burocrático. Entre ellos, se encuentran Rubén “Pollo” Sobrero, Edgardo Reynoso, Miguel Ruiz Díaz, Luis Clutet, Mariano Kachanovzky y Paul Quelle, entre otros.(1)
Por su parte, la patronal de Fate, con colaboración policial, abrió un proceso judicial penal contra Maximiliano Bronzuoli, vocal antiburocrático de la seccional San Fernando del SUTNA, opositora a la burocracia del dirigente de la CTA, Pedro Wasiejko, para quitarle los fueros sindicales y proceder a su suspensión y posterior despido.(2)
Seis reconocidos delegados del subte, Claudio Dellecarbonara, Horacio Galiño, Jorge Pisani, Ariel Rochetti, Néstor Segovia y Carlos Taborda, deben enfrentar un procesamiento impulsado por Metrovías, bajo la acusación de entorpecer el transporte público. Segovia, además, está acusado de daño, coacción y lesiones.(3)
En todos estos casos, la acusación judicial es una herramienta más de que disponen los capitalistas para instrumentar la persecución sindical hacia los verdaderos representantes de los trabajadores.
Son incontables los trabajadores con causas a raíz de un conflicto sindical. Aquí podemos incluir a varios obreros de Indugraf, acusados de usurpación, luego de que la patronal y la burocracia los abandonaran a su suerte y decidieran conformar una cooperativa para poner a producir la fábrica; a los integrantes de la ex Comisión Interna de Kraft (Bogado, Penayo, Alfonso, Rosario y Hermosilla, miembro también de la actual CI), quienes enfrentan juicios de desafuero; y a otros tantos trabajadores, como los delegados del Garrahan.
Como vemos, ante el surgimiento de un proceso de organización independiente que está llevando adelante la clase trabajadora, y que podemos notar en ejemplos como el del Cuerpo de Delegados del subte, el de la Comisión Interna de Kraft o la de Fate, entre tantas otras experiencias, los capitalistas recurren a todo su arsenal disponible para intentar detenerlo.
Por eso, es una tarea fundamental, desarrollar la organización y la lucha para enfrentar todos los ataques de los capitalistas, vengan del lado que vengan.
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NOTAS:
1) En 2004, la burocracia verde de la Unión Ferroviaria intentó proscribir la Lista Bordó, opositora a la conducción de Pedraza. Los trabajadores resolvieron iniciar una lucha por el reconocimiento de la lista, que incluyó un paro y un corte de vías. Consiguieron evitar la proscripción burocrática. Pero en represalia, 24 ferroviarios fueron juzgados. Finalmente, gracias a la movilización y la solidaridad de los trabajadores, se logró la absolución en diciembre pasado.
2) El 1 de marzo se inició el juicio hacia el compañero que contó, en la puerta del juzgado, con un importante acto en solidaridad.
3) A raíz de un paro, con cortes de vías incluido, realizado en 2007, los trabajadores debieron enfrentar a la empresa y la patota de la UTA. Como represalia a esta lucha, Metrovías emprendió la criminalización de los trabajadores. El 31 de marzo, comenzó el juicio que contó con la solidaridad de los trabajadores en las puertas del juzgado.