
Desde que el imperialismo apareció en la escena mundial con la prepotencia propia del gran capital, los trabajadores y sus organizaciones marxistas, que estaban abocados de lleno a la lucha revolucionaria por el socialismo, lo caracterizaron como expresión de la avanzada mundial de la burguesía contra la clase trabajadora. La lucha consecuente contra todas las expresiones del capitalismo fue la respuesta que desde entonces vienen sosteniendo los marxistas revolucionarios.
Pero, al mismo tiempo, varias corrientes provenientes del marxismo, pero que optaron por incorporarse de una u otra forma al capitalismo y su democracia burguesa, también tomaron como bandera el “antiimperialismo”. Sin embargo, para muchos de ellos el “antiimperialismo” no consistía en una lucha contra el capitalismo y su máxima expresión internacional. Por el contrario, se convertía en una fórmula que, mientras planteaba el enfrentamiento con los “grandes” capitalistas (los “monopolios”), defendía la asociación con los “chicos”, y que, a la vez que denunciaba a los explotadores “extranjeros”, proclamaba la alianza con los “nacionales”. Para esas corrientes, el “antiimperialismo” dejó así de ser una posición de principios propia de quienes luchan contra el capitalismo, para transformarse en una consigna táctica que promueve la alianza de clases.
Sin embargo, la historia que perseverantemente vienen escribiendo los trabajadores con su lucha, ha dado ya infinitas muestras de que, para acabar con las injusticias y la explotación, no hay ningún camino en común con la burguesía, sea del tamaño que sea y del país que sea. Por el contrario, la organización independiente de la clase trabajadora es un requisito fundamental para que el enorme esfuerzo entregado a la lucha revolucionaria devenga en una verdadera transformación social, en un gobierno de los trabajadores. El Che Guevara, quien ha sido uno de los más firmes combatientes contra el imperialismo, llegaba a esa conclusión cuando afirmaba que “las burguesías autóctonas han perdido toda capacidad de oposición al imperialismo, si alguna vez la tuvieron, y sólo forman su furgón de cola”. Por eso, remataba, “no hay más cambios que hacer, o revolución socialista o caricatura de revolución”.
Hoy, cuando el imperialismo avanza en nuestro continente, los trabajadores tenemos la tarea de organizarnos para enfrentarlo y planear una perspectiva revolucionaria. Es preciso entonces hacer el necesario balance.
Como un aporte en ese sentido, presentamos a continuación una serie de artículos sobre el problema del “antiimperialismo” y los planteos de alianza de clases en la izquierda, que esperamos sirvan para debatir, reflexionar, y sobre todo, actuar en consecuencia.
Pero, al mismo tiempo, varias corrientes provenientes del marxismo, pero que optaron por incorporarse de una u otra forma al capitalismo y su democracia burguesa, también tomaron como bandera el “antiimperialismo”. Sin embargo, para muchos de ellos el “antiimperialismo” no consistía en una lucha contra el capitalismo y su máxima expresión internacional. Por el contrario, se convertía en una fórmula que, mientras planteaba el enfrentamiento con los “grandes” capitalistas (los “monopolios”), defendía la asociación con los “chicos”, y que, a la vez que denunciaba a los explotadores “extranjeros”, proclamaba la alianza con los “nacionales”. Para esas corrientes, el “antiimperialismo” dejó así de ser una posición de principios propia de quienes luchan contra el capitalismo, para transformarse en una consigna táctica que promueve la alianza de clases.
Sin embargo, la historia que perseverantemente vienen escribiendo los trabajadores con su lucha, ha dado ya infinitas muestras de que, para acabar con las injusticias y la explotación, no hay ningún camino en común con la burguesía, sea del tamaño que sea y del país que sea. Por el contrario, la organización independiente de la clase trabajadora es un requisito fundamental para que el enorme esfuerzo entregado a la lucha revolucionaria devenga en una verdadera transformación social, en un gobierno de los trabajadores. El Che Guevara, quien ha sido uno de los más firmes combatientes contra el imperialismo, llegaba a esa conclusión cuando afirmaba que “las burguesías autóctonas han perdido toda capacidad de oposición al imperialismo, si alguna vez la tuvieron, y sólo forman su furgón de cola”. Por eso, remataba, “no hay más cambios que hacer, o revolución socialista o caricatura de revolución”.
Hoy, cuando el imperialismo avanza en nuestro continente, los trabajadores tenemos la tarea de organizarnos para enfrentarlo y planear una perspectiva revolucionaria. Es preciso entonces hacer el necesario balance.
Como un aporte en ese sentido, presentamos a continuación una serie de artículos sobre el problema del “antiimperialismo” y los planteos de alianza de clases en la izquierda, que esperamos sirvan para debatir, reflexionar, y sobre todo, actuar en consecuencia.