Dinero y negocios en la interna cegetista

Después que el gobierno frenó el amague de ruptura de los “gordos” y los “independientes” con Moyano, obligando a unos a disciplinarse, y al otro a pedir disculpas públicamente, la CGT se sumó a los que esperan ansiosos que el panorama interno del PJ se aclare. Pero ni eso impide que sus lealtades se muevan al ritmo de los negocios.
Hugo Moyano, reafirmado como jefe de la CGT , logró recuperar el manejo de los mil millones de pesos de la Administración de Programas Especiales (APE), eje de la disputa del mes pasado(1). El ministro de Salud, Juan Manzur, se había comprometido a ocuparse personalmente de los reembolsos de las obras sociales, para que los opositores de Moyano depusieran las hostilidades. Aquietadas las aguas, el mismo ministro anunció ahora que la distribución de esos fondos volverá a manos del gerente Hugo Sola, incondicional de Moyano. Aunque el argumento fue que “son demasiados expedientes para que los monitoree el titular de la cartera”, no deja de ser sugestivo que la decisión se tomara pocos días después de un encuentro reservado de la presidenta Cristina Fernández y Moyano.
A su vez, Moyano había sido convocado en forma personal y urgente a Olivos el mismo día que lo esperaban en el gremio maderero para presentar una nueva corriente político-sindical del PJ, que lo proponía como candidato a gobernador bonaerense. Ni bien terminó la charla con Cristina, Moyano dejó de hablar de candidaturas, y se anunció el pase de manos del dinero del APE.
Es que el gobierno está decidido a conservar a cualquier precio su alianza con una CGT unida, y la burocracia cegetista se acomoda como sea, si el precio es suficientemente alto. Con Moyano en la bolsa, los “gordos” y los “independientes” (que no tienen contradicciones cuando de plata común se trata), fueron apaciguados con el compromiso de un “reparto equitativo” entre las obras sociales de $3.000 millones retenidos en el Banco Nación. La pavada de dinero corresponde a los excedentes acumulados en el Fondo Solidario de Redistribución (FSR), que se nutre de un porcentaje de los aportes y contribuciones de trabajadores y empleadores. La letra del acuerdo dice que, a cambio de la entrega de esos fondos, el poder ejecutivo exigirá a los gremios “una contraprestación mayor en cobertura y servicios”. Podemos asegurar que habrá gran contraprestación, pero no precisamente en cobertura y servicios a los afiliados.
Los burócratas no moyanistas siguen a la deriva en la interna del PJ. Se habían entusiasmado con Reutemann, pero sus indecisiones los enfriaron. Desconfían de Macri y Solá, y sólo Venegas tiene buena relación con De Narváez. Miran con expectativa al ex presidente Eduardo Duhalde, pero, mientras tanto, tienen que “respetar” a Kirchner, dueño, por ahora y hasta 2011, de la llave de la caja. Mientras se definen las cosas, siguen, bien juntos, repartiéndose el dinero que roban a los trabajadores.

NOTAS.
1) Ver “La ´interna´ de la CGT ”: Amagues de rupturas, acuerdos de negocios”, en ER Nº49, agosto de 2009.