El partido de la burguesía:

Reacomodos en el PJ
Hay de todo en la disputa por la conducción del PJ: cambios de camiseta, enroques, acuerdos, traiciones… El peronismo se reacomoda para seguir gobernando.
No le van bien las cosas a Carlos Reutemann, el hombre que Busti, Schiaretti, Romero, Puerta, Das Neves y hasta Rodríguez Saá y De Narváez consideraban como el mejor para liderar la reunificación del peronismo post kirchnerista. El santafesino, famoso por su parsimonia y por su habilidad para mantenerse a flote sin definir posiciones, fue sorprendido por la jugada de su ex socia, Roxana Latorre, que habilitó con su firma el tratamiento en el senado de los súper poderes. Acusándola de haber sido comprada por el kirchnerismo, la expulsó de su bloque. Después, cruzó ironías con Eduardo Duhalde y su esposa, que le recordó su costumbre de abandonar a mitad de la carrera, como hizo en 1999 y 2003 con la candidatura presidencial. Para completarla, su principal aliada histórica en el apoyo a los empresarios del campo, María del Carmen Alarcón, abandonó el cargo en el ministerio de la producción santafesino para sumarse al gobierno nacional en una secretaría hecha a su medida, la de Integración Nacional. La cosa terminó con el “Lole” gritando por radio: “¡Que la candidatura se la recontra metan en el medio del culo! ¡Me importa un pito!”.
El kirchnerismo, mientras tanto, viene recuperando algo de terreno con hechos como el formidable negocio del contrato con la AFA por la televisación del fútbol o el “pase” de banda de Alarcón, con sus acompañantes, Miguel Saredi y Mariano Pinedo. Aprovechando lo que le queda de control en el congreso hasta el 10 de diciembre, todavía logra votaciones triunfantes. Los problemas económicos fuerzan a gobernadores e intendentes a disciplinarse, para no quedar afuera del reparto de dinero para obras públicas. Así, muchos de los que Kirchner llamó traidores, ahora salen sonrientes en la foto. Cristina Kirchner juega el mismo juego, como cuando llamó, cariñosamente, “mi mejor jefe de gabinete” a Sergio Massa, apenas ayer expulsado del gobierno nacional por haber jugado a dos puntas con el peronismo no kirchnerista.
Solá, por su lado, anunció que piensa en la presidencia, y confiesa que “le gustaría armar algo” con Reutemann, “siempre y cuando lo vea decidido”, pero conversa con Duhalde, mientras la Unión Pro hace agua por todos lados. En varios distritos de la provincia, como La Plata , sus legisladores integrarán tres bloques distintos. De la Sota sigue dando vueltas, pero no se baja de la lista de presidenciables. Sólo Das Neves, sin apoyos pero alineado claramente con Duhalde, se lanzó oficialmente desde su provincia.
En medio de ese desbarajuste, Eduardo Duhalde va trenzando la malla para recuperar el control del aparato pejotista. Sigue calculando cómo reunir suficientes apoyos, como Jorge Busti, hasta ahora primer alfil de Reutemann, al que acaba de reclutar. Dispuesto a recuperar la jefatura del PJ nacional, impulsó al entrerriano, más los gobernadores de Córdoba y de Chubut, Juan Schiaretti y Mario Das Neves, Felipe Solá y otros dirigentes del PJ antikirchnerista, para hacer un fuerte planteo a Scioli, formal jefe del partido. Duhalde quiere que se convoque, cuanto antes, a un congreso partidario, donde usará toda su influencia para reordenar la tropa justicialista y definir la candidatura presidencial de 2011.
Hoy todos están expectantes para ver cómo se reacomoda el PJ. Pero por más que se insulten y se peleen, tarde o temprano reinará el orden en el peronismo, sellado, como siempre, con promesas de buenos negocios. Todos los que hoy se enfrentan y se lanzan acusaciones, pondrán sus fichas sobre el tablero, las contarán, y, sin fisuras, se alinearán detrás de quien sea ungido para representar, en 2011, los intereses de la burguesía.