VIAJANDO COMO GANADO

El Revolucionario Nº32 (Febrero de 2008)

En el capitalismo cada clase social tiene asignado un rol y una forma de vida determinada. Así como los hijos de la burguesía se educan en lujosos colegios y universidades privadas, las escuelas públicas donde estudian los hijos de los trabajadores, cuando existen, están en pésimas condiciones, con docentes con salarios de pobreza. Las modernas clínicas y sanatorios privados, con equipamiento de última tecnología, poco tienen que ver con los hospitales públicos que no tienen ni los insumos más básicos. Lo mismo sucede con el transporte.
Para empresarios y ejecutivos, trenes de lujo, con aire acondicionado, como el que va en temporada a Pinamar o el Tren de la Costa, cuando no, obviamente, modernos autos importados. Ni hablar, claro, de los aviones que la clase obrera ni siquiera tiene expectativas de utilizar.
Los trabajadores, en cambio, viajan todos los días hacinados como ganado, en trenes destruidos o colectivos truchos, en condiciones que hacen del obligado traslado diario una tortura. Los accidentes se multiplican y viajar de cualquier punto de la provincia de Buenos Aires hacia la Capital, o dentro de la provincia misma, es una demostración del desprecio de la burguesía hacia la vida de los trabajadores y el pueblo. Las condiciones de viaje de los trabajadores están lejos de la preocupación de empresarios y patrones. Lo único importante para ellos es que se garantice efectivamente el traslado hacia los lugares de trabajo, sin importar cómo. Y, encima, ahora intentan justificar el aumento, sumando otro agravio...
Los estallidos de Haedo en 2005 y de Constitución del año pasado, son una reacción popular elemental ante tanta injusticia. La única forma de terminar con esto es barriendo con esta clase y terminando con todos los privilegios que logra a costa del trabajo y el sufrimiento del pueblo.

VIAJAR YA ES MÁS CARO
Los empresarios y el gobierno siguen de fiesta y celebran este aumento de tarifas que les permite mejorar sus negocios, siempre a costa de los mayores padecimientos de los trabajadores.

El año 2008 arranca con un nuevo ataque contra los trabajadores. El gobierno de Cristina y las empresas de transportes acordaron a finales del año pasado el aumento del boleto para todo el transporte público: trenes, colectivos y subtes. Este aumento, celosamente guardado para después de las elecciones presidenciales, implica una suba promedio del 20%, dependiendo del transporte, y llega en algunos casos hasta el 28%. Un golpe más contra el bolsillo de los trabajadores que viajan diariamente para llegar a sus lugares de trabajo.
Desde el gobierno se argumenta que el aumento permite reducir la multimillonaria suma en subsidios (en 2007 se declararon 2463 millones de pesos, sin contabilizar el mes de diciembre) que reciben las empresas de transporte. Así el estado se ahorraría 600 millones de pesos, dicen. Pero ni siquiera esto es verdad dentro de esta estafa, ya que incluso antes de empezar se pronostica que los subsidios volverán a subir en marzo, para cubrir los “crecientes gastos” que deben afrontar los empresarios. Los ganadores dentro de este negociado son los mismos de siempre: los Roggio, los Cirigliano, los Macri(1). Todos los transportes están en manos de cada vez menos empresarios que aprovechan este jugoso negocio que incluye millonarios subsidios en efectivo, combustibles también subsidiados, ninguna inversión... Y encima, quieren justificar la suba del boleto diciendo que las tarifas del transporte se mantuvieron congeladas por casi diez años mientras todo lo demás subió. Como si alguien pudiese creer que Roggio o Cirigliano fueran a sostener estas empresas a pérdida... Lejos de esto, el negocio de las empresas de transporte representa una fuente de ganancias millonarias. Prueba de ello es que en lugar de desligarse del mismo, estos exponentes de la burguesía nacional se van apoderando de cada vez más líneas, ya sea de colectivos o trenes. También se llevan su parte los empresarios del gobierno kirchnerista, con De Vido y Jaime a la cabeza, que administran a discreción la millonaria caja de subsidios.
Esta alianza estratégica entre los transportistas y el gobierno se vio, por ejemplo, con el caso del empresario K Sergio Taselli, experto vaciador de empresas, que supo aprovechar como pocos su vínculo con el gobierno nacional.
Y todos estos negocios a costa de los trabajadores que pagan boleto todos los días para llegar a sus lugares de trabajo, viajando en condiciones deplorables, hacinados, en los estribos, sin ningún tipo de medidas de seguridad. Lejos del mundo de los Roggio, los Jaime y los Macri, los trabajadores son los que padecen las condiciones de viaje inhumanas permanentemente y ahora encima más caro...

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NOTAS
1) El Grupo Roggio es dueño de Metrovias y del Ferrocarril Gral. Urquiza. Participa en la explotación de la Línea Ferroviaria Belgrano Cargas (junto con Macri, Hugo Moyano y un grupo empresario chino), Roca, Belgrano Sur y San Martín. Los hermanos Mario y Claudio Cirigliano son los dueños del grupo Plaza, que tiene más de 15 líneas de colectivos, sumado a Ecotrans y empresas de larga distancia. Dota S.A es la empresa de colectivos más importarte, con un total de 29 líneas (5 en asociación con Nuevos Rumbos) y más de 6500 empleados. La Nación calcula que entre Dota y Plaza controlan un tercio del mercado de colectivos, lo que equivale a una facturación aproximada de 1600 millones de pesos por la venta de boletos, sumado a un monto similar en subsidios.