El Revolucionario Nº9 (Diciembre de 2005)
“¡Al ladrón, al ladrón!...” La multitud de incautos persigue un señuelo, y en el tumulto el auténtico ladrón hace su trabajo. La treta es tan vieja como el mundo de la propiedad privada y se aplica sin mayores variantes a la lucha ideológica y política. Nuestro crítico, por ejemplo, emite abundantes ruidos antiimperialistas y tras semejante cortina sonora hace silenciosamente su tarea de apologista del capitalismo argentino, lo cual quiere decir, por carácter transitivo, apología del imperialismo, del atraso y de la subordinación del país.
(Milcíades Peña. “Industria, burguesía nacional y liberación nacional”)
Con el recambio de ministros, el gobierno y sus seguidores, dicen que se ha abierto una “nueva etapa” y propagandizan la mentirosa rebaja del 15% en 228 artículos de consumo y la también mentirosa soberanía política alcanzada con el gran pago al FMI que describimos aparte.
Pero lo cierto es que la llamada “nueva etapa” no es más que la continuidad y la profundización de la política económica ortodoxa llevada adelante por Roberto Lavagna.
La flamante ministra Felisa Miceli se ha mantenido alineada a las directrices del ex ministro: el ajustador fondo anticíclico se mantiene firme y el presupuesto 2006 no ha sufrido modificación alguna. De entrada nomás, la ministra ha cedido ante el primer pedido de los banqueros, quienes solicitaron la reducción de la tasa de encaje. Ante de asumir, declaró que no iba a conceder semejante pedido pero, al segundo día de su mandato anunció la reducción de ese índice garantizando mayor capacidad de especulación financiera. Posteriormente, y tras el anuncio del aumento de las retenciones a las exportaciones de carne en un altísimo porcentaje, cedió nuevamente: se volvió atrás con las retenciones, con el argumento de que bajarían los precios, pero en la primera entrevista del representante empresarial del sector éste anunció que, a lo sumo, no aumentarían los precios.
Por más “nueva etapa” que se abra, ni este gobierno ni la burguesía son capaces de detener la escalada inflacionaria en curso. Con una economía atrasada y completamente dependiente, propia de toda semicolonia, atada al valor poco previsible del dólar y al constante aumento del precio del petróleo y sus derivados, el incremento inflacionario es inevitable.
A esto se suma el hecho de que la inflación es un gran negocio para el gobierno, dado que aumenta la recaudación fiscal, y para los tenedores de bonos ajustados por CER.
En síntesis, la “nueva etapa” es más de lo mismo y augura mayor dependencia.
*****
Es indudable que el oportunismo y la demagogia del gobierno kirchnerista no tienen límites. La nueva farsa que plantea es la supuesta voluntad de independencia y soberanía al cancelar en un solo pago y por adelantado todos lo compromisos asumidos con el FMI hasta el 2008. Ni 48 horas tuvieron que pasar tras el consejo de su patrón de Rodrigo De Rato para que Kirchner siga el ejemplo Lulista y desembolse los 9810 millones de dólares.
No se trata de mejorar las condiciones económicas del estado para volcar más recursos a quienes mas necesitan, ya que la deuda con el FMI era la de más baja tasa de interés. El pago de estos vencimientos que se adelantan no eran tan desfavorables como las condiciones asumidas ahora para pagarlos: el gobierno libró un decreto para crear “fondos de libre disponibilidad”. ¿Qué significa esto? tomar de la reserva del Banco Central (reservas que garantizan el valor del dinero circulante entre otras cosas), fondos para el pago en cuestión. A título siguiente para compensar este vaciamiento, el estado vuelve a endeudarse con la banca privada (25.000 millones de pesos, en condiciones no muy claras de financiamiento). Hasta la prensa de la Asociación Rural Argentina (La Nación) se pone a la izquierda del gobierno cuestionando “¿cómo se va a pagar la deuda que se tomó para pagar la deuda?”.
No es el primer golpe publicitario de Kirchner y su manejo de la deuda. El invierno pasado, en igual pose de valiente reestructuró casi toda la deuda externa en default. Poniendo en manos privadas nuevos bonos, casi todos ajustados con la inflación argentina y en pesos. También hizo aparecer esta maniobra como algo fenomenal, cuando en realidad fue un muy buen negocio para inversores externos, bancos asesores y los grandes monopolios especulativos financieros; mientras que el monto total de la deuda al poco tiempo era exactamente igual. En ese momento, la deuda con el FMI quedó muy acotada y la gran porción de deuda externa argentina quedó en manos ocultas (fondos buitres). De ahí que no hubo gran pataleo internacional con las supuestas condiciones que impusieron Lavagna y Kirchner en la quita de la deuda. Aunque parezca ficción, si en algún momento de la timba, a los fondos especulativos les conviene, volverán a vender la deuda al FMI.
Para calmar las críticas y los cuestionamientos de sus secuaces (CTA, CGT, Barrios de Pie, Asoc. Madres de Plaza de Mayo, y demás incondicional tropa de reserva peronista), Kirchner sale a presentar esta nueva entrega vergonzosa de las riquezas que expolia a los trabajadores argentinos, como un gesto de soberanía. Nos explican las voces oficialistas que la Argentina de esta forma “mejora su margen de maniobras y su imagen de seriedad ante el mundo”, aclaramos que al momento, el país no estaba sometido a ningún acuerdo con el FMI y la Argentina afrontaba los pagos de los vencimientos de capital e intereses, y aclaramos por si hace falta que el sometimiento es semicolonial con el imperialismo (algo que no se salda con dinero, sino con determinación y lucha de mano de un gobierno obrero). En concreto esto no resuelve ningún problema económico, sino que es una medida política efectista del kirchnerismo que pretende ocultar en el frente interno su total sometimiento, y da una imagen de alineamiento y prolijidad a los organismos de crédito y demás capitales imperialistas.
Esta maniobra se encuadra en un marco de ajuste internacional. No es casual que al mismo momento suceda el mismo “sainete” en Brasil, y con poca diferencia de tiempo los entregadores de turno en Rusia (2001) y México (2000), hicieron lo mismo. Se trata de transferir riquezas desde las semicolonias para paliar el déficit que obliga la aventura militar permanente del imperialismo, entre otras cosas, porque también indirectamente estamos subsidiando su agricultura y la rentabilidad de sus industrias. Esta operación se enmarca absolutamente en el cumplimiento de una directiva política del FMI que consiste en “reducir la exposición crediticia” de los países con más deuda (Brasil, Argentina y Turquía). El gobierno dice que la economía crece, pero lo que crece es la ganancia de la burguesía y la transferencia de riquezas hacia afuera.
Como sostuvimos desde su asunción, el único plan de Kirchner es pagar la deuda externa y atender los negocios de los negocios de la fracción de la burguesía que representa, esa es su razón de gobierno, luego lo demás es demagogia populista. Hoy, como siempre, vemos el apoyo “a este gobierno distinto”, de sectores que repudiaron el pago de la deuda externa en su momento, como una traición a los principios revolucionarios; sobre todo porque aún a media lengua, siempre Duhalde, Lavagna y Kirchner, se hicieron cargo de sus alianzas. No hay situaciones ambiguas: o se es antiimperialista o se juega a favor del imperialismo. Los únicos antiimperialistas somos los comunistas.
Y ya que de populismo y demagogia hablamos, el coronel peronista Chávez prometió asistencia económica comprando bonos de la deuda argentina. Al igual que el combustible chavista, esta “ayuda” promete ser de las mas caras. Lo que tenemos es un nuevo acreedor con apetencias de figura estelar en Latinoamérica.
Queda en evidencia que el estado tiene fondos disponibles. Pero su política es cumplir con el Imperio. A propósito, en absoluto hermetismo, se acaba de aprobar el presupuesto nacional para el 2006, no hay aumentos de partidas para salud y educación. Hay una decisión política de no aumentar salarios y sí el 30% del presupuesto está destinado al pago de deuda.
Siempre sostuvimos que para los dueños de los bonos de deuda externa es negocio la inflación, ya que éstos se ajustan automáticamente por el CER. En este sentido es de prever que la inflación no se contenga y denunciamos que no es el aumento de los salarios lo que causa la inflación, sino el negocio de los capitales especulativos.
La política que sostiene el gobierno respecto a su dependencia con el Imperio no es, ni más ni menos, que la línea del liberal golpista Alsogaray quien en tiempos de Menem sugería “honrar la deuda” ante todo.
*****
No hay posibilidad alguna de que el gobierno peronista pueda generar siquiera una sola acción para combatir la inflación. La realidad nos muestra que, de igual manera que cuando vocifera contra el FMI paga más, cada vez que propagandiza una medida “contra la inflación” el gobierno avanza contra los trabajadores para garantizar una expropiación que ni su mismísimo compañero Menem hubiera soñado.
Esta vez Kirchner lanza un paquete de medidas que consta de la rebaja en un 15% sobre 228 productos de la canasta familiar, la constitución de una comisión de seguimiento de precios, una línea de crédito para la producción y la rebaja en un 50% de las indemnizaciones por despido.
Siguiendo los aumentos
Dejando bien a las claras que el esclavo no le da órdenes al amo, Kirchner tuvo que reunirse con los representantes del cártel de supermercadistas Coto-Cencosud-Carrefour con el supuesto fin de lograr un acuerdo para la rebaja en un 15% en 228 artículos de la canasta familiar. Este acuerdo no sólo tendría vigencia por 60 días (hasta el 31 de enero) sino que además su cumplimiento queda bajo exclusiva responsabilidad de los propios empresarios, es decir de los mismos que antes de sentarse se procuraron un colchón de precios que contrarreste cualquier eventual baja.
A lo máximo que puede llegar Kirchner es a desempeñar el rol de una Lita de Lazari aconsejando a la población que camine para buscar precios. A no ser que alguien pueda creer que el control lo va a garantizar una banda de delincuentes como son los intendentes que constituyen la comisión de seguimiento. Y es que no sólo son delincuentes, sino que además “seguir” no es controlar.
No hace falta más que ir a la góndola para verificar que no sólo no existen los descuentos, sino que además los precios continúan subiendo, y que la bendita comisión será, en todo caso, la justificación para una nueva entrada de dinero a las arcas del PJ mediante la coima.
Más flexibilización
El gobierno peronista no pierde oportunidad para reafirmar su carácter burgués, de enemigo incondicional de la clase obrera. Respetando a rajatabla el plan de flexibilización laboral impuesto por el imperio y ejecutado por cada títere desde el ´76 hasta la fecha, Kirchner asesta un nuevo golpe contra las condiciones de vida de los trabajadores: esta vez entregando una rebaja del 50% en el pago de indemnizaciones por despido. De esta forma se garantiza objetivamente un nuevo aumento para las ganancias de las patronales lo que, como no puede ser de otra manera, significa más pauperización de las condiciones laborales. Así las patronales podrán deshacerse de quienes perciben los salarios más altos por categoría y reemplazarlos por salarios básicos.
Como si esto fuera poco, y al unísono con este anuncio, la ex secretaria de Lavagna, Felisa Miceli, dispone una línea de crédito para la producción por un monto de 1500 millones de dólares. Evidentemente plata hay y mucha pero de aumentos de salario ni hablar.
“¡Al ladrón, al ladrón!...” La multitud de incautos persigue un señuelo, y en el tumulto el auténtico ladrón hace su trabajo. La treta es tan vieja como el mundo de la propiedad privada y se aplica sin mayores variantes a la lucha ideológica y política. Nuestro crítico, por ejemplo, emite abundantes ruidos antiimperialistas y tras semejante cortina sonora hace silenciosamente su tarea de apologista del capitalismo argentino, lo cual quiere decir, por carácter transitivo, apología del imperialismo, del atraso y de la subordinación del país.
(Milcíades Peña. “Industria, burguesía nacional y liberación nacional”)
Con el recambio de ministros, el gobierno y sus seguidores, dicen que se ha abierto una “nueva etapa” y propagandizan la mentirosa rebaja del 15% en 228 artículos de consumo y la también mentirosa soberanía política alcanzada con el gran pago al FMI que describimos aparte.
Pero lo cierto es que la llamada “nueva etapa” no es más que la continuidad y la profundización de la política económica ortodoxa llevada adelante por Roberto Lavagna.
La flamante ministra Felisa Miceli se ha mantenido alineada a las directrices del ex ministro: el ajustador fondo anticíclico se mantiene firme y el presupuesto 2006 no ha sufrido modificación alguna. De entrada nomás, la ministra ha cedido ante el primer pedido de los banqueros, quienes solicitaron la reducción de la tasa de encaje. Ante de asumir, declaró que no iba a conceder semejante pedido pero, al segundo día de su mandato anunció la reducción de ese índice garantizando mayor capacidad de especulación financiera. Posteriormente, y tras el anuncio del aumento de las retenciones a las exportaciones de carne en un altísimo porcentaje, cedió nuevamente: se volvió atrás con las retenciones, con el argumento de que bajarían los precios, pero en la primera entrevista del representante empresarial del sector éste anunció que, a lo sumo, no aumentarían los precios.
Por más “nueva etapa” que se abra, ni este gobierno ni la burguesía son capaces de detener la escalada inflacionaria en curso. Con una economía atrasada y completamente dependiente, propia de toda semicolonia, atada al valor poco previsible del dólar y al constante aumento del precio del petróleo y sus derivados, el incremento inflacionario es inevitable.
A esto se suma el hecho de que la inflación es un gran negocio para el gobierno, dado que aumenta la recaudación fiscal, y para los tenedores de bonos ajustados por CER.
En síntesis, la “nueva etapa” es más de lo mismo y augura mayor dependencia.
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Es indudable que el oportunismo y la demagogia del gobierno kirchnerista no tienen límites. La nueva farsa que plantea es la supuesta voluntad de independencia y soberanía al cancelar en un solo pago y por adelantado todos lo compromisos asumidos con el FMI hasta el 2008. Ni 48 horas tuvieron que pasar tras el consejo de su patrón de Rodrigo De Rato para que Kirchner siga el ejemplo Lulista y desembolse los 9810 millones de dólares.
No se trata de mejorar las condiciones económicas del estado para volcar más recursos a quienes mas necesitan, ya que la deuda con el FMI era la de más baja tasa de interés. El pago de estos vencimientos que se adelantan no eran tan desfavorables como las condiciones asumidas ahora para pagarlos: el gobierno libró un decreto para crear “fondos de libre disponibilidad”. ¿Qué significa esto? tomar de la reserva del Banco Central (reservas que garantizan el valor del dinero circulante entre otras cosas), fondos para el pago en cuestión. A título siguiente para compensar este vaciamiento, el estado vuelve a endeudarse con la banca privada (25.000 millones de pesos, en condiciones no muy claras de financiamiento). Hasta la prensa de la Asociación Rural Argentina (La Nación) se pone a la izquierda del gobierno cuestionando “¿cómo se va a pagar la deuda que se tomó para pagar la deuda?”.
No es el primer golpe publicitario de Kirchner y su manejo de la deuda. El invierno pasado, en igual pose de valiente reestructuró casi toda la deuda externa en default. Poniendo en manos privadas nuevos bonos, casi todos ajustados con la inflación argentina y en pesos. También hizo aparecer esta maniobra como algo fenomenal, cuando en realidad fue un muy buen negocio para inversores externos, bancos asesores y los grandes monopolios especulativos financieros; mientras que el monto total de la deuda al poco tiempo era exactamente igual. En ese momento, la deuda con el FMI quedó muy acotada y la gran porción de deuda externa argentina quedó en manos ocultas (fondos buitres). De ahí que no hubo gran pataleo internacional con las supuestas condiciones que impusieron Lavagna y Kirchner en la quita de la deuda. Aunque parezca ficción, si en algún momento de la timba, a los fondos especulativos les conviene, volverán a vender la deuda al FMI.
Para calmar las críticas y los cuestionamientos de sus secuaces (CTA, CGT, Barrios de Pie, Asoc. Madres de Plaza de Mayo, y demás incondicional tropa de reserva peronista), Kirchner sale a presentar esta nueva entrega vergonzosa de las riquezas que expolia a los trabajadores argentinos, como un gesto de soberanía. Nos explican las voces oficialistas que la Argentina de esta forma “mejora su margen de maniobras y su imagen de seriedad ante el mundo”, aclaramos que al momento, el país no estaba sometido a ningún acuerdo con el FMI y la Argentina afrontaba los pagos de los vencimientos de capital e intereses, y aclaramos por si hace falta que el sometimiento es semicolonial con el imperialismo (algo que no se salda con dinero, sino con determinación y lucha de mano de un gobierno obrero). En concreto esto no resuelve ningún problema económico, sino que es una medida política efectista del kirchnerismo que pretende ocultar en el frente interno su total sometimiento, y da una imagen de alineamiento y prolijidad a los organismos de crédito y demás capitales imperialistas.
Esta maniobra se encuadra en un marco de ajuste internacional. No es casual que al mismo momento suceda el mismo “sainete” en Brasil, y con poca diferencia de tiempo los entregadores de turno en Rusia (2001) y México (2000), hicieron lo mismo. Se trata de transferir riquezas desde las semicolonias para paliar el déficit que obliga la aventura militar permanente del imperialismo, entre otras cosas, porque también indirectamente estamos subsidiando su agricultura y la rentabilidad de sus industrias. Esta operación se enmarca absolutamente en el cumplimiento de una directiva política del FMI que consiste en “reducir la exposición crediticia” de los países con más deuda (Brasil, Argentina y Turquía). El gobierno dice que la economía crece, pero lo que crece es la ganancia de la burguesía y la transferencia de riquezas hacia afuera.
Como sostuvimos desde su asunción, el único plan de Kirchner es pagar la deuda externa y atender los negocios de los negocios de la fracción de la burguesía que representa, esa es su razón de gobierno, luego lo demás es demagogia populista. Hoy, como siempre, vemos el apoyo “a este gobierno distinto”, de sectores que repudiaron el pago de la deuda externa en su momento, como una traición a los principios revolucionarios; sobre todo porque aún a media lengua, siempre Duhalde, Lavagna y Kirchner, se hicieron cargo de sus alianzas. No hay situaciones ambiguas: o se es antiimperialista o se juega a favor del imperialismo. Los únicos antiimperialistas somos los comunistas.
Y ya que de populismo y demagogia hablamos, el coronel peronista Chávez prometió asistencia económica comprando bonos de la deuda argentina. Al igual que el combustible chavista, esta “ayuda” promete ser de las mas caras. Lo que tenemos es un nuevo acreedor con apetencias de figura estelar en Latinoamérica.
Queda en evidencia que el estado tiene fondos disponibles. Pero su política es cumplir con el Imperio. A propósito, en absoluto hermetismo, se acaba de aprobar el presupuesto nacional para el 2006, no hay aumentos de partidas para salud y educación. Hay una decisión política de no aumentar salarios y sí el 30% del presupuesto está destinado al pago de deuda.
Siempre sostuvimos que para los dueños de los bonos de deuda externa es negocio la inflación, ya que éstos se ajustan automáticamente por el CER. En este sentido es de prever que la inflación no se contenga y denunciamos que no es el aumento de los salarios lo que causa la inflación, sino el negocio de los capitales especulativos.
La política que sostiene el gobierno respecto a su dependencia con el Imperio no es, ni más ni menos, que la línea del liberal golpista Alsogaray quien en tiempos de Menem sugería “honrar la deuda” ante todo.
*****
No hay posibilidad alguna de que el gobierno peronista pueda generar siquiera una sola acción para combatir la inflación. La realidad nos muestra que, de igual manera que cuando vocifera contra el FMI paga más, cada vez que propagandiza una medida “contra la inflación” el gobierno avanza contra los trabajadores para garantizar una expropiación que ni su mismísimo compañero Menem hubiera soñado.
Esta vez Kirchner lanza un paquete de medidas que consta de la rebaja en un 15% sobre 228 productos de la canasta familiar, la constitución de una comisión de seguimiento de precios, una línea de crédito para la producción y la rebaja en un 50% de las indemnizaciones por despido.
Siguiendo los aumentos
Dejando bien a las claras que el esclavo no le da órdenes al amo, Kirchner tuvo que reunirse con los representantes del cártel de supermercadistas Coto-Cencosud-Carrefour con el supuesto fin de lograr un acuerdo para la rebaja en un 15% en 228 artículos de la canasta familiar. Este acuerdo no sólo tendría vigencia por 60 días (hasta el 31 de enero) sino que además su cumplimiento queda bajo exclusiva responsabilidad de los propios empresarios, es decir de los mismos que antes de sentarse se procuraron un colchón de precios que contrarreste cualquier eventual baja.
A lo máximo que puede llegar Kirchner es a desempeñar el rol de una Lita de Lazari aconsejando a la población que camine para buscar precios. A no ser que alguien pueda creer que el control lo va a garantizar una banda de delincuentes como son los intendentes que constituyen la comisión de seguimiento. Y es que no sólo son delincuentes, sino que además “seguir” no es controlar.
No hace falta más que ir a la góndola para verificar que no sólo no existen los descuentos, sino que además los precios continúan subiendo, y que la bendita comisión será, en todo caso, la justificación para una nueva entrada de dinero a las arcas del PJ mediante la coima.
Más flexibilización
El gobierno peronista no pierde oportunidad para reafirmar su carácter burgués, de enemigo incondicional de la clase obrera. Respetando a rajatabla el plan de flexibilización laboral impuesto por el imperio y ejecutado por cada títere desde el ´76 hasta la fecha, Kirchner asesta un nuevo golpe contra las condiciones de vida de los trabajadores: esta vez entregando una rebaja del 50% en el pago de indemnizaciones por despido. De esta forma se garantiza objetivamente un nuevo aumento para las ganancias de las patronales lo que, como no puede ser de otra manera, significa más pauperización de las condiciones laborales. Así las patronales podrán deshacerse de quienes perciben los salarios más altos por categoría y reemplazarlos por salarios básicos.
Como si esto fuera poco, y al unísono con este anuncio, la ex secretaria de Lavagna, Felisa Miceli, dispone una línea de crédito para la producción por un monto de 1500 millones de dólares. Evidentemente plata hay y mucha pero de aumentos de salario ni hablar.