LUJOS Y PLACERES DE LA BUROCRACIA SINDICAL

El Revolucionario Nº44 (Marzo de 2009)

Es sabido que una considerable porción de la burocracia sindical argentina hace ya mucho tiempo forma parte de la burguesía. Los burócratas son, directamente, empresarios. Son capitalistas. Allí tenemos un amplio abanico que va desde el magnate y ostentador Hugo Moyano de la CGT, hasta el progresista y más modesto Claudio Lozano de la CTA. Pero ninguno de ellos escatima en lujos y placeres.
Sin embargo, pocos son los que se atreven a homenajear a una institución tan arcaica, conservadora y retrógrada como la realeza española. Moyano, Omar Viviani y Antonio Caló estuvieron entre los sindicalistas aduladores. Más Viviani y Caló que disfrutaron la gala vistiendo frac, tal y como indica el protocolo real.
Otros vacacionan en lugares más que exclusivos. Es el caso de José Pedraza, quien disfrutó un verano en el lujoso Sheraton Río Hotel de Río de Janeiro, donde pagó 400 dólares por noche, casi 1.500 pesos, para disfrutar del único hotel con playa propia.
Así viven. Es el premio que reciben por entregar, atados de pies y manos, a los trabajadores que dicen representar.

SUS NEGOCIOS
El secretario general del SOMU (Sindicato de Obreros Marítimos Unidos), Carlos García, fue detenido después de la denuncia que hiciera el dueño de un barco al que le cobró una coima de $40.000. “Mi única intención es que los muchachos salgan a trabajar. Imaginate que el dinero no es para mí. Me lo están pidiendo del ministerio y del juzgado federal”, se justificó el burócrata.
El eterno dirigente de la Asociación Bancaria, Juan José Zanola, Sigue engordando su inabarcable lista de negociados a costa de los trabajadores bancarios. Al desvío directo de fondos, el vaciamiento del Policlínico y de la obra social, se agrega ahora una nueva denuncia por malversación de fondos realizada por el defensor del pueblo, Guillermo Mondino. En esta oportunidad, se trata de un millonario fideicomiso destinado a beneficiar de forma fraudulenta al empresario farmacéutico Néstor Lorenzo.
Dos ejemplos más de cómo hace sus negocios, a costa de los trabajadores, la burocracia sindical peronista.