El Revolucionario Nº22 (Marzo de 2007)
Ya nadie se acuerda del escándalo Southern Winds y las narcovalijas o de cuando volcó la camioneta que conducían los policías federales en las rutas salteñas llevando más de 100 Kg. de cocaína. Policías que fueron rescatados por el ministro del interior Aníbal Fernández. Estos dos ejemplos, entre tantos otros, son una muestra de que desde el estado, sus fuerzas de seguridad y el partido de gobierno, se regula el negocio, el tráfico y el consumo de drogas.
Es tan escandaloso el panorama, que hasta los principales diarios de la burguesía argentina (La Nación primero y Clarín después) coinciden en sus informes en que desde el advenimiento del kirchnerismo hasta la fecha, el consumo de drogas (paco principalmente y en las clases explotadas y oprimidas sobre todo) ha aumentado un 200%.
En clara sintonía con la redacción de la Nación, el ARI presentó un informe titulado “La punta del iceberg” en el que deja al desnudo los ridículos argumentos de la PFA que, para ocultar su participación en la comercialización del paco, afirma que “el paco es importado”, que no se hace en el país. Sin embargo, esta droga es de producción local, es el residuo de la producción de cocaína. Lo que intenta hacer la PFA es ocultar sus cocinas. Decimos “sus” cocinas, porque nadie desconoce que para producir cocaína o tener “kioscos de paco”, es necesario contar con la protección y la dirección de la fuerza. De lo contrario, no podrían existir.
Otro de los datos de peso del informe, que hasta el momento no ha sido rebatido por ningún alcahuete kirchnerista, es que la provincia que más consume es la del “presidente valiente”, Santa Cruz. Como no puede ser de otra manera, debido a la dependencia a las drogas, los pobres se ven obligados a conseguirla de cualquier manera. Es por eso que la provincia del “presidente valiente” también tiene el triste record de ser la que mayor prostitución infantil posee.
Informes de Pagina/12, diario oficial de la banda de gobierno, muestran una clara interrelación entre la trata de blancas, policías varias y el tráfico de drogas. El caso del ex policía federal cordobés que fue preso por ser dueño de un prostíbulo en una localidad de las afueras de la ciudad de Córdoba, demostró que este ex oficial, además de emplear la tortura para someter a las pibas allí secuestradas, usaba drogas para dominarlas. Al cabo de un tiempo, las resistentes, dejaban de serlo, a fuerza de garrote y drogas que estos tipos utilizaban a discreción.
¿Alguien ha visto alguna vez, o simplemente escuchado, declaraciones o una fuerte campaña contra el consumo de drogas por parte de las bandas gobernantes?
Indignantes fueron las declaraciones de la vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires en momentos en que la crítica arreciaba. Respecto del aumento del consumo de drogas y de la escandalosa complicidad de su policía, Gianettasio declaró en radio Mitre que el problema de las drogas es cuestión de educación, pero no de la que brinda el estado, sino la de la familia. Para el peronismo todo radica en que desde las familias no se educa bien y por eso es que caen sus hijos en la drogas. Con esta explicación criminal, intentan desresponsabilizarse y ocultar lo que en realidad han decidido llevar adelante: vía libre para el tráfico, dirigido y regulado por ellos para tener al pueblo bien dominado. El kirchnerismo, también en este terreno, demuestra ser un fiel continuador del no menos campeón del tráfico y consumo, el también peronista Carlos Saúl Menem.
Punteros, barrabravas, dealers, policías, fiolos... son todos instrumentos que, bajo la dirección del peronismo, se mueven con total impunidad cuando se trata de atacar y disciplinar a la clase trabajadora. Esta banda es la que envenena con su basura y enloquece al pueblo para mantenerlo de rodillas.
Así es que las drogas son un arma fundamental de la burguesía. Es usada para mantener al pueblo a raya. Por lo tanto, uno de nuestros enemigos.
Donde hay drogas está el enemigo. No físicamente, sino ideológicamente. Cuando las drogas se meten, el enemigo festeja. Allí donde ingresan, sabe que tiene la situación bajo control.
Las drogas son el fiel reflejo de un sistema en descomposición como el capitalismo. El capitalismo, productor de calamidades como la miseria, el desempleo y sus consecuencias (enfermedades, adiciones, mortalidad infantil, prostitución...), nos demuestra así, que no puede seguir desarrollándose si no disciplina envenenando y enloqueciendo a la clase que está llamada a enterrarlo para siempre. Así trata el capitalismo a la clase trabajadora: la envenena, la hace dependiente y le crea debilidades.
Por eso la impunidad garantizada desde el partido de gobierno. Por eso el silencio de la iglesia y las cámaras empresariales. Por eso, el escandaloso aumento del consumo.
Por esto también, el capitalismo es sinónimo de mayorías populares sometidas a la barbarie.
Ya nadie se acuerda del escándalo Southern Winds y las narcovalijas o de cuando volcó la camioneta que conducían los policías federales en las rutas salteñas llevando más de 100 Kg. de cocaína. Policías que fueron rescatados por el ministro del interior Aníbal Fernández. Estos dos ejemplos, entre tantos otros, son una muestra de que desde el estado, sus fuerzas de seguridad y el partido de gobierno, se regula el negocio, el tráfico y el consumo de drogas.
Es tan escandaloso el panorama, que hasta los principales diarios de la burguesía argentina (La Nación primero y Clarín después) coinciden en sus informes en que desde el advenimiento del kirchnerismo hasta la fecha, el consumo de drogas (paco principalmente y en las clases explotadas y oprimidas sobre todo) ha aumentado un 200%.
En clara sintonía con la redacción de la Nación, el ARI presentó un informe titulado “La punta del iceberg” en el que deja al desnudo los ridículos argumentos de la PFA que, para ocultar su participación en la comercialización del paco, afirma que “el paco es importado”, que no se hace en el país. Sin embargo, esta droga es de producción local, es el residuo de la producción de cocaína. Lo que intenta hacer la PFA es ocultar sus cocinas. Decimos “sus” cocinas, porque nadie desconoce que para producir cocaína o tener “kioscos de paco”, es necesario contar con la protección y la dirección de la fuerza. De lo contrario, no podrían existir.
Otro de los datos de peso del informe, que hasta el momento no ha sido rebatido por ningún alcahuete kirchnerista, es que la provincia que más consume es la del “presidente valiente”, Santa Cruz. Como no puede ser de otra manera, debido a la dependencia a las drogas, los pobres se ven obligados a conseguirla de cualquier manera. Es por eso que la provincia del “presidente valiente” también tiene el triste record de ser la que mayor prostitución infantil posee.
Informes de Pagina/12, diario oficial de la banda de gobierno, muestran una clara interrelación entre la trata de blancas, policías varias y el tráfico de drogas. El caso del ex policía federal cordobés que fue preso por ser dueño de un prostíbulo en una localidad de las afueras de la ciudad de Córdoba, demostró que este ex oficial, además de emplear la tortura para someter a las pibas allí secuestradas, usaba drogas para dominarlas. Al cabo de un tiempo, las resistentes, dejaban de serlo, a fuerza de garrote y drogas que estos tipos utilizaban a discreción.
¿Alguien ha visto alguna vez, o simplemente escuchado, declaraciones o una fuerte campaña contra el consumo de drogas por parte de las bandas gobernantes?
Indignantes fueron las declaraciones de la vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires en momentos en que la crítica arreciaba. Respecto del aumento del consumo de drogas y de la escandalosa complicidad de su policía, Gianettasio declaró en radio Mitre que el problema de las drogas es cuestión de educación, pero no de la que brinda el estado, sino la de la familia. Para el peronismo todo radica en que desde las familias no se educa bien y por eso es que caen sus hijos en la drogas. Con esta explicación criminal, intentan desresponsabilizarse y ocultar lo que en realidad han decidido llevar adelante: vía libre para el tráfico, dirigido y regulado por ellos para tener al pueblo bien dominado. El kirchnerismo, también en este terreno, demuestra ser un fiel continuador del no menos campeón del tráfico y consumo, el también peronista Carlos Saúl Menem.
Punteros, barrabravas, dealers, policías, fiolos... son todos instrumentos que, bajo la dirección del peronismo, se mueven con total impunidad cuando se trata de atacar y disciplinar a la clase trabajadora. Esta banda es la que envenena con su basura y enloquece al pueblo para mantenerlo de rodillas.
Así es que las drogas son un arma fundamental de la burguesía. Es usada para mantener al pueblo a raya. Por lo tanto, uno de nuestros enemigos.
Donde hay drogas está el enemigo. No físicamente, sino ideológicamente. Cuando las drogas se meten, el enemigo festeja. Allí donde ingresan, sabe que tiene la situación bajo control.
Las drogas son el fiel reflejo de un sistema en descomposición como el capitalismo. El capitalismo, productor de calamidades como la miseria, el desempleo y sus consecuencias (enfermedades, adiciones, mortalidad infantil, prostitución...), nos demuestra así, que no puede seguir desarrollándose si no disciplina envenenando y enloqueciendo a la clase que está llamada a enterrarlo para siempre. Así trata el capitalismo a la clase trabajadora: la envenena, la hace dependiente y le crea debilidades.
Por eso la impunidad garantizada desde el partido de gobierno. Por eso el silencio de la iglesia y las cámaras empresariales. Por eso, el escandaloso aumento del consumo.
Por esto también, el capitalismo es sinónimo de mayorías populares sometidas a la barbarie.