FRENTE AMPLIO Y... LAMEBOTAS

El Revolucionario Nº22 (Marzo de 2007)

Poco falta para que el genocida Bush, acompañado por su mano derecha, Condolezza Rice, visite Uruguay por propia invitación de Tabaré.
Esta invitación ha dejado muy mal paradas a las fuerzas de la izquierda reformista, fundidas en el partido de la burguesía, que hoy forman parte del Frente Amplio, ya que anteriormente se han autoproclamado cabeza de la lucha antiimperialista. Hoy, ante la iniciativa del jefe máximo del Frente, nadie quiere sacar los pies del plato. Por lo tanto, el “antiimperialismo” del PS, el PC y el MPP queda remitido a vacías declaraciones sobre un parcial desacuerdo con la política de EEUU en Medio Oriente, pero ninguno cuestiona la “correcta actitud de un jefe de gobierno para con su par”. Es decir, ninguno cuestiona el rol del Frente Amplio: lamebotas de los yanquis.
Es que el arribo de Bush involucra a los negocios de la burguesía, a la oportunidad de firmar un TLC y con eso no se juega. Esto también lo entiende así el reformismo. Ahora no se quieren perder la oportunidad de hacer buenos negocios después de haber “tomado el poder” con tan poco sacrificio, solamente han tenido que entregar sus rudimentarios principios.
No se queda atrás el exponente máximo del Mercosur, el brasileño Lula, quien gozará de la presencia de Bush antes de ir a Uruguay.
EEUU visita a Brasil ni más ni menos que para poner en marcha la producción de etanol con el que intentará suplantar, sobre todo en América Latina, Centroamérica y en EEUU mismo, el consumo de petróleo.
De este ambicioso negocio se desprenden las declaraciones que llegan desde Washington mostrando que confían plenamente en el papel que juega tanto Brasil como Argentina para controlar el avance de Chávez y sus emprendimientos en la región: ambos países vociferan sobre la necesidad de un bloque económico fuerte e independiente, pero compiten cabeza a cabeza en el grado de entrega y sumisión al imperialismo.
Lula, encantado con su papel de maravilloso amigo de EEUU y esmerándose para no perder protagonismo, se adelantó a la venida de Bush y fue de visita a Uruguay. Su intención era tratar que Tabaré, en lugar de negociar solo con EEUU, lo haga dentro del Mercosur: “Un Mercosur más fuerte, con menos asimetrías y beneficios más equitativos para sus socios será un Mercosur capaz de negociar mejores acuerdos con otros países, en especial con grandes mercados como Estados Unidos y la Unión Europea”. (Lula. La Nación, lunes 26 de febrero de 2007).
Así es como los “nuevos aires”, en definitiva, aparecen soplando desde el norte con un Mercosur cuyos miembros dependen de una forma o de otra del imperialismo yanqui: Venezuela sostiene su economía sobre la base de la venta de petróleo, cuyo máximo comprador sigue siendo EEUU, mientras Brasil y Argentina negocian y se dedican a mantener unificado el bloque latinoamericano bajo las directivas del amo yanqui.