IRAK: LA RESISTENCIA PONE EN APRIETOS AL IMPERIO YANQUI

El Revolucionario Nº24 (Mayo de 2007)

La resistencia en Ira continúa asestando importantes golpes a los ejércitos invasores. Mientras tanto, el partido único de la burguesía yanqui se debate entre seguir aplicando el plan republicano de más y más tropas y el plan demócrata de asesores militares como hicieron en El Salvador. Ambos planes ratifican la ocupación militar y las masacres.

El pasado 23 de marzo la cámara de representantes de EEUU (diputados) votó como plazo el 31 de agosto de 2008 para el retiro de las tropas yanquis de Irak. Si bien la cámara baja ya había votado expresando su desacuerdo con el pedido de Bush de incrementar el número de soldados en Medio Oriente, ésta es la primera vez que se vota estableciendo una fecha puntual para el retiro de tropas. Esta resolución fue saludada y festejada por “militares pacifistas” (¿?) que se encontraban en la sala. Bush respondió públicamente con el veto del proyecto.
A casi cinco años de comenzada la invasión, las noticias que logran colarse a diario, a pesar de los manejos de la información que hace la prensa, muestran a la resistencia golpeando duro a los ejércitos invasores. Todos los días, los atentados pegan en blancos certeros (funcionarios, políticos, milicos, etc.) violando la famosa “zona verde” en la que supuestamente los yanquis podrían refugiarse sin correr mayores peligros y tendrían el control.
Durante la visita del secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, se realizó una conferencia en la que el organismo manifestaba que volvería a participar activamente dentro del mismo Irak dado que ya hay señales de mayor seguridad para las tropas. Mientras el secretario daba su conferencia, a unos 50 metros, impactó sobre el techo un proyectil de mortero. Intentando mantener la línea oficial, negando la situación de vulnerabilidad a la que la resistencia los está sometiendo cada vez más, pidió que se continuara con la entrevista y dijo que no había por qué preocuparse.
Una semana después, Salam Al-Zumbaie (viceministro iraquí), fue gravemente herido producto de un doble atentado. Al-Zumbaie había sido atacado al salir de su domicilio resultando ileso, fortuna que no tuvo en el segundo ataque al llegar a una mezquita. A estos hechos que demuestran claramente el avance de la resistencia, se suma la recuperación de ciudades que los yanquis pretendieron controlar.
En este contexto, la discusión entre republicanos y demócratas está atravesada por la preocupación por resolver el conflicto de la mejor manera, con el menor costo político, intentado que el fracaso no quede al descubierto. Está a la vista ante el mundo que las afirmaciones de Bush de que la guerra terminaría en tres meses con un Irak controlado y “democrático” no concuerdan con la realidad.
Lo que ambos sectores dejan fuera de la discusión es el sostenimiento de la política invasora del imperio yanqui. Mientras Bush pide cien mil millones de dólares para el envío de trescientos mil soldados más a Irak, los demócratas proponen una salida más decorosa para EEUU con la implementación del “Plan B”. Este plan no es nada más ni nada menos que un modelo de intervención basado en la experiencia salvadoreña en la década del ‘80. El mérito de este modelo parece estar en la economía de los recursos: con el envío de sólo cincuenta y cinco boinas verdes como asesores militares dirigiendo al ejército local lograron garantizar el terror, la tortura y la matanza en El Salvador derrotando al FMLN (Farabundo Martí de Liberación Nacional) y manteniendo la intervención hasta la firma del “acuerdo de paz” en 1992. En un país pequeño como El Salvador la cantidad de muertos y desaparecidos durante la intervención casi triplica a los 30 mil de nuestro país.
En la votación de la cámara, 14 diputados demócratas se alinearon con la propuesta republicana, pues temían que se los acusara de antipatria, por lo que impulsaron un proyecto que sumaría 24 mil millones de dólares más a los 100 mil millones que ya había pedido Bush. Eso sí, con la condición de que sean para “aumentar entrenamiento y equipamiento de las tropas y mejorar la atención médica de los que regresan heridos”.
Otro de los planteos de los “progresistas demócratas” es que en este momento de lo que hay que ocuparse es del “frente de tormenta” que se abre en Afganistán.
Y esto lo dicen como si no estuvieran interviniendo en toda la región: EEUU tiene secuestrados a cinco diplomáticos iraníes a los que se niega a liberar; tiene cárceles y vuelos clandestinos por todo el mundo, bases militares a lo largo y ancho del planeta, y cuenta con Guantánamo, base militar y centro de detención y torturas.
Sumado a esto se hicieron públicas declaraciones de otro diplomático de Irán secuestrado por los yanquis en Bagdad y torturado por la CIA. La agencia de noticias oficial iraní dice que este funcionario presentaba “agujeros de taladro en los pies, la nariz rota, heridas en el cuello y la espalda y sangrado en el estómago”(1).
Las discusiones y propuestas de la casa blanca para resolver el tema Irak dan por tierra con las expectativas de quienes quieren ver en el bloque demócrata una política progresista de EEUU para el resto del mundo.
La historia da cuenta de que la política de invasión y terrorismo yanqui no se reduce sólo a la figura sanguinaria de un presidente como Bush, sino que es la continuidad de gobierno tras gobierno para sostener el control de la economía mundial y mantenerse en el lugar de potencia.
El ejemplo de la resistencia iraquí también da cuenta de la historia, la historia de los pueblos que han respondido y responden enfrentando heroicamente al imperialismo.

(1) Clarín, 12 de abril 2007.