CON EL CHE, POR EL CAMINO DE LA REVOLUCIÓN

El Revolucionario edición especial por el 40 aniversario de la caída en combate del Comandante Che Guevara (Octubre de 2007)


Sobre las espaldas de los trabajadores y el pueblo de nuestro país pesa el yugo de la explotación capitalista, agravada por el atraso que imponen la dependencia y subordinación al imperialismo.
Empresas y bancos millonarios, ostentosas torres gigantes, countrys exclusivos, yates, aviones y demás lujos de magnates, conforman la vida cotidiana de un puñado de burgueses nacionales y extranjeros, que han logrado levantar su fortuna en base al saqueo y la explotación de nuestro pueblo trabajador.
Como contrapartida inevitable, la opresión azota a la clase obrera y el pueblo pobre. Las condiciones de trabajo empeoran a la sombra de la flexibilización laboral peronista (impulsada por Menem y profundizada por Kirchner), los salarios caen estrepitosamente con la inflación y el trabajo en negro, y así la vida gris del trabajador se pone cada vez más negra: para poder sostener el hogar se recurre a jornadas de trabajo extensísimas (con horas extra o changas por afuera) agravando la alienación; ante la falta de acceso a la vivienda sobreviene el hacinamiento y la vida precaria en villas y asentamientos; la imposibilidad de afrontar los gastos de salud y educación causan la muerte o graves enfermedades en amplios sectores del pueblo que son expulsados a la vez de la instrucción escolar; la degradación obligada de la vida del pobre lo hace a menudo recurrir a la droga o al alcohol como aliciente, descomponiendo aún más su vida...
Pero la paciencia de los hombres del pueblo no es infinita... ni el poder de los capitalistas es tan inmutable como ellos pretenden hacer creer. La tradición de la clase obrera ha dado innumerables ejemplos de combate contra el capital y ha forjado una práctica de lucha revolucionaria que guía a los oprimidos y explotados en el camino de su liberación.
Marx, Engels, Lenin, Trotsky y el Che, junto a tantos otros revolucionarios, han sembrado un camino de lucha, organizando a la clase obrera y con ella a los demás sectores oprimidos de la sociedad, derribando a poderosos gobiernos enemigos del proletariado (como el zarismo ruso o la dictadura cubana), encabezando los primeros estados obreros que asumieron la tarea de construir el socialismo (para eliminar la explotación y demás lastres capitalistas), y ampliando internacionalmente la lucha revolucionaria por el poder de los trabajadores.
Su ejemplo ha marcado a fuego la historia de la revolución y es una guía imprescindible para llevar adelante la tarea más urgente y prioritaria para la clase obrera y el pueblo de nuestro país: la construcción del partido revolucionario de los trabajadores, la organización de combate que deberá nuclear a los revolucionarios marxistas para impulsar la lucha por el poder obrero, lo que el Che llamaba “el grupo de vanguardia, los mejores entre los buenos, el Partido” (“El socialismo y el hombre nuevo”).
Por eso es que desde los principios de nuestra organización decimos:
“Llamamos a los partidarios de la Revolución Socialista a coincidir en la lucha de los pueblos por liberarse de las cadenas que impone el régimen capitalista, aportando a romper las ataduras de la explotación y la opresión sobre los obreros y las clases sometidas, y en este camino del encuentro de los que luchan, construir el Partido Revolucionario de los Obreros. El Partido que recoja en su programa los intereses de los explotados del campo y la ciudad, de los desposeídos de todo bien, los sin tierra y sin trabajo, los sin techo y sin nada que perder en el marco de este sistema de injusticias”.
Como sucede con los más grandes revolucionarios, el ejemplo del Comandante Ernesto Che Guevara, es una guía fundamental para el desarrollo de la lucha por el poder de los trabajadores y la construcción de un Partido Revolucionario de la Clase Obrera.
Ante la opresión y el aislamiento impuesto por este sistema que aliena a nuestra clase y la empuja la pasividad y el desánimo, el guevarismo es ejemplo de solidaridad, sensibilidad y amor al pueblo; es ejemplo de dignidad y de tesón, y muestra del intenso esfuerzo que podemos hacer los hombres si nos disponemos a luchar por un ideal tan justo como el socialismo, a seguir el camino de la revolución.
Y ante la estafa de tantos reformistas que invitan al pueblo a adaptarse al régimen, a sus elecciones y su parlamento, a sus instituciones, sus dádivas, su pacifismo y su “tranquilidad democrática”; el guevarismo es, además, un ejemplo vivo de la coherencia en los principios, de la entrega total y decidida a la causa revolucionaria, de la disposición al combate hasta las últimas consecuencias, de la independencia frente a la burguesía, del internacionalismo proletario y de la lucha contra todo privilegio y burocratización.
Por eso es que las tareas que reclama de nosotros la revolución, y muy particularmente la tarea prioritaria de construir el Partido Marxista Revolucionario, deben estar indiscutiblemente orientados por el ejemplo del Comandante Guevara.
El Che nos señaló el camino de la lucha a fondo contra la burguesía y sus sicarios, hasta la definitiva emancipación de la clase obrera y el pueblo. Con él levantamos su bandera más preciosa: “No hay más cambios que hacer: Revolución Socialista o caricatura de revolución”.