CONTRA EL CAPITALISMO Y EL IMPERIALISMO: DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN CUBANA Y LAS CONQUISTAS DE LA CLASE OBRERA

Revista El Revolucionario Nº1 (Noviembre de 2008)

La irrupción de la revolución cubana y la edificación de una organización social enfrentada al capitalismo y a muchos de sus principales mecanismos, ha sido un durísimo golpe para la burguesía de todo el mundo y en particular para su centro más importante, EEUU, quienes, desde entonces, la atacan sistemáticamente.
Si para los trabajadores cubanos fue un gran avance haber echado a Batista y su régimen, fue aún muchísimo más importante haber declarado el carácter socialista de la revolución y emprender, a partir de entonces, la construcción de una sociedad sin explotación.
La expropiación de la burguesía local y trasnacional y la organización de la producción por medio de una planificación orientada hacia el bienestar de una sociedad de trabajadores, permitió que el pueblo cubano, que hasta entonces había vivido entre miseria y privaciones, conquiste el acceso a lo inimaginable: garantía de su alimentación, vestido, vivienda y trabajo, plena cobertura de su salud, amplia participación en un completo sistema educativo, desarrollo del deporte, la cultura y de las ciencias... Todos los derechos básicos que antes habían sido privilegio de un puñado de explotadores, pasaron a ser compartidos por el conjunto del pueblo: el trabajador y su familia ahora estaban sanos, tenían techo y comida, vivienda y trabajo, iban a la universidad y participaban activamente de la vida social, cultural e intelectual, que antes era patrimonio exclusivo de la burguesía.
Y si bien el triunfo definitivo de un nuevo proyecto social en Cuba no podía ser decretado ni en los 60 ni ahora (pues es una lucha constante que no tendrá fin mientras no se derrote en el mundo al conjunto de la burguesía y que en Cuba implica un enfrentamiento contra los sectores burocráticos y sus probadas tendencias pro-capitalistas), también es cierto que el ejemplo dado por la revolución cubana, al demostrar la posibilidad de una radical transformación social por medio de la revolución, ha sido siempre motivo de gran preocupación por parte de los capitalistas.
Aún con los límites y retrocesos que se pueden ver en la Cuba de hoy, su revolución no deja de ser ejemplo de todo lo que puede hacer la clase obrera si se quita de encima a los parásitos que en el capitalismo acaparan todas las riquezas de la sociedad, y se orienta por el camino de la planificación para el bienestar del conjunto de los trabajadores.
Por eso es que las críticas y ataques permanentes hacia Cuba no son, obviamente, por los errores, limitaciones o tendencias antiobreras que existen en el proceso revolucionario, sino contra sus grandes aciertos: la expropiación de la burguesía y su propiedad privada, el enfrentamiento al capitalismo, la supresión de la democracia burguesa, la socialización en desmedro del individualismo, la planificación en oposición al mercado...
En nombre de una ficcional “libertad” que no es más que la fachada de la explotación capitalista, la burguesía internacional, con sede principal en EEUU, ha utilizado los más variados mecanismos para derrotar, desgastar o hacer retroceder en forma paulatina las conquistas que la clase obrera cubana ha obtenido con la revolución.
El uso de la violencia directa ha sido recurrente y va desde el fracasado intento de invasión en Bahía de Cochinos, hasta los atentados con bombas, ametrallamientos desde aviones, intentos de asesinatos de líderes políticos, etc. El bloqueo económico se ha sostenido inamovible por casi 50 años, restringiendo seriamente el acceso a bienes fundamentales en la isla. La propaganda mediática procapitalista machaca los oídos de los cubanos empujando al consumismo, idealizando la democracia capitalista y promoviendo la ruptura con los logros de la revolución.
Mientas tanto EEUU, llamado “cuna de la democracia” por los capitalistas, no sólo sostiene el más escandaloso centro de tortura “legal” sobre territorio cubano como es la base de Guantánamo (donde hoy se tortura a la resistencia iraquí), sino que lleva a la cárcel a los revolucionarios cubanos. De hecho el 12 de septiembre de este año se cumplieron ya 10 años desde el encarcelamiento de cinco revolucionarios cubanos en las cárceles de EEUU. Acusándolos por trabajar en la defensa de Cuba frente a los ataques persistentes que EEUU ha reiterado desde el triunfo de la revolución, el gobierno yanqui se ha adjudicado el derecho de juzgar y mantener prisioneros por más de una década a estos cinco militantes de la revolución cubana.
Frente a la constante agresión e intromisión del gobierno yanqui en Cuba y el ataque permanente de los capitalistas del mundo contra las conquistas de los trabajadores cubanos, reclamamos:

Libertad a los cinco revolucionarios cubanos
Fuera yanquis de Cuba