El Revolucionario Nº27 (Agosto de 2007)
El gobierno kirchnerista, campeón de la flexibilización menemista, mantiene a casi medio país trabajando en negro, sin estabilidad, obra social, salario fijo, jubilación, ni nada.
Para sostener esta situación de precariedad laboral un punto central de la política flexibilizadora que se ha profundizado durante los últimos 15 años es la promoción de cooperativas de trabajo que permiten reemplazar las tareas que antes debían realizar los empleados en relación de dependencia. Y prácticamente la mitad de las más de 11.5000 cooperativas existentes han sido creadas por el actual gobierno.
Contrariamente a lo que muchas corrientes han entendido (principalmente en el auge de la política piquetera y autogestiva), las formas cooperativas no sólo no significan el fortalecimiento de la organización obrera y popular, sino que a la larga suelen servir como mecanismo para abaratar la fuerza de trabajo.
La fuerza que ha adquirido la lucha de las cooperativas de la pesca en Mar del Plata para incorporarse al circuito formal da cuenta justamente del rol que están cumpliendo las cooperativas para el beneficio de las patronales, no sólo como herramienta para el abaratamiento de los costos empresarios (siempre a costa de la precarización del trabajo) sino también para mantener la desorganización del movimiento obrero.
Allí los “empresarios pesqueros se ocuparon (desde 1991) de promover este tipo de contratos, ya que así se ahorran millones en cargas sociales. En gran cantidad, los trabajadores del rubro (unos 6.000 “fileteros” de merluza) dejaron de ser empleados para pasar a ser socios de una cooperativa que presta servicios a los mismos empresarios que antes les pagaban. Hasta suena romántico. Pero el esquema funciona sólo mientras haya trabajo”. (Clarín 31/07/07).
Es la más nefasta aplicación de las leyes impulsadas por el FMI, que permiten el total abandono del obrero en los momentos en que la producción amaina temporalmente, tirando por la borda los más elementales derechos laborales.
Por eso la lucha de los trabajadores de la pesca de Mar del Plata por el blanqueo de su trabajo (pase a relación de dependencia con aportes jubilatorios, obra social, etc.) es una nuestra patente de que este gobierno, con la complicidad de las cúpulas sindicales de la CGT y la CTA , ha mantenido y profundizado la política pro-patronal y pro-imperialista que ha caracterizado a los gobiernos anteriores.
El gobierno kirchnerista, campeón de la flexibilización menemista, mantiene a casi medio país trabajando en negro, sin estabilidad, obra social, salario fijo, jubilación, ni nada.
Para sostener esta situación de precariedad laboral un punto central de la política flexibilizadora que se ha profundizado durante los últimos 15 años es la promoción de cooperativas de trabajo que permiten reemplazar las tareas que antes debían realizar los empleados en relación de dependencia. Y prácticamente la mitad de las más de 11.5000 cooperativas existentes han sido creadas por el actual gobierno.
Contrariamente a lo que muchas corrientes han entendido (principalmente en el auge de la política piquetera y autogestiva), las formas cooperativas no sólo no significan el fortalecimiento de la organización obrera y popular, sino que a la larga suelen servir como mecanismo para abaratar la fuerza de trabajo.
La fuerza que ha adquirido la lucha de las cooperativas de la pesca en Mar del Plata para incorporarse al circuito formal da cuenta justamente del rol que están cumpliendo las cooperativas para el beneficio de las patronales, no sólo como herramienta para el abaratamiento de los costos empresarios (siempre a costa de la precarización del trabajo) sino también para mantener la desorganización del movimiento obrero.
Allí los “empresarios pesqueros se ocuparon (desde 1991) de promover este tipo de contratos, ya que así se ahorran millones en cargas sociales. En gran cantidad, los trabajadores del rubro (unos 6.000 “fileteros” de merluza) dejaron de ser empleados para pasar a ser socios de una cooperativa que presta servicios a los mismos empresarios que antes les pagaban. Hasta suena romántico. Pero el esquema funciona sólo mientras haya trabajo”. (Clarín 31/07/07).
Es la más nefasta aplicación de las leyes impulsadas por el FMI, que permiten el total abandono del obrero en los momentos en que la producción amaina temporalmente, tirando por la borda los más elementales derechos laborales.
Por eso la lucha de los trabajadores de la pesca de Mar del Plata por el blanqueo de su trabajo (pase a relación de dependencia con aportes jubilatorios, obra social, etc.) es una nuestra patente de que este gobierno, con la complicidad de las cúpulas sindicales de la CGT y la CTA , ha mantenido y profundizado la política pro-patronal y pro-imperialista que ha caracterizado a los gobiernos anteriores.