PALESTINA RESISTE

El Revolucionario Nº27 (Agosto de 2007)

Sobre un reguero de sangre se edifica el enclave yanqui en Medio Oriente.
De sangre y de escombros.
De lado a lado, el territorio palestino es eso: un mar de escombros, fruto de los bombardeos permanentes y de la demolición de barrios enteros.
Es el mecanismo para el sojuzgamiento y a su vez la represalia del estado israelí y su ejército contra la justa y digna resistencia del pueblo palestino.
Desde hace añares y cada vez más, la vida en Palestina es un calvario.
No hay qué comer ni de qué vivir, porque su economía ha sido destruida.
La magra producción agrícola e industrial no alcanza para la más mínima supervivencia.
Tras casi 60 años de ocupación, la invasión israelí ha arrancado hasta el último olivo.
El bloqueo económico sostenido por Israel, EEUU y la ONU impide la llegada de ayuda alimentaria desde el exterior.
Para la mayoría, su tierra se ha convertido en una enorme y miserable cárcel: no hay de qué vivir y no hay forma de salir.
El territorio, reducido al mínimo, ha quedado conformado por dos espacios separados: Cisjordania y la Franja de Gaza, cortados y rodeados por territorio israelí.
Las fronteras enrejadas y militarizadas al máximo se siguen endureciendo, con la construcción de un muro gigante.
La necesidad que impone el hambre obliga a las familias palestinas a venderse por centavos para trabajar en territorio israelí.
Pero ese mundo es ajeno e inaccesible y sólo algunos, humillación mediante, logran acceder a tan precario beneficio.
Detrás de la frontera, en la casa del invasor israelí, aparece todo lo negado: la electricidad, el agua potable, el gas, el transporte, el trabajo, las escuelas, los hospitales… la comida.
Ese mundo tan “occidental”, con sus grandes lujos, su consumismo, su “estado fuerte”, ha sido montado sobre la opresión de Palestina.
Y en su condición de centro espiritual del judaísmo, el estado israelí extiende su base de apoyo por todo el mundo.
Miles de judíos, no sólo en Israel, sino en el resto del planeta, son correa de transmisión de su ideología imperialista: defendiendo políticamente al estado opresor y aportando en forma material a las tareas de ocupación.
Son miles los extranjeros que marcados por su doctrina religiosa y tentados con dádivas económicas, optan por instalarse en esa trinchera de la guerra en Medio Oriente, hacen el servicio militar y se forman como soldados, para consolidar la prepotencia del estado israelí.
Esa campaña para impulsar la ocupación y formación militar, sumada a la inversión directa en parafernalia militar significa un gasto millonario de Israel en su guerra de ocupación; a lo que debe sumarse el enorme aporte de su padrino norteamericano.
El 20 de julio pasado EEUU acordó otorgar 30.000 millones de dólares más a Israel, incrementando en un 25% su cuota para el armamento del cuarto ejército más poderoso del mundo (armado con cazabombarderos F-16 y tanques Merkava).
Como en todo Medio Oriente (y el resto del mundo) el estado yanqui y sus seguidores sostienen su guerra imperialista sobre latiguillos que rezan una “lucha contra el terrorismo”, “por la libertad” y “la democracia”.
Paradójicamente, su principal enemigo “terrorista” es ahora el grupo Hamas que ha conquistado el 60% de los votos en las últimas elecciones parlamentarias palestinas, dando cuenta del rechazo que existe en el pueblo a la línea de conciliación y sumisión que encarna Al Fatah, la corriente de Yaser Arafat, ahora dirigida por el ultra moderado Abbas.
Lejos de ello, el escenario desolador de la Palestina actual que cuenta por miles los muertos y los presos políticos (11.000 en las cárceles israelíes en estos momentos) no ha conseguido doblegar a su pueblo, sino por el contrario, infunde más y más odio contra la ocupación, reforzando las corrientes que mantienen la acción resistente contra la opresión israelí-norteamericana.
Por ello es que el imperialismo impulsa ahora la guerra civil palestina, contando con el apoyo de Al Fatah, clara expresión de la burguesía nacional que se ha consolidado como el ala pro occidental (es decir pro israelí y pro norteamericana), hasta el punto de estar entrenando, financiando y armando a sus tropas por disposición de EEUU y con Israel como intermediario(1).
Ya en los últimos meses del año pasado se hacía público que EEUU estaba armando a Al Fatah para enfrentar el ascenso de la organización musulmana Hamas y el conjunto de la resistencia. Al mismo tiempo, EEUU y su cohorte (el “cuarteto” formado por Estados Unidos, La Unión Europea , Naciones Unidas y Rusia) reclaman cínicamente la “no violencia” entre palestinos y dan lugar a la avanzada de Israel que sigue construyendo el muro sobre territorio ocupado, impulsando la instalación de asentamientos israelíes, e intensificando las incursiones militares de su ejército.
Sin embargo, la reciente conquista del poder de Gaza por parte de Hamas es una demostración de la incapacidad que están teniendo Israel y EEUU para avanzar con su nueva estrategia.
A mediados de junio, el aliado interno de EEUU fue vencido por segunda vez (ya lo había sido en las elecciones de 2006) derrotado ahora militarmente por Hamas, quien se hizo del poder en la franja de Gaza, desarticuló a las tropas de Al Fatah armadas por Israel y con ellas tiró abajo los distintos planes pergeñados para una derrota militar de Hamas (cuyas evidencias fueron encontradas en las agencias de seguridad estatales).
El aplastamiento por parte de Israel de todos los derechos palestinos, desde la mera supervivencia hasta la defensa de un estado propio, sedimentan la heroica resistencia que aún con los medios más precarios sostiene en alto el pueblo palestino.
Su guerra contra la ocupación israelí-norteamericana es un enorme ejemplo de dignidad.

NOTAS
1)“EEUU había respaldado el entrenamiento de las tropas de Fatah en Jordania con el fin de reforzar a Abbas en cualquier posible choque con Hamas. Washington envió millones de dólares y armas a la "Fuerza de Seguridad Palestina", encabezada por el títere norteamericano Muhammad Dahlan. El periódico The Guardian señaló en este sentido que "Washington ha lanzado un controvertido programa valorado en 60 millones de dólares para reforzar a la guardia presidencial de Abbas e Israel ha permitido que algunos estados árabes enviaran armas y municiones."” (“Fracasa la estrategia de EEUU e Israel contra Hamas”, Diarios de Urgencia 21/07/07)