Desfile de candidatos: Fernando Solanas Pacheco y Daniel Fernando Filmus

Dos pretendidos “progres”, uno de origen patricio y peronista; otro ex PC y hoy del PJ. Hoy se enfrentan por manejar la caja de la ciudad de Buenos Aires, pero no han tenido problema en apoyar, en el pasado, los mismos gobiernos, ni en haber votado, como diputado uno y como senador el otro, las mismas leyes.



Fernando Solanas Pacheco

Fernando Ezequiel “Pino” Solanas Pacheco, nacido y criado en la Recoleta, envidia de muchos cuando vivió, por diez años, con la modelo Chunchuna Villafañe, fue peronista, luego desarrollista con Frondizi, menemista, kirchnerista... y siempre, oportunista. Se involucró activamente en la política en 1989, cuando encabezó un grupo de artistas en apoyo de Carlos Menem. A cambio, el riojano le prometió el lujoso edificio de las Galerías Pacífico para un complejo cultural. Pero Menem, ya presidente, de acuerdo con Pedraza, las privatizó y vendió a su amigo el empresario Mario Falak, que hizo un lujoso shopping. A partir de ahí, Solanas llamó a Menem “el traidor”.

En 1991, lo acusó de ser el jefe de una “banda de delincuentes que está saqueando el patrimonio público”, lo que le valió una querella por injurias y seis tiros en las piernas.

Convertido, a partir del atentado, en el “gran opositor”, Luis Brunati, diputado peronista del “Grupo de los Ocho” y ex ministro de gobierno de Cafiero, lo invitó a formar un “gran frente político y social”. Así nació el Frente del Sur, con el Partido Comunista, el Partido Socialista Auténtico y el Encuentro Popular de Brunati.

En 1993, el Frente del Sur sumó al Fredejuso de “Chacho” Álvarez, al Modejuso de Aníbal Ibarra y a los restos del Partido Intransigente, pasando a llamarse Frente Grande. Solanas fue electo diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, y, al año siguiente, el Frente fue la “revelación” de las elecciones constituyentes. Como convencional, a diferencia del obispo De Nevares, que renunció indignado, avaló la reforma constitucional que tenía como eje el Pacto de Olivos. Como diputado, acompañó al menemismo en muchas votaciones.

Pronto sus aliados cocinaron el Pacto del Molino. Con Octavio Bordón y Federico Storani, el Frente Grande, devenido Frepaso, desembocó en la Alianza con la UCR, que inauguró su gobierno fusilando en Corrientes y lo terminó fusilando en todo el país. Solanas, para desesperación de muchos cinéfilos, se alejó por un tiempo de la política y volvió a su profesión.

Volvió a candidatearse a presidente en 2007, cuando el empresario rural Buzzi lo definía como “el mejor referente del sector del campo”. En 2009 logró ser electo diputado, para votar con el kirchnerismo el negocio de las AFJP, la asunción por el estado de la deuda de Aerolíneas y la ley de medios.

Alterna entre su piso en Belgrano, su casa en Vicente López y su otro piso en San Pablo, Brasil, o sus 80 hectáreas sojeras en Chacabuco, y embolsa los dividendos que cobra su familia por las acciones en el diario La Nación

Después de amagar a la presidencial, se presenta en la ciudad por Proyecto Sur, apoyado por De Gennaro, Lozano, el MST, el PCR y el PSA, con un discurso “progre” que no cambia lo que es: una opción más para gobernar para los capitalistas.



Daniel Fernando Filmus

Nacido a la política en la Federación Juvenil Comunista, como Corach, Telerman, Aníbal y Vilma Ibarra, Heller y Jorge Asís, Daniel Filmus ha sido funcionario desde los ‘80, sirviendo, por turno, a Menem, Grosso, Decibe, Ibarra y Kirchner. Con 34 años, fue nombrado secretario de educación por el intendente menemista Carlos Grosso. Cual gato que cae parado, logró salvarse cuando su jefe terminó preso por corrupción, a pesar de que uno de los más grandes negociados fue el de la escuela-shopping, cuando la planta baja de un edificio escolar histórico fue loteado para hacer locales comerciales en pleno Once.

Después, fue asesor de la ministra de educación Susana Decibe, desde donde impulsó la Ley Federal de Educación, que redujo el presupuesto educativo, desmanteló el sistema y generó precariedad laboral para los docentes y represión para los estudiantes que la enfrentaron.

En 2000, fue secretario de educación del gobierno de Aníbal Ibarra en la ciudad, donde estuvo por tres años, mientras se derrumbaba, literalmente, la escuela pública, caían los salarios docentes y se recortaba el presupuesto de los comedores escolares. En 2002, cuando la desocupación trepaba a más del 30% y muchos chicos comían su única comida caliente en el colegio, ordenó a los comedores escolares reducir aún más sus gastos. Interpelado por el periodismo, respondió: “A la escuela se viene a aprender, no a comer”.

En 2003, Kirchner le dio la cartera nacional de educación, y, como si tuviera amnesia, se dedicó a criticar la Ley Federal que él mismo había redactado. Junto al burócrata Yasky, promovió la Nueva Ley de Educación Nacional que, más allá del cambio de discurso, en nada modificó la estructura de la Ley Federal menemista. También impulsó una ley de Educación Técnica con la “participación de las organizaciones empresariales en el proceso formativo”, es decir, dirigida a proveer mano de obra barata a los explotadores.

En 2007, llevando como segundo al banquero del PC Carlos Heller, fue vencido por Macri en las elecciones de la ciudad, pero, en octubre del mismo año, se consagró como senador nacional.

Ahora, ungido por Cristina Kirchner, junto al amigo de Pedraza, Carlos Tomada, para competir nuevamente por la ciudad, asegura que va a “refundar la Policía Metropolitana” y que su prioridad “será jerarquizar su presencia en los barrios del sur para combatir el delito”. Ya ha incorporado a su equipo técnico al ex ministro de seguridad bonaerense León Arslanián, que trabaja en un plan para coordinar la metropolitana, la federal y la bonaerense a través de un comando unificado. Y con sus antecedentes, sabemos lo que promete para la ciudad: menos escuelas, sin presupuesto, salarios de miseria para los docentes y precarización laboral.