Los dos bandos burocráticos que disputan la conducción de la CTA, siguen estancados en la resolución de quién se quedará al frente de la central. Ahora, convocarían a elecciones complementarias, es decir a un nuevo fraude, para dirimir su interna.
A más de un mes de realizadas las elecciones de la autoproclamada “central democrática”, aún no hay resultados oficiales. Micheli se adjudica el triunfo de la mano de la junta electoral. Yasky, por su parte, impugna las elecciones con su tribunal arbitral.
Recientemente, tanto la junta electoral como el tribunal arbitral se pronunciaron por la realización de elecciones complementarias en las provincias de Misiones, Tucumán y Mendoza y en 49 mesas de Catamarca, Santiago del Estero, Córdoba, Salta, Santa Fe, San Juan y Jujuy. Con este escenario por venir, la interna queda nuevamente abierta y la disputa entre Yasky y Micheli vuelve a encenderse. El actual escrutinio provisorio le da una ventaja de casi 12 mil votos a la lista 1 de Micheli (109.376 a 97.923). Ahora, con las elecciones complementarias por delante, y con el fraude, los reacomodamientos y las negociaciones al máximo, nada se puede descartar. Yasky no logró impugnar todas las mesas que deseaba, por eso ahora no quiere realizar las elecciones sin modificar la composición del tribunal arbitral. A Micheli tampoco le agrada la idea de ir nuevamente a elecciones, ya que el padrón habilitado llegaría a 200 mil afiliados.
Pase lo que pase, no será decisión de los trabajadores. Será un arreglo entre dos bandos de esta burocracia sindical estilo “progre”. La conducción de la CTA continuará en su camino de alianzas con los partidos capitalistas, ya sea con el kirchnerismo o con Proyecto Sur; continuará con su historial de entrega del salario y las luchas de los trabajadores, como ocurre todos los años con los docentes o, recientemente, con los obreros de Paraná Metal; y continuará con la persecución a los sectores antiburocráticos dentro de la central, como en SUTEBA, en ATE o en el SUTNA.
La CTA seguirá manteniendo una pose de lucha. Sólo una pose. Ante el asesinato de Mariano Ferreyra, por ejemplo, se jactó de su convocatoria a paro nacional. Sin embargo, también fue una mera formalidad, ya que realizó un paro a medias. Sólo motorizó la huelga en los sectores estatales, mientras en los pocos gremios vinculados a la producción o a las comunicaciones que dirige, como el neumático o aeronáuticos, sólo llamó a una tibia medida de fuerza. Al mismo tiempo, ambos exponentes de esta burocracia se solidarizaron con la familia del Néstor Kirchner por el fallecimiento del ex presidente y asistieron a la casa rosada con motivo de su funeral. Como contraparte, ninguno de ellos apareció durante la movilización en repudio al asesinato de Ferreyra.
De este modo, la CTA no constituye ninguna alternativa para la clase trabajadora. En las próximas elecciones, consumará un nuevo fraude para mantenerse al servicio de los capitalistas y enfrentada a los trabajadores.