En el subte y el neumático: La CTA entrega el salario y la lucha

Con los recientes acuerdos salariales, la burocracia sindical kirchnerista continúa avanzando sobre dos de las experiencias más importantes de organización y lucha de la clase trabajadora. La independencia política, la asamblea y la lucha son la única alternativa que tienen los trabajadores para enfrentar el avance de la burocracia.


Sin dudas, las experiencias de organización y lucha de los trabajadores del Subte y de Fate son dos de las más importantes que ha podido desarrollar la clase trabajadora argentina en los últimos años.

En el subterráneo, los trabajadores construyeron un Cuerpo de Delegados independiente, que enfrentó a la burocracia cegetista de la UTA e impuso el reclamo del reconocimiento de su propio sindicato, la AGTSyP. En la fábrica del neumático, los obreros recuperaron el Cuerpo de Delegados y la Seccional San Fernando, arrebatándoselos a la burocracia de Pedro Wasiejko, adjunto de la CTA, que sigue conservando el control del SUTNA.

Estas dos experiencias lograron ubicarse como referencia para el conjunto de la clase trabajadora debido a tres razones fundamentales. Por un lado, la independencia política, tanto del gobierno, como así también del empresariado y la burocracia sindical, ya sea de la CGT o de la CTA. Por otro lado, gracias a la democracia de los trabajadores, que instrumenta la asamblea como instancia fundamental de debate y resolución, en contraposición a los métodos burocráticos que imperan en la mayoría de los sindicatos. Y además, debido a la convicción de que solamente a través de la lucha se pueden conquistar las reivindicaciones de la clase trabajadora.

Conscientes de esta situación, la patronal, el gobierno y la burocracia se han propuesto atacar constantemente a los trabajadores organizados en forma independiente. Los despidos, la apertura de causas y los procesamientos de delegados y activistas; la fuerte campaña mediática para desprestigiarlos; la cooptación de algunos dirigentes, como Roberto Pianelli(1)... todo forma parte del cóctel con el que se proponen avanzar para destruir la organización de los trabajadores. En este marco, los recientes acuerdos salariales firmados en ambos gremios vienen a coronar una nueva avanzada de la burocracia sindical de la CTA sobre la organización de los trabajadores del subte y del neumático. En ambos casos, cooptando dirigentes para sus posiciones, negando las asambleas y regateando la lucha.



En el subte

Como parte de un nuevo plan de lucha por el reconocimiento del sindicato propio y un aumento salarial del 35%, los trabajadores del subte llevaron adelante la liberación de molinetes y, posteriormente, anunciaron un paro de tres horas. Sin embargo, la huelga no se concretó porque, ese mismo día, el ministerio de trabajo citó a los delegados a una reunión en la que se acordó fijar la fecha de otra reunión.

En esta instancia de negociación, el sector de los delegados que se encuentra alineado con Pianelli, es decir con el kirchnerista Hugo Yasky, avaló un magro aumento salarial(2), que no sólo no se ajusta a los reclamos de los trabajadores, sino que además ni siquiera fue consultado en asamblea.

De este modo, la cúpula de la CTA, a través de sus aliados en el subte, instrumentó una nueva entrega del salario y, fundamentalmente, un ataque a los métodos de democracia obrera que durante tantos años lograron construir los trabajadores. En los últimos tiempos, podemos contabilizar tres grandes entregas de este sector del Cuerpo de Delegados: la firma de la “paz social” a fines de 2009, que levantó la lucha por el reconocimiento del sindicato a cambio de algunas dádivas y muchas promesas; el ingreso de la AGTSyP a la CTA, a espaldas de los trabajadores y para subordinarse a la conducción kirchnerista de Yasky; y el reciente acuerdo salarial, que no satisface los reclamos de los trabajadores. En todos los casos, sin convocar a asamblea.



En el neumático

La burocracia del SUTNA firmó un acuerdo salarial insuficiente. Presionado por las asambleas de Fate, Wasiejko primero pidió un aumento de 37%, pero poco después le hizo un guiño al gobierno y a las patronales, explicando que la inflación anual sería del 27%. Finalmente, acordó un magro aumento salarial(3).

Para convalidar esta entrega, recurrió a uno de los métodos preferidos por la burocracia de la CTA: el plebiscito, en oposición a la asamblea obrera. En ninguna de las tres fábricas convocó a asamblea para discutir la oferta. En Pirelli y Bridgestone realizó “asambleas” informativas, sólo para explicar la propuesta. Solamente en Fate se realizaron asambleas convocadas por el Cuerpo de Delegados opositor. En ellas se instrumentó un plan de lucha, que incluyó varios quites de colaboración, movilizaciones al ministerio y al sindicato, y cortes de calles, y se discutió qué actitud tomar frente a la propuesta oficial. Luego de muchos debates, los obreros resolvieron votar contra la aceptación del acuerdo.

Finalmente, la consulta se realizó en las tres fábricas. En Fate, la burocracia logró dividir al Cuerpo de Delegados y a la conducción seccional. Como resultado, Wasiejko logró imponer la aceptación de la oferta de la patronal.



Independencia, asambleas y lucha

Evidentemente, estos últimos hechos, que constituyen un revés para la clase trabajadora, merecen un balance por parte de los trabajadores clasistas. Es notorio que la burocracia kirchnerista, con Yasky y Wasiejko a la cabeza (ahora con la colaboración de Pianelli), se propone seguir avanzando sobre dos de las más importantes experiencias de organización y lucha de la clase trabajadora.

La única forma de contrarrestar este ataque es profundizando el trabajo político sobre el conjunto de los trabajadores de cada empresa y reafirmando, con más fuerza que nunca, la necesaria independencia política de los trabajadores frente a la patronal, el gobierno y la burocracia sindical; el método de la asamblea para debatir y resolver cada paso a dar; y la eficacia de la lucha para conquistar las justas reivindicaciones de la clase trabajadora.



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NOTAS:

1) En nuestro número anterior explicamos cómo “...Pianelli se pasó abiertamente al lado de la burocracia sindical kirchnerista”. Ver “El ingreso del subte a la CTA”, en ER Nº60, agosto de 2010.

2) El acuerdo estipula un aumento salarial del 27%. Sólo agrega un 7% a lo que ya había firmado la UTA. El reclamo de los trabajadores contemplaba un aumento del 35%, 2% por año de antigüedad y $40 por viáticos.

3) El aumento sería del 27,5%, en dos cuotas. 22,2% no remunerativo desde el 1º de julio hasta el 31 de diciembre. A partir del 1º de enero, estas cifras pasarían a ser remunerativas y se agregaría el 5,3% para alcanzar el 27,5% pactado hasta el 1º de julio de 2011. A esto se sumarían dos pagos por única vez: $1.000 ahora y $500 en diciembre. Solamente en Fate se contempla un blanqueo de los tickets y de una parte del “premio” por producción. Es necesario recordar que, en asamblea, los trabajadores votaron un 35% de aumento salarial.