Con Matías Carrasco (16) y Sergio Cárdenas (29), asesinados en la manifestación en Bariloche, suman cinco los asesinados en movilizaciones populares durante el gobierno peronista de los Kirchner: En 2003, Luis Marcelo Cuéllar, militante de 19 años de la CCC , asesinado por la policía de Libertador Gral. San Martín, Jujuy, en una movilización contra la tortura en una comisaría. En 2007, Carlos Fuentealba, maestro de 40 años, fusilado por la policía de Neuquén durante la represión a una movilización docente. En 2008, Juan Carlos Erazo, trabajador del ajo de 50 años, muerto a golpes en la represión a una movilización del sector en Mendoza.
En Bariloche, se ha desatado una campaña de amenazas e intimidaciones contra militantes y periodistas de medios alternativos, como la docente Marina Schifrin, los integrantes de FM Gente de Radio y de Prensa del Pueblo (El Bolsón).
Tres dirigentes estudiantiles enfrentan un pedido de prisión por los cortes de Callao y Corrientes en solidaridad con el conflicto obrero de Kraft el año pasado; una integrante de la asamblea de vecinos de Budge, movilizada por el saneamiento de su barrio, fue citada a indagatoria en Lomas de Zamora; cada manifestación origina nuevas causas contra referentes de organizaciones de trabajadores y de desocupados, y reaparecen las patotas de la burocracia sindical, por ejemplo, en el conflicto de Sancor.
Roberto Martino está preso hace dos meses en Marcos Paz, por haber denunciado la política terrorista del Estado de Israel; le siguen negando las salidas transitorias a Karina “ la Galle ” Germano; José Villalba está con prisión domiciliaria y condenaron a prisión a Fernando Esteche y Raúl Lezcano por el escrache a un local de Sobisch el día del asesinato de Fuentealba.
Con más persecución, criminalización, asesinatos y presos políticos, la burguesía descarga la represión selectivamente, sobre los sectores organizados de la clase trabajadora y a sus referentes.