G-20: En Canadá se discutió el ajuste




Cristina Fernández viajó a Toronto para participar de la reunión de G-20, en la cual se discutieron, en el marco de una ciudad completamente militarizada y de importantes movilizaciones en repudio a la cumbre, las diferentes propuestas de ajuste con las cuales la clase capitalista planea salir de la crisis y recomponer sus ganancias.

Una vez más, el gobierno de Cristina Fernández participó de un encuentro del G-20, que reúne a las autoridades de las principales economías del mundo. Una vez más, cumplió un rol meramente decorativo, formando parte del llamado “Grupo B” del encuentro, contribuyendo a legitimar un espacio en el cual los máximos representantes políticos de las potencias imperialistas, como EEUU y los líderes de la Unión Europea, se dieron cita para discutir la mejor forma de coordinar los planes de ajuste sobre la clase trabajadora en el marco de la crisis económica internacional.
La delegación argentina, estuvo encabezada por Cristina Férnandez, los ministros Boudou y Tomada, el flamante canciller, Héctor Timerman, y los gobernadores Beder Herrera, Zamora, Gioja y Urtubey. El discurso kirchnerista en Canadá fue similar al de sus intervenciones previas, con críticas formales a los “planes de ajuste ortodoxos” y llamados a la “democratización de los organismos internacionales de crédito”. Así, el gobierno kirchnerista, impulsor del ajuste a nivel local, garante de las condiciones de flexibilización laboral y de los bajos salarios, intenta presentarse ante el mundo como paladín de la defensa del empleo y el salario.
Pero no sólo para decorar y legitimar la reunión del G-20, buscando darle un perfil más “amplio y democrático”, viajó la nutrida delegación argentina a Canadá. Entre discursos y paseos por Toronto, todos los funcionarios aprovecharon para participar de un almuerzo con más de veinte empresarios canadienses con inversiones en Argentina, la mayoría pertenecientes a empresas mineras. Entre ellos, estuvieron los directivos de la minera Barrick Gold, a quienes el kirchnerismo les garantiza multimillonarias ganancias producto de la explotación y saqueo de los recursos naturales, sumado a innumerables ventajas como la posibilidad de trabajar sin ningún tipo de protección medioambiental.
El gobierno kirchnerista cerró, con esta reunión del G-20, una nueva gira internacional, en la cual colaboró con su presencia para la legitimar los debates y la coordinación internacional del ajuste y, como es costumbre, le recordó a los empresarios del mundo que “Argentina es una gran oportunidad de negocios”.