Decenas de miles de trabajadores, acompañados por organizaciones estudiantiles y populares, se han movilizado en Grecia para enfrentar los brutales planes de ajuste lanzados por el gobierno.
Frente a la crisis capitalista que hoy está golpeando a Europa, los partidos patronales que gobiernan o que acompañan la política de ajuste gubernamental desde la oposición parlamentaria (lo mismo da que sean derechistas o “socialistas”) han coincidido unánimemente en defender los intereses de los grandes empresarios a costa de las privaciones populares, promoviendo importantes recortes sociales para garantizar el salvataje de los grandes explotadores y el “saneamiento” de las cuentas fiscales.
El conjunto de los gobiernos y partidos dirigentes europeos están promoviendo medidas antipopulares, como el recorte del gasto social, el congelamiento o reducción salarial, el impulso de leyes de flexibilización, el permiso para realizar despidos masivos, la persecución a los trabajadores precarizados extranjeros, etc. Ante semejante ofensiva de los representantes políticos del capitalismo europeo, los trabajadores de distintos países están orientándose cada vez más hacia la lucha en las calles, aún a pesar de la contención que significan las direcciones políticas y sindicales más importantes que están ampliamente burocratizadas e integradas a la dinámica del sistema de explotación.
Evidentemente, Grecia se ha convertido, hasta ahora, en el centro de estas luchas contra el ajuste. Las movilizaciones en Grecia se vienen repitiendo desde principio de año con una serie de marchas y huelgas generales, culminando el pasado 20 de mayo en una nueva huelga general en la que se paralizaron casi completamente los servicios públicos y el transporte de carga y de pasajeros. En este caso las movilizaciones tuvieron su centro en Atenas, donde unos 50.000 trabajadores marcharon al parlamento en el marco de una importante militarización policial. En el caso de Grecia, hasta ahora el punto más alto del conflicto se dio en la anterior jornada de lucha, el 5 de mayo, en donde se movilizaron cientos de miles de personas que participaron de importantes acciones de confrontación con la policía e intentaron ocupar el parlamento. Luego de esa importante jornada, tanto los políticos y funcionarios, como los dirigentes sindicales y de los partidos reformistas, se esforzaron por dar un marco de contención a la lucha popular. A la importante represión policial sumaron la manipulación de la noticia sobre la muerte de tres empleados en un banco incendiado a quienes la patronal había prohibido su salida el día de la huelga. De este modo, para evitar que las consecuencias de la crisis de los capitalistas sean descargadas sobre los trabajadores, el sostenimiento de la lucha requiere mantener la iniciativa más allá de las limitaciones que ponen los dirigentes sindicales, tanto de la GSEE y la ADEDY, que son afines al “socialismo” gobernante, como los de la PAME, dirigidos por el PC. Todos ellos se encargaron de condenar a los “violentos” y consideraron como “provocaciones” las luchas populares más destacadas del pasado 5 mayo y trabajaron para cumplir las aspiraciones del gobierno en el sentido de que las movilizaciones sean pacíficas y se encaucen por las pautas institucionales de la democracia parlamentaria griega.
Aún así, estos mismos sindicatos han debido seguir llamando a la movilización (aún contra sus propios copartidarios del gobierno) y están propuestas nuevas huelgas para este mes de junio. Es lo mismo que sucede en otros países, en la medida en que se evidencia la profundidad de la crisis y la determinación unívoca de la clase dominante de descargarla de lleno sobre los trabajadores. A las movilizaciones que ya se dieron, como en Grecia, Rumania, España o Francia, se suma la planificación de nuevas jornadas en estos y otros países. Ya se han anunciado para junio nuevas huelgas en Grecia, España e Italia.