Las perspectivas de los trabajadores en el marco de la crisis

Europa ha sido presentada muchas veces como ejemplo de “desarrollo” capitalista. Por eso mismo, que en un lugar tan importante para la economía y la política mundial, la crisis económica esté haciendo tantos estragos, es demostrativa de la dinámica que indefectiblemente asume el capitalismo. En este sistema, no existe una planificación para el progreso social, sino una carrera frenética de los capitalistas en competencia por la ganancia, a costa de la explotación y pauperización de la clase trabajadora, y que lleva recurrente e indefectiblemente a crisis cada vez más profundas, marcadas por la sobreproducción. Con ellas pasan a primer lugar la especulación, las quiebras, el déficit de los grandes estados, y a su vez, la desocupación y el ajuste que castiga a la clase trabajadora.
Por supuesto, la gravedad de la crisis pone en evidencia, la inviabilidad del capitalismo como sistema social que pueda dar respuesta a las aspiraciones de la clase trabajadora. Eso no quiere decir, evidentemente, que el capitalismo se “derrumbe” por si mismo. Por el contrario, nos plantea a los trabajadores la necesidad de buscar una salida que supere al capitalismo, de organizarnos para luchar por la derrota del capitalismo y el triunfo de un proyecto de los trabajadores: el socialismo.

Las luchas que actualmente se están dando en Europa, principalmente en Grecia, si bien podemos considerarlas como un avance en este camino, puesto que implican la intervención directa de miles de trabajadores en la lucha contra las medidas de ajuste de sus gobiernos, no podemos confundirlas con luchas revolucionarias contra el capitalismo.

Tanto en Europa como en cualquier parte del mundo capitalista, la posibilidad de que la lucha se oriente por los carrilles de la revolución implica la superación de los límites impuestos por el sistema: los límites de la burocracia sindical, de las instituciones de la democracia parlamentaria y de la orientación reformista de los principales partidos de izquierda. Superar estos límites, significa, para los trabajadores, reconocer la necesidad de llevar adelante esta lucha por la toma de poder y el establecimiento de un gobierno obrero, lo que plantea la tarea de conformar la organización política; el partido de los trabajadores que luchan por la revolución socialista.