Los yanquis entrenan a las fuerzas represivas de Argentina

Con ejercicios militares conjuntos, cursos de contraterrorismo, entrenamiento para cuerpos de elite, clases de inteligencia y logística y un sinfín de programas similares, EEUU se asegura de entrenar a su gusto y necesidad a las fuerzas armadas y de seguridad de nuestro país, igual que hacen con el resto de sus lamebotas.


No es novedad que militares argentinos participan, cada año, de ejercicios conjuntos con las tropas de EEUU. Lo hacen con esas mismas tropas, expertas en combatir las luchas populares, que hoy masacran a los pueblos de Irak, Afganistán o Colombia. En marzo, por ejemplo, se desarrolló, en la costa argentina, el “Gringo-Gaucho”, nombre propuesto por Argentina para ese segmento del más amplio ejercicio “Southern Seas 2010” , que dura todo un año. El portaaviones USS Carl Vinson, el crucero USS Bunker Hill, destructores y helicópteros, llegaron a nuestros puertos después de similares operativos en Brasil y Uruguay. Mientras la flota estaba en Bahía Blanca, fue visitada por autoridades nacionales que escoltaron a la virreina de turno, la embajadora Vilma Socorro Martínez.

En noviembre de 2009, el comandante del Comando Sur inauguró, en República Dominicana, la Primera Conferencia para Líderes Marítimos Senior, diseñada para “asegurar [a EEUU] la seguridad marítima en la región”. Junto a otros diez países americanos(1), participaron oficiales de la marina argentina.

El mismo mes, en Antofagasta, Chile, culminó la versión 2009 del Salitre, que ocupa a las fuerzas aéreas de Chile, Argentina, Brasil, Francia y EEUU bajo un único comando. Un ejercicio definido por sus directores como “monumental”, porque, al permitir un entrenamiento común, se genera, también, una “cultura común”, como afirmó el sargento mayor Jeff Swab, del contingente yanqui.

En septiembre de 2009, se realizó el Fuerzas Aliadas Panamax, un ejercicio de contraterrorismo que, desde 2003, reúne centenares de efectivos de mar, tierra y aire de América y Europa con el objetivo de asegurar el canal de Panamá ante un posible ataque(2).

El ejercicio naval SPS 2009 (Southern Partnership Station 2009) duró tres meses. Entre junio y agosto de 2009, el buque de guerra USS Oak Hill realizó una operación naval multinacional con fuerzas de Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay, haciendo escalas en Montevideo, Puerto Belgrano y otros puertos de los países participantes.

El año pasado, el ejercicio Unitas, el más antiguo del mundo, cumplió 50 años, y por eso se denominó la campaña como “Gold”. Esta vez comenzó en Florida, con la intervención, además de la armada yanqui, de fuerzas de 11 países(3). Participaron 25 naves, 4 submarinos, más de 50 aviones, 650 marines y 6.500 marineros, que se entrenaron en ejercicios de tiro, guerra submarina, operaciones de abordaje, defensa aérea, misiones anfibias, técnicas electrónicas y especiales.

Sin olvidar que, además de estos ejercicios de claro corte bélico, están los denominados “humanitarios” como los Medrete (prestaciones médicas), los PKO, de “mantenimiento de la paz”, o los Fahum (Fuerzas Aliadas Humanitarias), hay muchos otros dirigidos a las fuerzas de seguridad e integrantes del poder judicial. Una muestra clara de que la fuerza coercitiva del estado se apoya además de en soldados, marinos o aviadores, en policías, gendarmes y jueces.

El principal ejercicio anual de contraterrorismo es el Fuerzas Comando. Su última versión, en junio, fue en Brasil. Participaron unos pocos militares y centenares de policías de cuerpos de elite y funcionarios civiles de 22 naciones(4).

Cada país (también Argentina) participa con equipos de operaciones especiales. En nuestro caso, el GEOF de la federal; el GEO, Halcón, TOE, ETER, GES, etc. de las policías provinciales; los Albatros de prefectura, los Alacranes de gendarmería y el GEI del servicio penitenciario.

En una versión actualizada de lo que fue la Escuela de las Américas para los militares de los ‘60 y ‘70, un millar de efectivos de las fuerzas de seguridad argentinas reciben entrenamiento en EEUU al año. Desde 2004, el país fue incluido en el programa de becas de contraterrorismo (Regional Counterterrorism Fellowship Program, CTFP), que financia cursos para grupos de elite de la policía, prefectura y gendarmería. De acuerdo a un informe aprobado por el congreso norteamericano, en 2009 un total de 939 integrantes de las fuerzas de seguridad argentinas participaron de estos entrenamientos en territorio estadounidense, a un costo total de u$s1.434.782. La cantidad se duplicó desde 2006, en que no llegaba a 500 becados.

Hay, también, cursos dirigidos al manejo de “situaciones de crisis”, “tomas de rehenes” o similares para miembros del poder judicial y el ministerio público, cuyos diplomas son después expuestos con orgullo en sus despachos. Pero no sólo EEUU se encarga de entrenar a policías y gendarmes extranjeros. También “terceriza”, por ejemplo, con el estado de Israel, que ofrece similares cursos, que, de paso, sirven para propagandizar su producción industrial bélica.

Bajo la pantalla de la “cooperación” y con la excusa de la “defensa de la seguridad continental”, entendida como sinónimo de la propia, EEUU impuso en pocos años un nuevo esquema de política represiva en el continente, que los gobiernos proimperialistas de los países dependientes se apresuraron a adoptar. En Argentina, todas las fuerzas de seguridad, con un fuerte impulso a los grupos de choque, se han unificado bajo un comando político único, la secretaría de Seguridad, creada por el menemismo en el ámbito del ministerio del Interior, y que el kirchnerismo, mostrando claramente cuáles son las tres patas de la mesa, trasladó al ministerio de Justicia, Seguridad y DDHH.

El entrenamiento conjunto, esa “cultura común”, es la preparación necesaria para que todos los uniformados latinoamericanos estén en condiciones de actuar de una sola manera, y con un mismo fin: enfrentar a los pueblos que se levanten contra la miseria y las injusticias del capitalismo.

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NOTAS:

1) Antigua, Bahamas, Belice, Brasil, Colombia, República Dominicana, Guyana, Paraguay, Perú y Uruguay.

2) Argentina, Belice, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Holanda, Nicaragua, Panama, Paraguay, Perú, EEUU y Uruguay.

3) Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Alemania, México, Perú y Uruguay.

4) Argentina, Barbados, Belice, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Trinidad Tobago, Uruguay y EEUU