El empresariado y los gobiernos prosiguen con su política de despidos. Sólo la resistencia de los trabajadores puede ponerle un freno a estos atropellos.
Los obreros de Tenaris-Siat se mantienen en constante movilización reclamando la reincorporación de los despedidos. Al acampe permanente en la puerta de la fábrica, se suman las movilizaciones para recuperar los puestos de trabajo. Entre tanto, la difusión del conflicto, las actividades de solidaridad y el fondo de huelga mantienen vivo el reclamo. Ahora, desde que la burocracia sindical de la UOM, que nunca instrumentó ninguna medida de fuerza para resolver el conflicto, se impuso en las elecciones de la Comisión Interna de la fábrica, la lucha dentro de la planta encuentra serias limitaciones.
A raíz de varios despidos realizados por las radios LT3 y LT8 (parte del multimedios La Capital) en Rosario, los trabajadores iniciaron un paro por tiempo indeterminado exigiendo la reincorporación de los despedidos y el gobierno dictaminó la conciliación obligatoria, que la patronal no respeta al impedir el ingreso de los empleados.
Trabajadores del GCBA se mantienen movilizados ante el despido de un delegado de ATE del sector de contaduría, Pablo Antonini. El argumento macrista es que, por ser un trabajador contratado, no puede ser delegado y mucho menos impulsar la colaboración con el fondo de huelga de los obreros ceramistas de Stefani, que prosiguen su lucha en defensa de los puestos de trabajo.
Como vemos, en Tenaris, las radios LT3 y LT8 y entre los empleados del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, encontramos ejemplos de resistencia. Los despidos se suceden en todas partes, como también en Telecom y TBA. Entonces, en todas partes habrá que desarrollar la organización y la lucha para detenerlos.
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Baradero, Temperley... El pueblo reacciona
El pueblo reacciona ante las injusticias, rebelándose, impartiendo algo de justicia popular.
Es lo que sucedió en Baradero luego de que funcionarios de la dirección de tránsito mataran a dos adolescentes atropellándolos con su camioneta. Allí, el pueblo reaccionó y arrasó las dependencias municipales, las casas de los funcionarios y sus empresas. Varios de ellos debieron renunciar en medio de la bronca popular.
Ocurrió también en Temperley después de que los patovicas del boliche Nexo golpearan a un adolescente que dejaron con traumatismo de cráneo, confiando en su habitual impunidad. Pero la protección que les brindan los empresarios y la policía, no se la concede el pueblo que no dudó en avanzar sobre el local bailable con toda la bronca a flor de piel, arrojando piedras e incendiando parte de la discoteca.
Ante los atropellos del poder, el pueblo reacciona y manifiesta su bronca. ¿Qué otra cosa se puede esperar?