Los trabajadores del Subte y de Kraft encabezan la lucha por aumento de salario, con independencia del gobierno, la patronal y la burocracia sindical.
En medio de las negociaciones paritarias que encaran las burocracias de la CGT y la CTA, en las que se proponen continuar entregando el salario, en cuotas y con el compromiso de no pelear, los trabajadores del Subte y de Kraft muestran un camino de lucha para arrancarle las reivindicaciones a la patronal.
Metrovías
Los trabajadores del subte mantienen en pie y con firmeza el reclamo del reconocimiento de la Asociación Gremial de Trabajadores de Subterráneos y Premetro (AGTSyP), su sindicato, avalado masivamente por la inmensa mayoría de los empleados.
El miércoles 17 de marzo, una importante movilización se dirigió a las puertas del ministerio de trabajo para exigir la apertura de las paritarias y aumento salarial, dos francos semanales para todos, un sistema justo de ascensos, ingreso en base a una bolsa de trabajo, reconocimiento de insalubridad, la jubilación anticipada con el 82% móvil, y el otorgamiento de categorías en los talleres.
El miércoles 31, se realizó una concentración frente a la sala VI de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Nación para repudiar el enjuiciamiento de seis delegados por su actividad sindical.(1) Además, en la línea B realizaron un quite de colaboración y una amenaza de paro con el fin de incorporar un nuevo servicio, que mejora las condiciones laborales de los trabajadores, crea cuatro nuevos puestos y reduce las demoras para los pasajeros. En la línea H se paró el servicio, en la C se abrieron los molinetes y en los talleres Rancagua (B) y San José (C) se viene llevando a cabo un quite de colaboración, todo, como parte de la lucha cotidiana de los trabajadores.
Entre tanto, el gobierno se sigue negando a conceder la inscripción gremial de la AGTSyP y, en cambio, satisface a la burocracia de la UTA premiándola con más de cinco millones de pesos por un curso de “formación y desarrollo profesional”.
Las prioridades de la dupla gobierno/patronal están sobre la mesa: satisfacer a la burocracia y atacar a los trabajadores. Las de los trabajadores, también: organizar y desarrollar la lucha por el reconocimiento del sindicato hasta lograrlo.
Alimentación
En el marco del paro de una hora decretado por la burocracia del sindicato de la alimentación (STIA), que dirige Daer, los obreros, fundamentalmente los de las empresas Kraft, Pepsico y Stani encabezan el reclamo de un aumento salarial del 35%, la reincorporación de los despedidos de la ex-Terrabusi y contra los juicios de desafuero impulsados por la patronal contra la ex Comisión Interna. Ese mismo día, realizaron un corte en la Panamericana, un acto frente a las puertas de la multinacional norteamericana, y asambleas en cada lugar de trabajo y en cada turno. Esta jornada de lucha, se desarrolló poco después de haber organizado una movilización hacia la cámara empresaria de la alimentación, la COPAL.
A su vez, los obreros de Felfort, la empresa del capitalista multimilloanrio que ostenta sus riquezas por TV, se organizan, luchan y demandan un aumento salarial de $600 y mejoras en las condiciones laborales y de higiene. El ministerio de trabajo no tuvo más remedio que dictar la conciliación obligatoria para impedir el paro que se venía, y aún permanece latente, en la planta.
Entre tanto, la burocracia del STIA no dice ni por cuánto ni cómo pelea. Simplemente porque no lucha. La posibilidad de un verdadero aumento salarial queda en manos de la organización y la lucha independiente de los trabajadores.
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NOTAS:
1) Ver “Avanza la persecución-judicial contra los trabajadores”, en este mismo número.