Honduras: Las elecciones democráticas legitiman el golpe cívico-militar

Después de algo más de cuatro meses del golpe de estado que expulsó a Manuel Zelaya e impuso a Roberto Micheletti, como representante del gobierno cívico-militar, la burguesía hondureña, con el ahora explícito apoyo norteamericano, ha legitimado el golpe por la vía electoral.

Con el país ocupado por las fuerzas armadas y las fuerzas de seguridad de Honduras, más la presencia de, al menos, 800 uniformados estadounidenses, se desarrollaron las elecciones para catapultar a la presidencia del país caribeño a un nuevo representante de la burguesía de Honduras(1).
Estas elecciones han sido repudiadas por una parte importante del pueblo hondureño, que tuvo que concurrir a las urnas a punta de fusil, para “elegir” a tal o cual candidato empresarial. El altísimo nivel de abstencionismo y la represión, que dejó varios heridos y detenidos, fue el telón de fondo de la “fiesta de la democracia”. El gobierno del saliente Micheletti no ha hecho más que prepararse para este momento, reprimiendo al pueblo que resistió el golpe y buscando apoyos en la comunidad internacional.
En este plano, el rol del gobierno del “Nobel de la Paz”, Barack Obama, fue determinante. EEUU estuvo detrás del golpe y al frente de la convocatoria democrática, que contó con el aval de varios países latinoamericanos, como Colombia, Perú, Costa Rica y Panamá. Si bien, primero intentó ocultar su mano en la implementación del golpe de estado, rápidamente, EEUU se ubicó, a cara descubierta y con el pedido explícito del sector zelayista, como el garante principal de la transición democrática. Para más evidencias, con el fin de contener y reprimir las movilizaciones contra el gobierno de Micheletti, la gestión “pacifista” de Obama proveyó de tanquetas hidrantes y gases lacrimógenos al gobierno de facto, por 1.000.000 de dólares.
El golpe se consumó, las elecciones se realizaron y un nuevo gobierno capitalista se erige en Honduras para proseguir con la explotación de los trabajadores, la profundización de la dependencia del país y la represión sobre el conjunto del pueblo. Poco y nada cambia para el pueblo trabajador que gobierne Micheletti del Partido Liberal (PL), Porfirio Lobo del Partido Nacional, Elvin Santos (PL) o, incluso, el derrocado Zelaya (PL). La dictadura (militar o cívico-militar) y la democracia son dos de las formas que puede adoptar la dominación de los capitalistas sobre la clase trabajadora. Asistimos a la transición de una hacia otra, con el costosísimo saldo de la represión gubernamental sobre los trabajadores y el pueblo.

NOTAS:
1) Al cierre de esta edición se realizaba el conteo de votos, con ventaja para el candidato Porfirio Lobo.