El Revolucionario Nº15 (Julio de 2006)
El gobierno de Kirchner se propone promulgar una “Nueva Ley de Educación Nacional” (NLEN) que rija al sistema educativo argentino durante las próximas décadas.
Con la demagogia que lo caracteriza, el presidente y su ministro de educación, Daniel Filmus, han convocado a “un profundo debate que nos permita elaborar un Proyecto de Ley de Educación Nacional ampliamente legitimado por la opinión y la participación del conjunto de la ciudadanía.” (1)
Sin embargo, este proyecto no es más que una prolija continuidad de las políticas educativas impulsadas por los organismos internacionales e implementadas, fundamentalmente, durante la década del 90. Por otro lado, la propagandizada convocatoria es para avalar una nueva avanzada sobre la educación pública.
El debate
Nada mejor para legitimar la futura ley que recurrir a mecanismos democráticos, consultas, y así, intentar reducir al mínimo y aplacar las voces opositoras. La convocatoria gubernamental es “a un amplio y fecundo debate”. Es que no quieren tener la oposición que tuvieron en los noventa cuando implementaron
Pero en una sociedad dividida en clases, la “participación del conjunto de la ciudadanía” sencillamente no existe. Significa, sin mas, la democracia y la imposición de la clase dominante, de la burguesía. El gobierno, a través del ministerio de educación y sus tecnócratas; la burguesía, a través de
Por otro lado, quienes tienen voz y voto directo son los “técnicos y especialistas” que fueron consultados en mayo y serán nuevamente consultados en septiembre. Estos “técnicos y especialistas” son los mismos que promovieron
Para los trabajadores, el “profundo debate”, es pura ficción.
Aún suponiendo, por un instante, la posibilidad real de debatir e intervenir en las políticas educativas, la convocatoria gubernamental es una invitación a discutir minucias, aspectos completamente secundarios y accesorios. En su presentación, el “Documento para el debate” para una NLEN plantea explícitamente que “...no se referirá a temas ya tratados por otras leyes, como los relativos a la enseñanza técnico-profesional o al financiamiento educativo...” (3). Es decir, la ilusión del “profundo debate” se da en los estrechos marcos pautados por el gobierno y sin posibilidad de cuestionarlos. Además, sólo con un cinismo desmesurado se puede plantear comenzar, desarrollar y concluir un debate sobre, nada más y nada menos, que sobre el futuro de la educación, en un plazo de seis meses (4), cuando al mismo tiempo se afirma que “...la futura Ley de Educación Nacional no debe constituirse en una legislación para la coyuntura” y que “...al convocar al debate sobre el futuro de la educación argentina también estamos poniendo en discusión el modelo de país para las próximas décadas.” (5) Como agravante, las jornadas en las escuelas son sólo dos.
Entonces, la iniciativa gubernamental promueve un debate entre las clases dominantes que pretenden continuar haciendo de la educación un instrumento al servicio de sus intereses. La convocatoria a los docentes no es más que una coqueta pantalla para legitimar este nuevo avance sobre la educación publica y además la pseudo participación es absolutamente formal.
La continuidad
Según dicen, esta NLEN derogaría
El proyecto de NLEN no es más que una simple reescritura de
Pero además, este proyecto tiene como base la recientemente aprobada Ley de Financiamiento Educativo (impulsada también por
El otro pilar de
Además,
Por lo tanto, lejos de derogar
Rechazo a
Toda la maniobra política del gobierno está fundamentalmente dirigida a legitimar y avalar
Por otro lado, comenzar el próximo año con una “Nueva Educación” y habiendo “derogado”
Pero más allá de los aspectos coyunturales, el gobierno y la burguesía toda poseen un particular interés sobre la educación. Interés que radica en la necesidad de seguir estructurando un sistema educativo acorde a sus requerimientos.
La promulgación de este proyecto de ley, independientemente de las enmiendas que pueda recibir, constituye un nuevo atropello sobre una reivindicación fundamental de la clase trabajadora y el pueblo: el derecho a una educación pública, gratuita y laica, íntegramente sostenida por el estado.
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En las características que ha adoptado la iniciativa gubernamental, influye una variable nada menor. Una buena parte de las organizaciones políticas y/o sindicales, que se apoyan en posiciones de izquierda y suelen realizar críticas valiosas a las políticas oficialistas, ha reclamado, y reclama, sistemáticamente la “democratización” del debate y la apertura real a “toda la sociedad”.
Concretamente, ante la sanción de
Pero por más consultas que haya o por más debate democrático que se pueda dar, siempre será en el marco de la democracia burguesa, es decir, de la democracia de la clase dominante, de la dictadura de esta clase sobre los trabajadores. Todo queda en manos del estado burgués, concretamente, en manos del gobierno, los capitalistas, los curas y los burócratas.
Si partimos desde una posición de clase, debemos rechazar cualquier debate democrático con la burguesía, ya que participando, lo legitimamos y, además, siempre imperan sus posiciones e intereses. La única democracia que podemos reivindicar es la de los trabajadores
Notas
(1) “Documento para el debate” “Ley de educación nacional. Hacia una sociedad de calidad para una sociedad más justa” Ministerio de Educación, ciencia y tecnología. Presidencia de la nación. Consejo federal de cultura y educación. (Pág. 3)
(2) Nos referimos a
(3) “Documento para el debate” (Pág. 7)
(4) El cronograma oficial se extiende de mayo a octubre.
(5) “Documento para el debate” (Pág. 3)
(6) Véase Art. 1°, 2°, 3°, 4° y 5° de
(7) “Documento para el debate” (Pág. 16)
(8) Art. 10 de
(9) “Documento para el debate” (Pág. 16)
(10) UIA. Carta al señor ministro de educación. 14 de junio.
(11) En Capital Federal, casi el 50% de las escuelas privadas reciben subsidios estatales.
(12)