El Revolucionario Nº16 (Agosto de 2006)
El estado de Israel ha encabezado una nueva invasión imperialista en Medio Oriente.
EEUU, junto a Inglaterra, mantienen las tropas en Irak con la intención de controlar completamente este territorio. Al mismo tiempo continúa la ocupación de Afganistán. Ahora, Israel, enclave norteamericano en el “mundo árabe”, avanza nuevamente sobre los territorios de Palestina, Gaza y Líbano.
Todas estas incursiones del imperialismo son justificadas con la excusa del “combate contra el terrorismo”, la “defensa de los ataques terroristas”, etc., etc. Pero las invasiones militares no se explican por motivos religiosos, ni como una guerra entre oriente y occidente, el mundo civilizado y el bárbaro o la libertad y el terrorismo. Éstas se originan en la necesidades materiales que poseen los países imperialistas. Tienen su trasfondo y su origen en los intereses económicos de las burguesías de estos países.
Escribía Lenin, citando a Clausewitz, que “la guerra es la prolongación de la política por otros medios (a saber: por la violencia)”. Y continuaba: “Los marxistas siempre han considerado esta tesis, con toda razón, como la base teórica de las ideas sobre la significación de la guerra. Justamente desde este punto de vista examinaron siempre Marx y Engels las diferentes guerras.”(1)
Si, como recomendaba el jefe bolchevique, aplicamos esta tesis a la guerra actual, observaremos que los gobiernos y las clases dominantes de EEUU e Israel instrumentaron durante décadas una política de saqueo, explotación, opresión, anexión y aplastamiento de los movimientos populares en todas sus colonias y semicolonias. Y ésta es la política que se prolonga en la guerra imperialista de Medio Oriente.
La importancia estratégica que posee esta porción del planeta para los intereses del imperialismo es inestimable y explica los móviles fundamentales de estos conflictos.
Esta zona concentra las mayores reservas de petróleo (las dos terceras partes del crudo mundial)(2), materia prima esencial para la economía y los negocios de la burguesía. Asimismo, Medio Oriente, concentrando el 5% de la población mundial, posee sólo el 1% de los recursos acuíferos. El agua potable escasea en la región y en mucha mayor medida para Israel. De hecho, de los 31 conflictos bélicos producidos por la disputa del agua en los últimos cincuenta años, 30 fueron protagonizados por el estado israelí. Para graficar, sólo diremos que dos tercios del consumo de agua de este país provienen de los territorios conquistados a Siria, Líbano, Palestina y Jordania.
Entonces, para las aspiraciones anexionistas y de dominio incuestionable del gendarme mundial y sus aliados, la creciente resistencia de los pueblos de Medio Oriente, como la iraquí, la afgana, la palestina y la libanesa, constituye un serio obstáculo. Se torna vital, para EEUU y sus cómplices, aniquilar todo vestigio resistente sin reparar en el genocidio que esto implica. En nombre de la “lucha contra el terrorismo” se proponen exterminar a los combatientes y sus organizaciones. Ponen en juego todo su poderío para alcanzar tales fines. Sin embargo, la táctica guerrillera complica en mucho los planes imperialistas.
Irak
El ejemplo más categórico de resistencia al invasor es el que se lleva adelante en Irak. A más de tres años de la ocupación, EEUU no ha podido garantizar el control total sobre este territorio y, de hecho, ya está organizando una retirada en orden, debido al empantanamiento militar que padece.
Con el objetivo primordial de monopolizar la explotación petrolífera, ya que ésta se encontraba mayoritariamente en manos de compañías francesas, chinas y rusas, Bush ha materializado los intereses de su burguesía invadiendo este país para intentar quedarse con el negocio.
Pero la acción de la guerrilla hace realmente difícil la explotación de esta materia prima (3), ni hablar de la estadía del ejército de ocupación que sufre bajas a diario.
Palestina
Luego del acceso de Hamas al gobierno de
Líbano
Luego de más de veinte años, el estado de Israel lleva adelante una nueva ocupación en gran escala de Líbano. Ya ha invadido y se propone ocupar sostenidamente todo el sur de este país con una fuerza declarada de 10.000 militares, con un respaldo de 30.000 en territorio israelí, para dejarlo en manos del ejército libanés y los cascos azules de
Con el objetivo de aniquilar y desarmar a Hezbollah continúa la incursión bélica. El ejército israelí exige al gobierno de Líbano que desarme a esta organización y se propone crear una zona despoblada, controlada por
Pero la guerrilla ha demostrado a todos los pueblos de Medio Oriente, que el ejército sionista financiado directamente por EEUU, es vulnerable a las acciones populares.
Para desatar la guerra, Olmert y Bush, han aducido “que Israel tiene derecho a defenderse de los ataques terroristas”. Pero, sin embargo, son estos estados los principales agresores en Medio Oriente con el único objetivo de apoderarse de todas sus riquezas y controlar a la población.
Ante estos atropellos sistemáticos, es necesario reafirmar que el reclamo de paz hecho por el estado de Israel, el Vaticano y el imperialismo, busca coronar la ocupación israelí en detrimento de los pueblos orientales. La única solución para comenzar a encaminar los reclamos populares es el triunfo de la resistencia armada y la derrota del imperialismo y sus aliados.
Notas
1) Lenin “El socialismo y la guerra (la actitud del POSDR ante la guerra)” 1915.
2) Según
3) Hoy la explotación de petróleo en Irak se encuentra un 30% por debajo de los niveles previos a la invasión.
4) El convenio acordado por
La resolución de
El consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha dado legitimidad internacional a las posiciones y reclamos del estado de Israel. De este modo vuelve a ratificar su condición de “internacional del crimen y la traición”, denominación que utilizaba el Che Guevara cuando se refería a
La resolución plantea un “completo cese de hostilidades basado, en particular, en el inmediato cese de todos los ataques de Hezbollah y de todas las operaciones ofensivas por parte de Israel” y “ la liberación incondicional de los soldados israelíes secuestrados”. También plantea el repliegue del ejército sionista y su reemplazo por efectivos de Líbano,
De este modo, todos los objetivos del Estado de Israel quedarían garantizados. La resolución afirma que Hezbollah ataca e Israel se defiende, cuando en realidad es el estado israelí el principal agresor, no sólo de Líbano, sino de toda la región. Además deja abierta la posibilidad de que el ejército proimperialista realice acciones “defensivas” (como la que desarrolló durante este tiempo); pide la libertad de los soldados de Israel (a los que denomina “secuestrados” cuando son prisioneros de guerra) y nada dice de los miles de presos políticos que mantiene el estado sionista; y corona el documento estableciendo la ocupación del sur de Líbano por las tropas imperialistas y el desarme y la desarticulación de Hezbollah.
Sin embargo, sobre las demandas de Líbano y Hezbollah, la resolución sólo se propone implementar la búsqueda de alguna solución. Hezbollah reclama la retirada total de la ocupación israelí refiriéndose puntualmente al área de las granjas de Chebaa (28 Km2), región rica en recursos hídricos que fue ocupada por Israel en la “Guerra de los Seis Días” de 1967. Nada resuelve la “resolución” a este respecto.
Queda claro, nuevamente el rol jugado por
No podemos dejar de mencionar aquí, que el gobierno de Kirchner no sólo se propone establecer grandes acuerdos comerciales con Israel, sino que además ha votado a favor de la resolución imperialista de