FRANCIA: EL “PROGRESISMO” FLEXIBILIZADO

El Revolucionario Nº11 (Marzo de 2006)

La flexibilización laboral, tarde o temprano, en el capitalismo, llega a todas partes, pues es la llave de la empresas para aumentar sus ganancias y hacer más efectiva su competitividad en el mercado.
Esta ley hoy irrumpe escandalosamente en la vida de los trabajadores franceses, sobre todo los más jóvenes. Se trata de una reforma laboral que permitirá el despido, sin indemnización ni motivos durante los primeros dos años de contrato, de los empleados menores de 26 años, en empresas de más de 20 trabajadores.
Por supuesto que un gobierno “socialista y progre” como el francés tiene sus razones para impulsar semejante ley y ocupa de manera ejemplar su lugar de defensor de la burguesía que pide a gritos reformas para aumentar su plusvalía a como de lugar: “…según el Gobierno francés, busca incentivar la contratación de los jóvenes en un país donde el 23% de ellos no consigue trabajo. El nuevo tipo de contrato no sólo permitirá a las empresas despedir a los jóvenes sin pagar indemnización sino que, además, facilitará su incorporación debido a que los empleadores no tendrán que pagar las brutales cargas sociales de un contrato tradicional…” (Clarín 10-03-06)
Ante esto los sindicatos llamaron a huelga y decenas de ciudades quedaron paralizadas, sin medios de trasportes de ningún tipo. Los estudiantes también llamaron a movilizar y tomar las Universidades impidiendo su funcionamiento: “Más de 160 marchas en todo el país afectan el transporte público de 35 ciudades, obligaron a cancelar vuelos en varios aeropuertos e interfirieren en el dictado de clases de las universidades que están ocupadas por los estudiantes. La jornada de hoy es la segunda convocada por los principales sindicatos franceses y organizaciones universitarias que calculan que más de 500.000 personas se sumarán a lo largo del día a las manifestaciones.” (Idem).
Consecuentemente con su rol de gobernador absoluto de la clase dominante, el premier francés, mandó de inmediato a la policía a reprimir y desalojar a fuerza de gases lacrimógenos a los estudiantes que tomaron la Universidad de la Sorbona exigiendo que no se ponga en práctica esta ley.
Nuevamente la realidad concreta tira por la borda las “maravillas” que puede ofrecer la vida en los países capitalistas del primer mundo. A pesar de las enormes riquezas que extraen de sus colonias y semicolonias, la explotación de los trabajadores y el pueblo se hace sentir cada vez más en los países del Imperialismo.
Así también resurge la lucha popular, a pesar de la intención de la burguesía por enterrarla en el pasado; cobra vida la combatividad de los sectores más golpeados, como lo vimos hace unos meses con la quema masiva de automóviles en los barrios más pobres. Surge también la unidad obrero estudiantil con sus métodos históricos de lucha.
Esto es apenas una muestra de la inevitabilidad de la lucha que debemos dar por acabar con este sistema: “La burguesía produce, ante todo, sus propios sepultureros. Su hundimiento y la victoria del proletariado son igualmente inevitables” (I capítulo del Manifiesto Comunista escrito por Marx y Engels en 1848).