EEUU: OBAMA ENVÍA MÁS TROPAS A AFGANISTÁN

El Revolucionario Nº49 (Agosto de 2009)

El gobierno de Barack Obama mantiene los gestos “progresistas” para relegitimar el poder imperial de EEUU. Entre tanto, la política del sucesor de Bush golpea a los trabajadores y a los pueblos del mundo entero y no vacila a la hora de intervenir donde lo considere necesario.
Es por lo menos llamativo que el presidente de Brasil, “Lula” Da Silva, haya pedido que EEUU intervenga más decididamente en el conflicto de Honduras. No lo es tanto porque el brasileño haya sido el portavoz del mensaje, ya que es un ejemplar lamebotas que anhela hace mucho tiempo ocupar un rinconcito bajo el ala del imperialismo norteamericano. Lo notable es que sea al mismísimo estado que supo organizar, por ejemplo, el Plan Cóndor en América del sur, a los “Contras” en Centroamérica, y la intervención permanente en cada rincón y en cada asunto de América Latina, a quien se le está pidiendo ayuda. Del malo de la película, para muchos, ahora aparece como el salvador. Pero son sólo apariencias.
Este maquillaje es el que vino a instrumentar la administración de Obama. Y, hasta el momento, podríamos decir que muy mal no le ha ido. El actual presidente se erigió como defensor de los derechos democráticos de las minorías (en un país donde los inmigrantes pobres tienen el “derecho” a un pasaje de ida a su país de origen para nunca más volver); prometió el cierre de la cárcel de Guantánamo (para repartir a los presos, que no obtienen más que un uniforme distinto, en las cárceles más recónditas del planeta); y conmovió al “mundo” al anunciar el retiro de las tropas de Irak... ¡para 2011! (mientras sus militares siguen masacrando por todo el mundo).
Con estos pocos y rudimentarios gestos, Obama maquilló la mala imagen del imperialismo yanqui. Pero mientras sus seguidores y quienes confían en un imperialismo “más humano”, ven grandeza en los gestos, los pueblos del mundo ven crímenes en sus actos.
“Con el firme respaldo del presidente Obama, hoy estoy anunciando una decisión de incrementar temporalmente la fuerza activa del ejército en 22.000”. Así anunciaba el aumento de efectivos el secretario de defensa, Robert Gates. “Muchas cosas han cambiado en los últimos dos años, lo que nos obligó a reconsiderar si tenemos suficientes medios para satisfacer las necesidades operacionales actuales”, se justifican los poseedores de la mayor fuerza militar del mundo para avanzar con semejante atropello.
Con estas nuevas “reconsideraciones”, el gobierno de Obama sumará unos 21.000 soldados a los 35.000 que ya están ocupando Afganistán. Junto a socios como Inglaterra e Italia, los “defensores de la democracia” continúan abalanzándose sobre las ruinas que dejan en el país y sobre un pueblo que no se limita a resignarse y opta por resistir.
La masacre actual en Afganistán, no es nueva ni es la única. EEUU lo ocupa desde octubre de 2001 con la excusa de la lucha contra el terrorismo y en supuesta represalia al atentado sobre las torres gemelas. Pero además, con las más variadas “justificaciones”, el ejército norteamericano guerrea directamente en Irak, Pakistán, y, bajo otras formas, en países como Haití, Colombia o Palestina y está dispuesto a intervenir allí donde lo considere, sin descartar Irán o Corea del Norte.
Al mismo tiempo, el sostenimiento de más de mil bases militares en casi todo el planeta, la presencia de la IV flota en América Latina y la injerencia permanente en todos los asuntos que le representan algún interés, demuestran que EEUU está dispuesto a intervenir allí donde lo considere necesario. Prueba de ello, son el golpe de estado en Honduras y el reciente acuerdo con el gobierno colombiano para instalar 1.500 soldados y “contratistas” (léase mercenarios) en su territorio, con la excusa de la “narcoguerrilla”.
De este modo, nada nuevo trae el gobierno de Obama. Es continuidad, con otra fachada.

TEMEN OTRO IRAK
“Gran Bretaña y EEUU están perdiendo la guerra en Afganistán. Esta es una guerra que debemos pelear, es una guerra que debemos ganar. Pero es una guerra que estamos perdiendo”, dice Lord Paddy Ashdown, un experimentado ex funcionario y militar inglés.
Lo cierto es que durante este mes se han multiplicado los ataques, los atentados, las emboscadas y la toma de prisioneros por parte de la resistencia afgana y, por supuesto, las bajas en las tropas invasoras. Ya comenzaron los primeros planteos de retiro de tropas en Inglaterra, a pesar del silencio de los medios que intentan ocultar las masacres.
El gendarme del mundo necesita continuar e imponerse mediante la guerra. Necesita extender su dominio, su control y su poderío. Pero sabe que los pueblos no se resignan fácilmente. La resistencia que está ofreciendo el pueblo afgano a los yanquis y sus cómplices, en un país mucho más pobre y devastado que Irak, no les hace ninguna gracia. La resistencia en Afganistán, les recuerda su empantanamiento en Irak. Por eso, Obama puso al mando de las tropas al mismo verdugo que actuó en Irak. Por eso, el reciente refuerzo militar.