El Revolucionario Nº44 (Marzo 2009)

EDITORIAL: LOS ÚNICOS RESPONSABLES
El Revolucionario Nº44 (Marzo de 2009)
Como una mala actriz, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se asombró de la pobreza en la azotada Tartagal, al visitarla después de su lujoso paso por España. Allí dijo que “la verdadera tragedia es la pobreza estructural” y se quejó de que la gente “no está conectada a la red de gas y tiene que irse hasta otro lugar para buscar una garrafa” y de que “hay muchos ´tartagales´ en la Argentina, demasiados para mi gusto”. Por su parte, el ministro de trabajo, Carlos Tomada, al referirse a la ola de suspensiones y despidos, se queja porque “no puede ser que la primera respuesta [de los empresarios] sea despedir trabajadores”. Como un espectador de lujo, Hugo Moyano se queja de que “los sueldos van por la escalera y los precios van por el ascensor”.
¡Parece que estas personas no tuvieran ninguna responsabilidad ante la pobreza y el desempleo que sufre la clase trabajadora en Argentina! La presidenta habla de “pobreza estructural” y de las pésimas condiciones en que vive el pueblo pobre, como si ella, continuadora del gobierno asumido en 2003, no tuviera nada que ver; el ministro de trabajo se expresa como un actor que no tiene ningún papel en los conflictos laborales; lo mismo le cabe a la burocracia sindical. Ninguno se hace cargo. Ninguno se hace responsable. Hablan con una impunidad absoluta.
Con la profundización de la crisis capitalista, la caída de las exportaciones y la erosión del superávit fiscal, entre otras implicancias, se avecina un año de más ajuste sobre la clase trabajadora. A la inflación cotidiana y los bruscos aumentos de tarifas, se acopla la inestabilidad laboral de la mano de las suspensiones y los despidos, que siguen a la orden del día.
Para pilotear esta situación potencialmente tormentosa, el gobierno, el empresariado y la burocracia sindical buscan formalizar su alianza, a través de iniciativas como el Consejo Económico y Social, una reedición del Pacto Social.
La mala situación que atraviesa el pueblo trabajador tiene un responsable bien concreto: el gobierno de los Kirchner y todos sus aliados.