Junio – Julio 1975. Coordinadoras y lucha obrera

Al calor de la lucha obrera contra la burocracia y el ajuste que impulsaba el gobierno peronista de Isabel, se gestaron las coordinadoras interfabriles, que se alzan como una de las más altas experiencias organizativas y de lucha del movimiento obrero en nuestro país.



A comienzos de junio de 1975, mientras atacaba duramente al activismo político y sindical a través de sus bandas, como la AAA, el gobierno de Estela Martínez de Perón se propuso avanzar con un brutal plan de ajuste sobre la clase trabajadora con el objetivo de favorecer la rentabilidad de los negocios de los sectores más concentrados de la clase capitalista. Desde el ministerio de economía, el recientemente asumido Celestino Rodrigo impulsó una fuerte devaluación del peso, aumentos en las tarifas de los servicios públicos, del precio de los combustibles y otros productos de alto impacto sobre el bolsillo de la clase trabajadora. Todo esto, al tiempo que se estableció el congelamiento de las negociaciones paritarias que se venían desarrollando en cada gremio. Esto significaba, en síntesis, un descarado ajuste que avanzaba directamente sobre el salario de los trabajadores.

La burocracia sindical peronista, encabezada en aquel momento por Lorenzo Miguel (secretario general de la UOM y jefe de las 62 Organizaciones) y Casildo Herreras (secretario general de la CGT) se pronunciaba formalmente en contra de las medidas económicas pero convocaba a defender al gobierno de Isabel, se oponía a la realización de medidas de fuerza y denunciaba y atacaba la actividad de los numerosos sectores de la clase trabajadora que se organizaban de forma independiente y enfrentaban decididamente el ajuste del gobierno peronista.



Organización independiente y lucha obrera

Para mediados de 1975, la clase trabajadora había acumulado una importante experiencia de organización y de lucha, destacándose las jornadas del Cordobazo y el Viborazo, y las experiencias clasistas de los obreros de Fiat en Córdoba y de las heroicas luchas de los metalúrgicos en Villa Constitución.

De esta forma, si bien las principales estructuras gremiales (CGT y sindicatos) continuaban en manos de la burocracia, tras años de organización independiente, muchos cuerpos de delegados y comisiones internas de las principales fábricas del país habían sido recuperados por grupos antiburocráticos, con un importante protagonismo de distintas organizaciones políticas (JTP, PRT, OCPO, GOR, PST, PO). Y este factor fue, sin dudas, central a la hora de dar impulso a la lucha contra el ajuste del gobierno peronista y de poder avanzar en instancias superiores de coordinación.

Como demostración de los elevados niveles de confrontación con la burocracia y de la destacada combatividad de aquellos días, podemos mencionar el caso de los trabajadores de Ford. Esta automotriz de Pacheco era el complejo industrial más importante de la zona norte del Gran Buenos Aires, ocupaba a 7.500 obreros y contaba con un cuerpo de delegados de 130 miembros. Dentro de la oposición a la burocracia del SMATA de José Rodríguez, la organización política con mayor peso e influencia entre los trabajadores era el PRT. En el marco de la organización del plan de lucha contra las medidas anunciadas por el ministro Rodrigo, el 6 de junio, el secretario adjunto del SMATA (Mercado) fue expulsado de una asamblea, abucheado por los trabajadores, al intentar frenar la lucha y acusar al activismo independiente de “subversivo”. Pocos días después, ante un nuevo ataque por parte de la burocracia y, en el marco del plan acción, los obreros de Ford decidieron en asamblea paralizar la producción y marchar hacia la Capital Federal, protagonizando una histórica movilización que congregó a más de 5.000 trabajadores, ganando a su paso la solidaridad y el apoyo de obreros y activistas de distintas fábricas de la zona(1).

Situaciones como está, de gran combatividad y enfrentamiento con las conducciones burocráticas, se repitieron en aquellos días en cientos de fábricas del conurbano bonaerense: Propulsora Siderúrgica, Rigolleau, Astillero Río Santiago, Astarsa, Mercedes Benz, General Motors, Laboratorio Squibb…



La Coordinadora

Como en Ford, entonces, en otras de fábricas del Gran Buenos Aires y de Capital Federal, los trabajadores se pusieron de pie para enfrentar el ajuste y, desbordando a la burocracia sindical, discutieron los pasos a seguir en asamblea: piquetes, paro de actividades, movilización… Y en este marco de agitación comenzó a gestarse la coordinación entre los distintos grupos de trabajadores en lucha. El 28 de junio se realizó el “Primer Plenario de la Coordinadora de Gremios, Comisiones Internas y Cuerpos de Delegados en Lucha de Capital Federal y Gran Buenos Aires” que fue una herramienta fundamental que se dieron los trabajadores para poder avanzar en la coordinación de las luchas, superando efectivamente las trabas puestas por la burocracia. En los días siguientes, se sucedieron innumerables reuniones en cada una de las zonas de la Coordinadora (Norte, Oeste y Sur del Gran Buenos Aires y Capital Federal) y se profundizaron los enfrentamientos al interior de cada empresa y la movilización.

Entre los puntos reivindicativos principales levantados por la Coordinadora estaban la reapertura de las negociaciones y la homologación de los acuerdos paritarios, el pedido de renuncia a todos los burócratas que apoyaban el ajuste gubernamental, con un fuerte posicionamiento a favor de la democracia obrera y la recuperación de los sindicatos para los trabajadores, y el reclamo de la libertad de todos los presos políticos, entre los cuales se contaban destacados dirigentes sindicales.



Una destacada experiencia para el movimiento obrero

La profundización de la lucha (no sólo en Buenos Aires a través de la Coordinadora, sino también en Córdoba con la Mesa de Gremios en Lucha, y en las principales ciudades del país), sumado a la situación de debilidad del gobierno y a las internas cada vez más fuertes dentro del peronismo, forzaron a que burocracia convocara al paro general y, finalmente, a que el gobierno debiera ceder. En los días sucesivos, se aceptó la homologación sin tope de los acuerdos paritarios y renunció todo el gabinete de ministros, incluidos, López Rega (organizador de la AAA) y Celestino Rodrigo.

La experiencia de la Coordinadora y de la movilización de los trabajadores contra el gobierno de Isabel da muestra de la potencialidad del movimiento obrero cuando se organiza de forma independiente a la burocracia sindical y se dispone a dar la lucha a fondo por sus reivindicaciones. Una experiencia de gran valor de la cual debemos aprender, por lo tanto, quienes hoy nos proponemos continuar con ese camino de lucha para los trabajadores.




NOTAS:

1) Héctor Löbbe, “La guerrilla fabril”, Ediciones RyR.