Con la convocatoria a su VI Congreso, la dirección del PCC busca extender medidas económicas y sociales que van en detrimento de importantes conquistas de la revolución.
Prestar atención a Cuba es central, puesto que es un gran ejemplo de cómo un pueblo decidido y organizado puede hacer la revolución, acabar con el régimen de explotación y sus fuerzas represivas, tomar el poder y reorganizar la sociedad en función de sus propias aspiraciones. Así, en Cuba, tras una importante lucha encabezada por el Movimiento 26 de Julio, una nueva sociedad empezó a construirse el 1 de enero de 1959. La orientación hacia el socialismo estuvo marcada por medidas centrales de cambio socioeconómico. Expropiación para poner toda la economía al servicio del país, organizándola en forma racional y centralizada, eliminando la explotación del trabajo ajeno y garantizando un sustento digno para todos. Reforma profunda en el trabajo que acabó con el desempleo, la inseguridad laboral y el nefasto mercado de venta de fuerza de trabajo capitalista. Reforma agraria para terminar con las pésimas condiciones de vida de los peones rurales y los campesinos. Reforma urbana para acabar con la obligación del alquiler y garantizando una vivienda a todo el mundo. Y así, en cada área social: se reformó la educación eliminando el analfabetismo y haciendo de Cuba uno de los pueblos más escolarizados e instruidos; la salud, la cultura...
La transformación de la sociedad cubana tuvo grandes avances, y también, importantes retrocesos, motivados ambos tanto por decisiones de la dirección política cubana como por los condicionamientos mundiales: el desarrollo de las luchas revolucionarias en el resto de los países, las presiones y el bloqueo de EEUU, la vinculación y posterior caída de la URSS, etc. No sería posible en esta nota hacer un racconto de ese proceso(1), pero al menos debemos dejar dicho que, por una parte, gracias a la revolución, Cuba cuenta hoy con condiciones inexistentes en el capitalismo y menos en Latinoamérica (pues todos allí tienen salud, educación, trabajo, ingreso mínimo, vivienda, acceso a la cultura, etc.), pero que, al mismo tiempo, la revolución ha ido retrocediendo en algunos aspectos calve como se ve con la creciente diferenciación social, la estabilización de un sector burocrático privilegiado y la apertura al capital extranjero.
En este marco, para el próximo mes de abril, se ha planteado la convocatoria al VI Congreso, por parte de la dirección del Partido Comunista de Cuba (PCC). Una dirección cuyas principales líneas políticas sobre el futuro de la isla se debaten entre el inmovilismo conservador y los planteos de apertura hacia el capitalismo (sobre todo por la “vía china” de apertura con control partidario), y que en relación a la política internacional, ha adoptado una posición de apoyo a distintos gobiernos burgueses (incluido el kirchnerista) y abandonado su planteo inicial de extensión de la revolución.
Pero el PCC, no es sólo su dirección, sino que incluye, si bien no a todos, a la gran mayoría de los activistas de la clase obrera, la juventud y demás sectores populares comprometidos con la revolución. En este sentido, la convocatoria a un congreso luego de 13 años es un hecho de importancia puesto que abre la posibilidad de una discusión pública y en cierta medida, de una intervención más activa para abordar los problemas estratégicos de la revolución cubana.
En la actualidad, la participación directa de gran parte de la población (infinitamente mayor a la de cualquier país capitalista) difícilmente puede ir más allá de los problemas cotidianos y zonales, mientras los lineamientos de la política nacional son pautados por la dirección del gobierno y del PCC. Una dirección que, si bien es reconocida al interior de Cuba por la entrega y dedicación de sus cuadros más notables, también es reconocida como parte de una estructura burocratizada.
En este marco, frente a la poco habitual discusión pública sobre la orientación de la revolución, la participación activa de la base del PCC y del pueblo trabajador plantea una situación trascendente, que podría ayudar a impulsar una línea de defensa y profundización de la revolución que evidencie la gravedad de las tendencias de apertura al mercado capitalista y defienda, en cambio, importantes conquistas de la revolución como el derecho al trabajo y a la seguridad alimenticia, sanitaria y educativa.
Es claro que ésta no es la línea propuesta por la cúpula actual del PCC, que está planteando el congreso como una instancia de ratificación de su propia línea, plasmada en el único documento público para el debate en el período pre congreso, el “Proyecto de lineamientos de la política económica y social del partido y la revolución”.
La urgencia de la discusión se debe a que la economía de la isla se encuentra en un punto crítico por razones múltiples, incluyendo las consecuencias del bloqueo económico de EEUU y el impacto de la crisis mundial, todo ello sobre las dificultades propias de una economía chica y dependiente(2).
Pero lo cierto es que, ante esta realidad, la dirección del PCC decidió adoptar medidas drásticas. Algunas orientadas al ajuste sobre los sectores más necesitados, recortando gastos sociales como la libreta de abastecimiento o el subsidio a bienes de primera necesidad. Otras que apuntan hacia una mayor entrada del capital extranjero en la isla. Y otras a flexibilizar la mano de obra, estableciendo la expulsión de al menos un millón de trabajadores del área estatal y planteando que deberá crecer el trabajo autónomo. En este marco, uno de los pasos más graves es la regularización de la explotación privada de fuerza de trabajo, retomando los mecanismos de extracción de plusvalía propios del capitalismo.
Varias de estas medidas, que ya se venían anunciando desde fines del año pasado(3), se empezaron a implementar(4), dejando en evidencia que para la dirección del PCC el rol del congreso es limitarse a ratificar la línea ya adoptada.
Tanto o más grave que estas medidas de índole económica es la justificación política que de ellas hace la dirección del PCC y que repiten sus seguidores obsecuentes de Cuba y el mundo. Según la versión oficial, las medidas planteadas no serían ni un retroceso ni un repliegue táctico como se sostuvo durante el período especial, sino, por el contrario, un avance hacia un “socialismo” mejorado. Así, la mayor participación del capital (extranjero), el fortalecimiento de la empresa privada, la readopción de la explotación de la mano de obra ajena y el recorte de los derechos sociales serían, como dice un ideólogo del PC local “reformas que profundizarán el socialismo”(5).
De esta forma, el sexto congreso del PCC, si bien plantea la posibilidad de una mayor participación de la base del PCC y del pueblo trabajador (en donde hay una gran cantidad de revolucionarios comprometidos con el avance del socialismo), está convocado, en realidad, por su dirección, como una instancia que debe limitarse a ratificar una serie de medidas que ya están en curso y que significan un paso atrás para la revolución cubana, con el agravante de que se harán en nombre de la “profundización” del socialismo.
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NOTAS:
1) Para un análisis sobre el desarrollo de la revolución cubana se puede ver “Cuba: contra la restauración capitalista, vigencia del pensamiento de Guevara” en Revista El Revolucionario Nº1, disponible en http://blog-otr.blogspot.com
2) Cuba fue un país atrasado y dependiente de EEUU hasta la revolución de 1959, a partir de la cual expropió al gran capital y reorganizó la economía declarando el socialismo en 1961. Mas tarde su creciente dependencia de la URSS, auque le permitió mejorar su situación a acorto plazo, la privó de un desarrollo industrial y tecnológico propio, manteniéndose en su lugar de país productor de materias primas para la exportación e importador de productos manufacturados de Rusia. En este marco, la crisis de la URSS a fines de los ’80 fue un golpe duro para Cuba que debió entrar en un plan de ajuste (principalmente en el “período especial”) y que inició un proceso de apertura al capital extranjero, sobre todo par la explotación compartida del turismo que pasó a ser el centro de la economía nacional.
3) Ver: “Cuba: revolución que no avanza, retrocede”, en El Revolucionario Nº63, disponible en http://blog-otr.blogspot.com
4) “...el plan de despidos masivos, incluido en la reforma económica en curso en Cuba, empezará en cinco ministerios este mes, cuando también serán efectivas las alzas de precios en artículos de higiene y en las tarifas del servicio eléctrico, informaron fuentes oficiales”. (...) “El último día de 2010 el gobierno anunció un nuevo paso en el retiro de subsidios, esta vez para eliminar de la canasta básica (o “libreta de abastecimiento”) el jabón de baño, la pasta dental y el detergente. Antes habían quedado fuera de esa despensa familiar las papas, los chícharos y los cigarrillos”. La Jornada, 4/01/11
5) Atilio Borón: “Cuba: tiempos de cambio”