Las patronales, con la complicidad de la burocracia sindical, no vacilan a la hora de instrumentar despidos constantemente. Por un lado, para infundir temor sobre el conjunto de los trabajadores e imponer con mayor comodidad sus condiciones de explotación. Por otro lado, para deshacerse de quienes no se resignan y deciden organizarse y luchar por mejores salarios y condiciones de trabajo. Entonces, las luchas contra los despidos y por las reincorporaciones se ponen a la orden del día.
Recientemente, la lucha dio sus frutos y las patronales de Dana y Fate se vieron obligadas a reincorporar a dos despedidos. En Dana, después de dos años de lucha, fue reincorporado Verón, un trabajador despedido que se mantuvo en pie de lucha hasta lograr su vuelta a la fábrica. En Fate, también fue reincorporado Mansilla, tras dos años de lucha. Estas pequeñas conquistas no hubiesen sido posibles sin la firmeza de los trabajadores despedidos y sin la solidaridad de innumerables trabajadores, activistas y delegados, y de las organizaciones sindicales y políticas que apoyaron la lucha.
Aún, están vigentes las luchas por las reincorporaciones de varios trabajadores de Fate, del ferrocarril Roca, de Kraft, del gobierno de la Ciudad de Bs. As, entre otras tantas.
Así como la reincorporación fue posible en empresas como Dana y Fate, también lo es en cualquier otra. Depende de la organización, la resistencia y la lucha de los trabajadores.