Democracia y terrorismo de estado
Una vez más, en Colombia, como sucede habitualmente en los países capitalistas, al pueblo se lo convocó a “elegir” entre dos candidatos de la burguesía y el imperialismo, que prometían ambos sostener la represión y el ajuste. La abstención de más del 55% entre quienes estaban habilitados para votar es demostrativa de la falta de expectativas populares en la posibilidad de tener alguna injerencia en el rumbo del país por medio de las elecciones. Cabe destacar que este recurso para la legitimación de la clase dominante, que son las elecciones (que, en los hechos, no permiten el acceso de nadie que no represente a esa clase), se lleva a cabo en el país de Latinoamérica más denunciado por su política de terror contra el pueblo, incluyendo los asesinatos en masa, los fusilamientos extrajudiciales, los bombardeos e incendios de poblaciones, las desapariciones, las torturas, la persecución a los activistas políticos, los desplazamientos forzados, etc. Viene al caso entonces, llamar la atención sobre el rol que cumple el sistema electoral democrático, como mecanismo para legitimar el sostenimiento del terrorismo de estado que, como bien lo ejemplifica Colombia, no es excluyente de las dictaduras, sino que es absolutamente compatible con la democracia burguesa