Movimiento estudiantil

Elecciones en la FUBA

Las elecciones en la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) confirman el avance de las organizaciones que se nuclean alrededor del proyecto capitalista de Pino Solanas en el movimiento estudiantil. Frente a esta realidad y la situación de debilidad y desorganización general, la tarea de la hora es construir un movimiento estudiantil antiburocrático y combativo, que sea independiente del gobierno y otras alternativas patronales.


Los últimos días de marzo se llevó adelante el congreso para designar la conducción de la FUBA. Como en otras oportunidades, la Franja Morada (UCR) y el MNR (Partido Socialista), convocaron a un congreso paralelo buscando vaciar la convocatoria oficial y quedarse con la conducción de la Federación. Una vez más, no consiguieron el apoyo necesario, y así, estas organizaciones que dirigieron casi todos los centros de estudiantes durante de las décadas del ´80 y ´90, siendo responsables del vaciamiento y desmantelamiento de la universidad pública, vieron frustrados sus planes.

Sin embargo, más allá de la nueva derrota de la Franja Morada y el MNR, el congreso marcó un retroceso. Se trata del claro avance de partidos y agrupaciones que están volcados decididamente a la construcción del espacio de “centro-izquierda”, que busca volver a encaminar al pueblo trabajador a una nueva derrota, tras otro proyecto progresista al estilo del Frepaso, el ibarrismo o, por qué no, el kirchnerismo. Es el caso de La Mella , agrupación que participa activamente de las iniciativas lanzadas por la burocrática conducción de la CTA y que en las elecciones de junio pasado militó de boca en boca la campaña de Solanas; o de Libres del Sur, organización que fue parte integrante del kirchnerismo durante largos años, y, hoy, ya distanciados del gobierno y sin realizar ningún tipo de autocrítica, lanzan la candidatura presidencial del jefe de Proyecto Sur asegurando que “la esperanza sigue en pie y que con Pino crece un nuevo proyecto nacional”. También integró la lista ganadora el PCR, partido que apoyó a las patronales rurales en el conflicto por las retenciones y que tampoco ocultó su presencia en las últimas actividades de Proyecto Sur. Todos ellos, junto con el PO (que conserva la dirección, compartida ahora con la Mella ) y un sinfín de organizaciones menores (como las agrupaciones ex PC) integraron la lista “por otro 1918” (armada, como es costumbre en estos casos sobre la hora discutiendo cargo a cargo) que se quedó con los espacios más importantes dentro de la conducción de la Federación. La lista que consiguió el segundo lugar fue la de las agrupaciones kirchneristas, como La Cámpora.

Por otra parte, no se puede esperar de esta conducción de la FUBA la iniciativa para revertir la situación de debilidad actual del movimiento estudiantil. Durante varios años al frente de los centros de estudiantes y de la propia Federación, han demostrado su incapacidad para construir espacios sólidos de organización. Cada vez es más marcada su tendencia a limitar los conflictos a los marcos de los consejos directivos, por no mencionar que en más de una oportunidad han intentado, incluso, poner un freno a distintos procesos de lucha, como sucedió ante toma de facultad por el edificio único en Sociales.

La realidad que se vive en los centros que dirigen las fuerzas que hoy son presidencia de la FUBA , por lo tanto, está marcada por la desorganización, la falta de participación y una dirección que no se plantea la necesidad de organizar planes de lucha para poder avanzar con las reivindicaciones estudiantiles, que permitan revertir la crítica situación que padece la universidad pública desde hace décadas, y que el kirchnerismo ha agudizado año a año.

Es de suma importancia avanzar en la construcción de un movimiento estudiantil combativo y antiburocrático, que se mantenga independiente del gobierno y de cualquier alternativa patronal, sea abiertamente reaccionaria o progresista. Un movimiento que pueda pelear en las calles en defensa de la educación pública, gratuita y de calidad y que aporte, de forma organizada, en la lucha obrera y popular.