Fiesta de negocios para los capitalistas en la Venezuela de Chávez

La reciente denuncia del ex embajador argentino en Venezuela sobre los gigantescos negociados que vienen sosteniendo los empresarios de ambos países y de los cuales toman parte sus funcionarios con coimas y negocios propios, son indicativos del perfil no sólo del gobierno argentino, sino también de su par venezolano, cuya orientación pro-empresaria es mucho mas evidente de lo que admiten simpatizantes y detractores.


Como en sus habituales giras internacionales que sirven de plataforma para los negocios de los capitalistas locales, en el último viaje a Venezuela en abril, Cristina Fernández fue acompañada de una amplia cohorte de empresarios, que sellaron majestuosos acuerdos comerciales, en reuniones con funcionarios y empresarios venezolanos(1).

Como es corriente, como parte de esos arreglos millonarios, los funcionarios argentinos, dirigidos por la presidenta y De Vido, realizan, también ellos, sus propios arreglos, al igual que los venezolanos, haciéndose parte de la fiesta de negocios de la burguesía, de la que el pueblo trabajador es un convidado de piedra.

A pesar de la insólita sorpresa que muestran los medios opositores –como Clarín- sobre los manejos ventajistas de los burgueses de uno y otro país(2), lo que muestran estos negociados es el carácter claramente pro-empresario de estos gobiernos, no sólo del de Argentina, sino también de Venezuela, aunque éste se llene la boca con palabras como “revolución” y “socialismo”.

Así como en Argentina, este tipo de acuerdos están orientados al fortalecimiento de sectores empresarios que se subieron a la ola del kirchnerismo como Techint, o Pescarmona, también en Venezuela, las empresas de funcionarios del estado, o de los capitalistas amigos como fue Antonini Wilson, el banquero Víctor Vargas, o el ahora conocido Roberto Wellisch, se fortalecen al ritmo de los acuerdos gubernamentales. Es así que se ha consolidado un nuevo sector capitalista llamado coloquialmente la “boliburguesía”, aunque la defensa de los empresarios no se limita a la promoción local, sino que incluye el otorgamiento de increíbles beneficios a los pulpos extranjeros por medio del pago sistemático de la deuda externa y por compartir las ganancias de empresas estratégicas(3).

La contracara de esta política son las condiciones de vida de los trabajadores y los sectores más pobres del pueblo, que no han tenido –ni pueden tener- una mejora efectiva por medio de los planes paliativos impulsados por el chavismo, como barrio adentro, yo si puedo, o mercal, que consisten en reformas básicas en salud, educación o el despliegue de mercados con ciertos precios controlados.

De esta manera la realidad de los sectores populares venezolanos está marcada por un alto índice de pobreza e indigencia(4), por una importante desocupación y un mucho más extendido trabajo en negro, por la plena vigencia de prácticas de flexibilización laboral (como las tercerizaciones), todo lo cual se empeora cotidianamente al ritmo de una fuerte inflación que va disminuyendo el salario real, a lo que hay que agregar la drástica baja salarial que significó la devaluación impulsada por Chávez al comenzar el año, para beneficio de amplios sectores de la burguesía(5).

Chávez está así, enfrentado a los trabajadores y los sectores más pobres de la sociedad. Ante sus aspiraciones de cambio busca contenerlos con paliativos, mientras le garantiza increíbles ganancias a los capitalistas locales y extranjeros. Claro que no es el único proyecto burgués para Venezuela. Existen también capitalistas que no aceptan ningún tipo de concesiones, que se oponen al recurso de movilización popular que encabeza el chavismo y que son abiertamente apoyados y financiados por EEUU. Este sector de la burguesía venezolana, luego de haber protagonizado golpes de estado y lock out, ha logrado importante protagonismo impulsando movilizaciones estudiantiles “por la libertad de expresión” que defienden a los grandes grupos mediáticos.

Unos y otros son enemigos de los trabajadores. Los golpistas, atacan las conquistas populares y defienden permanentemente a los grandes monopolios (como los canales de TV). El chavismo, a su vez, desde el gobierno, se constituye como el garante del orden establecido: de la explotación, de la propiedad privada, de que se mantengan las condiciones sociales actuales, con más ganancia para los ricos y permanencia de la carestía para los trabajadores.

Para ello, el chavismo utiliza los más diversos medios. Sostiene un discurso demagógico que habla de socialismo y revolución mientras defiende la vigencia de la explotación capitalista. Desarrolla formas políticas que le permiten encauzar toda la actividad popular tras su propia dirección, como se vio con la desarticulación de las organizaciones independientes para su incorporación a su propio partido, el PSUV. Y apela a la represión, llevando a miles los procesados por su lucha y actividad política, incluyendo varios presos políticos como el dirigente sindical Rubén González. Además, son habituales los asesinatos de sicarios contra referentes sindicales de corrientes de izquierda, como se repitió el 25 de abril con el asesinato del dirigente Jerry Díaz(6), y se han dado procesos de represión abierta a movilizaciones y luchas obreras como en Sidor. Incluso, como parte de su política represiva, el chavismo, por medio de la extradición, viene entregando a luchadores perseguidos. Ya sucedió con varios dirigentes de la insurgencia colombiana y de la izquierda independentista vasca, y se repitió en marzo con la entrega a los carceleros españoles de Walter Wendellin, el responsable de la izquierda abertzale para América(6).

En este marco de grandes negocios para los capitalistas y explotación y represión para los trabajadores, el chavismo buscará plebiscitarse, una vez más, en las próximas elecciones legislativas. Chávez le dirá al pueblo que debe seguirlo a él para enfrentar al golpismo. La realidad, como vemos, es muy distinta. En Venezuela, como en Argentina y demás países latinoamericanos, las únicas posibilidades que los trabajadores tenemos de conseguir un verdadero cambio, es organizándonos en forma independiente de cualquier expresión de la burguesía para alcanzar un gobierno de los trabajadores y el pueblo.

NOTAS:

1) En esta reunión importantes empresas como Impsa, de Pescarmona, firmaron 27 acuerdos, que incluyen transferencia de tecnología en petróleo, construcción de cilindros de acero sin costura, empresas de GNC y gas natural, fabricación de aerogeneradores de alta potencia, celdas de media tensión, interruptores para subestaciones eléctricas, repotenciación de turbinas para centrales hidroeléctricas, etc.

2) Clarín y otros diarios han fogoneado la crítica a ambos gobiernos por sus arreglos favoritistas sobre ciertos empresarios, como es el caso del venezolano Roberto Wellisch quien se benefició con unos 42 millones de dólares por intermediar en un negocio de venta de maquinaria agrícola de Argentina a Venezuela. En este caso el multimedio Clarín, de Herrera de Noble, es crítico porque ya rompió su acuerdo de negocios con el kirchnerismo, al que apoyó durante largo tiempo a cambio de negociados como éstos.

3) Este año, por ejemplo, el pago de deuda supone más del 10% del presupuesto nacional. Por otra parte, importantes empresas petroleras tienen una participación del 40% de capital privado. Estas trasnacionales pueden repatriar todas sus ganancias y aprovechan el bajo costo de la mano de obra local (abaratada aún más tras la devaluación).

4) Según el Instituto Nacional de Estadísticas de Venezuela, en 2009 el 20% más rico de la población se apropiaba del 45,6% de la riqueza, mientras al 20% más pobre le correspondía sólo un 6%.

5) La devaluación, que fue presentada como una medida revolucionaria por el chavismo, implica grandes ganancias para empresarios y castiga a la clase trabajadora. Con el dólar alto y los precios internos bajos (incluidos salarios) se benefician tanto los exportadores como los que producen para el mercado interno que se ven protegidos ante la entrada de productos externos. El pueblo trabajador, en cambio, ve depreciarse su salario aún más. Como resultado de la devaluación, los productos catalogados como de primera necesidad tuvieron un incremento del 20% y otros (algunos de los cuales también son básicos) ascendieron al 100%. Con la devaluación no sólo aumentan los precios de los bienes importados o de aquellos bienes que necesitan de productos importados para su realización en Venezuela, sino también aquellos que son competitivos en el exterior y que, por eso, los capitalistas los aumentan al precio que los pueden vender afuera.

6) Jerry Díaz era miembro de la junta directiva del sindicato de la empresa MANPA-Higiénicos, e integrante de la corriente CCURA de la UNT. Otros casos de dirigentes asesinados por sicarios son Richard Gallardo, Luís Hernández y Carlos Requena