Juan Facundo Moyano

Juan Facundo Moyano es, desde 2006, con menos de un año de antigüedad en la empresa Autopistas del Sol, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de Peajes y Afines.
Con 21 años, el menor del clan Moyano, fundó su propio sindicato, con ayuda de papá Hugo y del ministro de trabajo, Carlos Tomada, quien le otorgó la personería gremial en tiempo record. El nuevo gremio, con sus cerca dos mil afiliados, recauda, en concepto de aportes, medio millón de pesos anuales. El recaudador de tamaña fortuna es el “nene”, Juan Facundo.
A pesar de su corta experiencia como burócrata, Juan Facundo comprendió rápidamente las claves para transformar su carrera sindical en un rentable negocio personal: entrega lisa y llana de los trabajadores, mano de hierro para controlar cualquier posible brote de rebeldía al interior del sindicato, y buenas relaciones con el gobernante de turno. Como buen moyanista que es, Facundo reúne estas características comunes a toda la burocracia sindical.
A mediados de 2007, en ocasión de la discusión de las paritarias del sector, Moyano junto a cinco matones a sueldo le propinaron una paliza a un grupo de delegados antiburocráticos y los expulsaron del sindicato.
Unos meses más tarde, cuando el gobierno de los Kirchner peleaba con los patrones del campo, por el reparto de las ganancias del agro, Facundo movilizó su tropa a Plaza de Mayo. Pero su apoyo al matrimonio presidencial no se limita a movilizar cuando el gobierno se lo pide. Desde la pagina web de su sindicato publicó un documento titulado, “Argentina ahora o nunca”, que en sus párrafos centrales reza: “Debemos definir nuestro apoyo a un proyecto de país distinto que está permitiendo que millones de compatriotas hoy tengan acceso a la salud, o servicios esenciales como agua, cloacas y calles pavimentadas”. Mentiras y más mentiras para defender a un gobierno que priva a la inmensa mayoría del pueblo de los derechos más elementales.
Tan sólo unos pocos años fueron suficientes para que el menor de los Moyano ingrese con pergaminos de sobra a la rancia burocracia sindical argentina.